«Chabán es responsable, pero no es un asesino»

"Río Negro" conversó con el padre del menor de los Callejeros y sobreviviente de Cromañón. Aldo Delgado rompió el silencio y habló sobre sus negocios con Chabán, de los miedos de los músicos, de la destitución de Ibarra y de la intimidad del padecimiento familiar.

BUENOS AIRES (ABA).- Aldo Delgado, el padre del menor de los integrantes del grupo «Callejeros» y además ex socio del empresario Omar Chabán en la organización de un festival, concedió por primera vez una entrevista a un medio periodístico. Durante una charla a fondo con «Río Negro», el padre de Elio (Guitarrista/20 años) pidió a la prensa y a los familiares que dejen de «demonizar» la imagen de Chabán porque «si bien es responsable, no es un asesino».

Parado en el ambiente del rock por su desempeño como periodista especializado, Aldo compartió la postura de Chabán cuando carga contra el periodismo. Ante este diario confesó: «Los chicos escuchan la palabra periodista y salen corriendo. Y es lógico. Si lo único que han recibido son ataques».

–¿Qué siente cuando piensa que su hijo puede pasar 20 años preso?

–Mucho miedo y mucha bronca. Porque mi hijo no es un asesino. Es disparatada la resolución del juez Lucini. Es descabellada la figura de «estrago doloso seguido de muerte». Son cinco pibes inocentes que no saben de leyes ni de habilitaciones, sino de música. Aquí murieron padres, hermanos y amigos de los chicos. ¿Qué quiere decir el juez? ¿Que los chicos llevaron a su familia a un lugar donde sabían que se podían morir? Conozco a mi hijo. Es un pibe sano que ni siquiera iba a bailar. Lo único que hacía era tocar y después irse a casa conmigo porque yo lo acompañaba a todas partes.

–¿Dónde y cuándo van a tocar?

–No se sabe todavía porque todos los días aparece una traba distinta. Por ahora nadie les garantiza la seguridad necesaria como para volver a los escenarios. Ellos están esperando la oportunidad, pero no es fácil.

Ahora Aldo tiene miedo. Cuando ya se barajaba de la posibilidad de que Callejeros volviese a tocar en la localidad cordobesa de Cosquín, una llamada telefónica aterrorizó a Eduardo Vázquez, el baterista de la banda: «Sos un asesino», acusó una voz del otro lado. «Vos mataste a tu propia madre. Si querés fiesta en Córdoba la vas a tener porque yo me voy a encargar de matarte», remató aquella persona que, según el músico, se presentó como madre de una víctima con nombre y apellido.

–¿Cómo ve la actitud de los padres?

–Entiendo el dolor de los padres porque la pérdida de un hijo es irrecuperable. Lo que no entiendo es la desubicación de algunos que no tienen límites. Una vez escuché a Maxi (guitarrista) decir: «A mí se me murieron cinco familiares y encima me quieren meter preso».

–¿Cuál era su relación con Chabán?

–Yo lo conocí en el primer show que hace Callejeros en la inauguración de Cromañón en abril del 2004. Como tengo un programa de radio de rock «under» hablamos con él porque queríamos hacer un festival para promocionar nuestro programa. Desde ese momento empecé a tener una relación más asidua con él.

–¿Qué impresión le dejó la entrevista que concedió Chabán?

–En algunas cosas tiene razón. Lo apoyo cuando dice que algunos padres y periodistas «demonizaron» su persona. No voy a negar la responsabilidad que tiene sobre lo que ocurrió, pero no es para ponerlo en la hoguera, porque no es un asesino.

–¿Cuál fue su primera sensación?

–Mucha pena.

–¿Le cree cuando dice que «nuca en su vida pagó una coima»?

–Por supuesto que no le creo. Estoy seguro que pagaba coimas, como la mayoría de los que están en el negocio de la noche.

–¿Cómo describiría su personalidad?

–Es un tipo muy raro y excéntrico. Narcisista cien por cien. Complicado. Siempre trataba de dejar en claro que las cosas las manejaba él. Pero tampoco hay que crear de él un monstruo como hacen los padres de las víctimas. Estoy seguro que no quiso matar a nadie. También se dice que tenía una ambición desmedida por el dinero. Pero mi experiencia demuestra lo contrario.

–¿Por qué?

–Cuando organizamos el festival en Cemento para pro

mocionar el programa, Chabán nos aconsejó convocar a bandas que quisieran tocar gratis. El decía que si no, íbamos a perder plata. De todas maneras, nosotros preferimos asumir el riesgo y convocamos para ese día a una banda que cobraba mucho dinero. A nosotros no nos interesaba perder porque el objetivo del recital era la difusión de la radio. Al final, ese día perdimos. Cuando terminó el recital me dijo: «¿Perdiste plata, no? Viste que yo te dije que así no era?». Al momento de separar de la recaudación la plata que a le correspondía por el alquiler, me sorprende con una actitud muy generosa: «Tomá. Acá tenés la parte que perdiste, la próxima vez dame bola a mí».

–Omar Chabán acusó al periodismo de «demonizar» su imagen. ¿Cree que con Callejeros sucedió algo similar?

–Los chicos escuchan la palabra periodista y salen corriendo. Y es lógico. Si lo único que han recibido son ataques. Fueron lamentables los comentarios que hicieron algunos periodistas de renombre. El periodismo habla y no conoce del tema. Los cuatro periodistas que le hicieron la nota a Chabán no pueden hablar porque no fueron nunca a un recital de rock. Hablan de cualquier cosa, menos de lo importante.

–¿A qué se refiere?

–A que las bandas no sabían cuál era la capacidad real permitida de Cromañón. Un mes antes de la inauguración, salió publicado en las revistas «El Acople» y «Soy Rock»que la capacidad del lugar era para 5.000 personas. Solamente Chabán sabía la verdadera capacidad del lugar, no los músicos. Por mi programa de radio fui a todos los recitales ese año y te puedo asegurar que la capacidad de personas que ingresaron se duplicaron en todos los casos. Otra cosa que está documentada en las revistas es cuando Chabán dice que «lo más importante es la seguridad que hay en ingreso y egreso por la amplitud de los accesos» .

–¿De qué otro cosa no se habla?

–De las bengalas se habla, pero mal. Callejeros no es un «grupo bengalero» como muchos dicen. En las revistas que mencioné anteriormente, consta el resumen de cada show, la banda, el lugar donde tocaron, el público que concurrió y la cantidad de bengalas que se prendieron. Si revisan archivos van a encontrar que en Obras y en el Luna Park donde tocaban otras bandas también se encendían bengalas. Esto no era exclusividad de Callejeros, era un ritual que estaba instalado en la cultura del rock.

–¿Cree que fue justa la destitución de Aníbal Ibarra?

–Me parece que Ibarra no es culpable. De hecho, si fuera legislador hubiera votado en contra de la destitución. Que lo hayan sacado del gobierno no soluciona absolutamente nada. Su responsabilidad política es muy lejana.

–¿Está de acuerdo con la estrategia mediática de la banda?

–No hay estrategias por parte de la banda. Ellos no están en condiciones de defenderse de nada. Quedaron muy dolidos. Además de las secuelas que les dejó la tragedia y de los familiares que perdieron, encima están procesados.

–¿Pero cree que se manejan bien ante la opinión pública?

–A veces no entiendo por qué hay cosas que «Pato» no dice. Por ejemplo, no dice que sufre de asma. Incluso el humo le hacía mal a la salud. Supongo que le da vergüenza y hay que entenderlo. «Pato» es uno de los más golpeados. El tendría que contar todo lo que siente y lo que le pasó. No entiendo por qué no lo dice. La gente no termina de creerles todo lo que sufrieron.

Nosotros también somos víctimas, nuestros muertos –familiares y amigos– también cuentan.

NOELIA CHESSARI

Agencia Buenos Aires

Notas asociadas: La tragedia en primera persona De hijo a padre

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