Cazafantasmas

A Lammens sólo lo desvela el odiado descenso.

Lammens participó de la cena aniversario que organizó la peña Los Matadores de Allen el viernes.

CIPOLLETTI (AC).- Matías Lammens es joven y decidido. Debe serlo en el puesto que ocupa. Tomó las riendas de un San Lorenzo que parecía “un paciente en terapia intensiva”, con el agua al cuello en lo económico y deportivo. Jura que lo ordenó y posiblemente se vaya a su casa en diciembre con la sensación de la tarea cumplida. Eso sí, antes debe espantar de manera definitiva el fantasma del descenso. Es locuaz y ameno. No tiene esos aires engreídos que suelen poseer aquellos que toman decisiones importantes. Decisiones que ocupan a millones, de personas y de pesos. 33 años, casado hace dos veranos, con hijos y una obligación que le gira en la cabeza: “Hay que terminar con la lógica del fútbol de pensar que son todos ricos, los representantes, los intermediarios, los jugadores, y los clubes son pobres”. En estos últimos ocho meses tomó medidas “drásticas” que enervó a muchos, en general a aquellos personajes que rondan los vestuarios en busca de una tajada. El caso de Valentín Perales, el juvenil de Cipolletti cuyo pase adquirió San Lorenzo, puede servir de testimonio emblemático. Así lo explicó Lammens en diálogo con “Río Negro”: “Nos llegó el dato de que Valentín era un muy buen jugador y nos dimos cuenta de que era verdad porque cuando averiguamos, había una docena de representantes dando vueltas. Tengo que decir que los dirigentes de Cipolletti se portaron muy bien, porque entendieron que había que sacar a los representantes del medio y hacer el negocio de club a club”. Como ninguna otra entidad ‘grande’, durante la gestión Lammens el Santo estrechó fuertes lazos con el interior. “Vos fijate, cuando Perales se ponga nuestra camiseta, todos los chicos de acá, de esta zona, van a querer ser de San Lorenzo”, se entusiasma el presidente que pergeñó el ‘Cuervomóvil’, el colectivo que ya recorrió 14.000 kilómetros en el país y consiguió 5.000 nuevos socios afuera de Buenos Aires. –La relación con el interior le dio buenos dividendos a San Lorenzo. –Siempre supimos que había un potencial enorme ahí, que no estaba explotado. Con 3,5 millones de hinchas (dice que se estima que el 8% de la población es del Ciclón) no podíamos tener apenas 25.000 socios. Algo fallaba. Entendimos que había que hacer un San Lorenzo federal, por eso cambiamos el paradigma, este verano no fuimos a Mar del Plata, hicimos convenios para jugar en el interior y tuvimos un éxito rotundo. –¿Rotundo en términos económicos? –Sí, económico y social. Si hubiésemos ido a Mar del Plata nos habrían ingresado 900 mil pesos. Pero conseguimos 4 millones de pesos directos, sin contar con los nuevos socios que hicimos. –¿En qué se basa ese cambio de paradigma del que habla ahora? –Nosotros dimos un vuelco y nuestro mayor ingreso tiene que ver con la masa societaria (pasó de 29.000 cuando llegó a 46.000). Históricamente la plata grande era por la televisación, más con el Fútbol para Todos. Cambiamos el negocio del fútbol y hoy los socios nos dejan cerca de 4 millones de pesos por mes, dinero que no compartimos con nadie. Es más del doble de lo que nos deja la tevé (22.400.000 de pesos). Los números son escalofriantes. En agosto de 2012, San Lorenzo penaba en la zona de los descensos, cargaba con un pasivo de 234 millones de pesos más “un sorprendente patrimonio neto negativo de 93 millones”. Es decir, al club no le alcanzaba con vender todos sus activos para pagar la deuda. Además, le debía 15 millones al plantel y todo el personal del club estaba de paro. “La ecuación se revirtió y de un club que tenía un déficit operativo de 2,5 millones de pesos mensuales pasamos a uno que no pierde dinero. Pagamos 36 millones de la deuda, achicamos drásticamente el pasivo y apuntamos a revertir el patrimonio neto negativo”, explicó el dirigente. –¿Por eso la nueva medida, que levantó polémica, de que no jueguen jugadores que están por terminar su contrato en junio? –Siempre pensamos armar un equipo que patrimonialmente capitalice a San Lorenzo. A Alan Ruiz, por ejemplo, se le compró el 80% del pase en 575.000 dólares y hoy no baja de los 4 millones de dólares. Por eso, los jugadores a los que se les termina el contrato, que son patrimonio del club y no quieren renovar, no van a jugar más, San Lorenzo no va a ser su vidriera. Es una decisión dirigencial. Hay que terminar con la lógica del fútbol de pensar que son todos ricos, los representantes, los intermediarios, los jugadores, y los clubes son pobres. Hay que tomar medidas que son difíciles, porque se acaban muchos negocios, pero en términos patrimoniales hay que ser cuidadosos y coherentes. Un rato antes atendió el teléfono. Del otro lado de la línea, Marcelo Tinelli le preguntaba sobre la actualidad del club. Se enciende cuando se refiere al conductor. Es el hombre que “abre las grandes puertas”. Para el caso, San Lorenzo embolsa mucho dinero desde que es vicepresidente. Sólo en la publicidad más importante de la camiseta, pasó de recibir 4,7 millones anuales a 10,5 millones. Además, también comercializó la manga (500.000) y el pantalón (otros 600.000). Lammens ejecuta, desde ya, pero el hombre fuerte es Tinelli. El presidente aclara que hay que pregonar con el ejemplo. Viajó en avión junto a dos de sus vocales y cada uno pagó su pasaje. “Hay que cuidar el patrimonio del club. Se acabó la lógica de los grupos inversores…”. –El problema es cuando las buenas intenciones choca contra una mala realidad deportiva. Le pasa a Cantero. –Cantero es un gran tipo pero se equivocó porque en el momento en que agarró Independiente el foco no tenía que ser la barra, era lo institucional. Ese club está muy mal económicamente, no tiene jugadores para vender, contrató mal… –¿Cuál es el talón de Aquiles de San Lorenzo? –Lo deportivo. Si tuviésemos 4 puntos más hoy sería una fiesta, pero el gran problema es que arrastramos dos muy malas campañas, una de 47 puntos y una de 44, que no te las podés sacar de encima. Acá el drama del descenso se padece como en ningún lado. Teniendo la espada de Damocles en el cuello (por el descenso) es difícil de pensar, trabajar y respetar los proyectos. –¿Tan complicado es mantener un proyecto? –Sí, porque la presión es muy fuerte por la forma que se vive el fútbol en el país. Nos pasa con el descenso: sabemos que estamos trabajando bien, pero no alcanza, dependemos de los resultados. Por eso en lo único que pienso es en terminar con el tema del descenso e irme a mi casa. –¿No hay un nuevo ciclo para Lammens? –Es muy probable que nos vayamos, pero si es así vamos a salir por la puerta grande, algo que no pasó en los últimos 20 años. Ser presidente de San Lorenzo es un orgullo. Mi viejo se murió cuando era chico y para mí es una herencia paterna. Pero también te digo que no tenés paz que el día a día es muy bravo, muy desgastante, es un club muy politizado y hay mucha especulación.

Laura Frank

fútbol de afa

sebastián busader sbusader@rionegro.com.ar


Lammens participó de la cena aniversario que organizó la peña Los Matadores de Allen el viernes.

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