César Cigliutti quedará en la historia

Adrián Urrutia*

Lunes 31 de agosto, 20:45, los grupos de Whatsapp en los que participamos comenzaban a dejar de tener actividad, hasta que repentinamente se activaron: había muerto César Cigliutti.

César Cigliutti fue fundador de la Comunidad Homosexual Argentina en 1984 y su último presidente (1997-2020). Había partido un gran activista. En épocas de cuarentena los abrazos fueron virtuales, los grupos de Whatsapp estallaron, las redes se inundaron de recuerdos, anécdotas y aprendizajes de este militante comprometido con los derechos de las personas LGBT+ que trabajó incansablemente, en una época en la que nos perseguían, detenían y maltrataban por nuestra orientación sexual y no teníamos las posibilidades de contar con una legislación que nos amparara.

En los 90, abrió su casa de la calle Paraná 157, que entonces compartía con Marcelo Ferreyra y Carlos Jáuregui, para que Gays por los Derechos Civiles la utilizara como sede. Allí fundaron la Biblioteca LGTT, allí se hacían múltiples reuniones del activismo LGBT+, que impulsaba -entre muchas cosas- la eliminación de los edictos policiales (que nos perseguían, especialmente a las compañeras trans), que debatía estrategias, que definía acciones para que se incluyera el “derecho a ser diferente” en el artículo 11 de la primera Constitución de la Ciudad de Buenos Aires (cuando en 1996 se hizo autónoma) y se incorporara a la “orientación sexual” como otro de los pretextos discriminatorios (que no se reflejó en la reforma de la Constitución nacional de 1994); que se reunía para definir cada Marcha del Orgullo, los pormenores del I Encuentro Nacional de la Diversidad en Rosario, pintadas en la terraza de los carteles que se utilizarían en marchas y en actividades o las históricas “Cenas de los viernes de Paraná”, donde cualquiera podía sentarse a la mesa a compartir momentos de compañerismo, militancia, alegrías y tristezas.

Eso tenía César: compartía.

Cuando falleció Carlos Jáuregui, en plaza Congreso, César dejó de llamarse “Vasari”, que es como firmaba hasta entonces sus textos (aún nos echaban de los trabajos al ser visibles; a pesar de que César era abiertamente gay, como muchas, muchos y muches otres militantes, no era “conveniente” todavía hacerlo tan públicamente). Pero ese día César dijo: “Desde hoy soy Cigliutti”.

Escribió en octubre de 1997: “Después del I Encuentro Nacional de Rosario (1996), pudimos superar ese pensamiento tan estructurado en la Argentina: ‘Para un gay no hay nada mejor que otro gay’ (se puede reemplazar en la oración ambas palabras ‘gay’ por lesbiana, travesti, transexual o bisexual). Lo cierto es que en esa convivencia de tres días, intercambiamos ideología, pero también afectos, y cayeron los malos mitos que cada grupo había construido sobre los otros. Desde ese afecto, pudimos mejorarnos y trabajar en un discurso que debía ser inclusivo. Las metodologías tampoco podían ser las mismas, y nos comprometimos en resolver las cosas a través del consenso y abolir la no tan democrática votación, que deja siempre insatisfechas a las minorías”. Hemos discutido y debatido muchas veces con él, sobre las estrategias y los caminos, la organización de la Marcha del Orgullo, la definición de las respectivas consignas, pero nos alcanzó siempre el respeto en cada actividad que pudimos compartir.

Como expresamos ayer, a horas de conocer su partida: “Su nombre quedará grabado en nuestra historia, junto con el de Carlos Jáuregui, Nadia Echazú, Claudia Pía Baudracco, Lohana Berkins, Ramona Cachita Arévalo, Diana Sacayan y muchas, muchos y muches otros compañeros que trabajaron incansablemente por la construcción de un país más inclusivo, más justo”.

Desde la Dirección Provincial de Diversidad del Ministerio de Ciudadanía del Gobierno de Neuquén hacemos llegar nuestro saludo a sus familiares, para sus amistades y para compañeras, compañeros y compañeres de militancia, con el mayor de los afectos para un activista que supo trabajar por la libertad y los derechos LGBTI+.

*Director Provincial de Diversidad


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