"Chacho me quiere gobernador"

Lo dijo Arriaga. Lanzó una advertencia a la UCR: "No les temo a los aparatos"

"Chacho Alvarez me quiere ver gobernador de la provincia".

"Yo no le tengo miedo a ningún aparato político".

"La candidatura no es una cuestión menor. Yo no voy a ir a Viedma a pasar papelones. No soy un chanta. Si llego voy ha hacerlo de la mano de proyectos concretos destinados a superar problemas concretos que afectan a la provincia".

Estas definciones corresponden al intendente de Cipolletti y miembro del Frente Grande, Julio Arriaga, quien acuna el proyecto de ser candidato a gobernador por la Alianza rionegrina.

Las definiciones fueron formuladas ayer a FM Manantial, de Roca.

A lo largo de toda la nota el jefe comunal hizo denonados esfuerzos por evitar hablar de su candidatura.

Apeló para ello al remanido argumento de que "no es hora de hablar de candidaturas, ya que la gente tiene otras preocupaciones".

Sin embargo, esta postura va a contramano de las iniciativas de neto carácter político que está adoptando el propio Arriaga.

El viernes -por caso- logró que el gobernador Pablo Verani ratificara ante el vicepresdiente de la Nación, Carlos Alvarez, su decisión de respaldarlo para que llegue a la gobernación en nombre de la Alianza.

Durante ese encuentro, además, el mandatario se comprometió a -vía distintos planos del gobierno- suministrarle información "fina" sobre la situación de la provincia en temas relacionados con el Estado. Munido de ese material, Arriaga y su equipo de colaboradores forjarán su diagnóstico de los problemas existentes y propondrán alternativas mediante un discurso con el cual se piensa "provincializar" la imagen del jefe comunal.

De todas maneras, Arriaga ya está en marcha rumbo del 2003.

No otro objetivo debe inferirse de la ronda de reuniones que viene manteniendo alternativamente con grupos de intendentes provenientes de distintos puntos de la provincia.

Los encuentros se fundamentan en la determinación de Arriaga de mostrar los resultados de su gestión en la comuna de Cipolletti, una de las tres más importantes de la provincia.

Pero en medios políticos se sostiene que los paliques tienen una dirección unívoca: proyectar la imagen de prolijo administrador que tiene Arriaga para generar expectativas sobre él.

Y ayer Arriaga disparó una advertencia sobre su socio en la Alianza, la UCR. Un partido que con más de 45.000 afiliados y dilatada experiencia en el ejercicio del poder tiene importantes franjas de dirigencia y militancia sosteniendo que el candidato de la Alianza debe ser radical. Hacen valer para ello la gravitación electoral que mantiene la fuerza en relación con el resto de la Alianza.

-Para dar la interna, yo no le tengo miedo a ningún aparato... que quede en claro: a ningún aparato -dijo Arriaga.


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