Chávez envía militares a los petroleros bloqueados

El presidente venezolano recibió el respaldo de una multitud en Caracas, mientras otra masiva concentración opositora repudiaba la violencia que dejó el viernes 5 muertos y 28 heridos.



CARACAS (Reuters/DPA) - Militares venezolanos abordaron ayer un buque cisterna controlado por huelguistas opositores, aumentando la tensión en el sexto día de un paro que busca presionar al presidente Hugo Chávez para que renuncie y que ha golpeado la vital industria petrolera del país.

Efectivos fuertemente armados abordaron desde una embarcación militar el buque "Pilín León", que se sumó al paro provocando un embotellamiento en los puertos de embarque del occidente del quinto exportador mundial de crudo.

El abordaje en aguas del Lago de Maracaibo se produjo cuando miles de simpatizantes de Chávez, un militar retirado que asumió el poder en 1999, participaban en una marcha de apoyo al mandatario y mientras la oposición preparaba otra.

La toma del buque se produjo un día después de que un grupo de opositores al presidente venezolano fue atacado a tiros en la Plaza Francia de Caracas, bastión de la oposición en el este de la capital, con saldo de al menos 5 personas muertas y 28 heridas.

Furiosos líderes opositores acusaron a Chávez por el ataque al grupo de manifestantes que apoyan a varios militares -la mayoría investigados por su presunta participación en el breve derrocamiento de abril- y amenazaron con extender indefinidamente el paro.

"No hay otra posibilidad aquí que un paro indefinido hasta el final", dijo Froilán Barrios, dirigente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV).

La alianza opositora Coordinadora Democrática llamó a una jornada de luto nacional por la matanza

Las actividades incluyen la realización de tres días de luto "activo nacional" en homenaje a las víctimas de la Plaza Altamira, el uso de ropa negra, una marcha contra el "terror" que terminará con una misa y la realización del más "grande cacerolazo de la historia" exigiendo castigo no sólo para quienes dispararon sino para "quienes pagaron, alojaron y entrenaron a los pistoleros".

Sin embargo, Chávez negó cualquier responsabilidad de su gobierno en los hechos, los condenó y se comprometió a investigar lo sucedido.

La grave crisis política de la nación de unos 23 millones de habitantes es seguida de cerca por la comunidad internacional cuando EE. UU. prepara una acción militar contra Irak.

El paro podría poner en aprietos a Chávez debido a que la economía de este país sudamericano depende mayoritariamente de las exportaciones de petróleo.

No obstante, el mandatario recibió un multitudinario apoyo con una marcha en la que miles de personas recorrieron céntricas calles de Caracas luciendo boinas rojas, banderas de Venezuela, pancartas y fotografías del mandatario. "Estamos apoyando la política revolucionaria que el gobierno del presidente Hugo Chávez está impulsando a favor del pueblo", dijo el dirigente de partido de gobierno Quinta República, Luis Alfonso Dávila.

El mandatario, a quien la oposición le exige convocar un referendo de consulta sobre su renuncia inmediata y que luego llame a elecciones anticipadas, dijo que el paro se convirtió en un sabotaje petrolero.

Gaviria, contra el tiempo

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, había alertado varias veces sobre la peligrosa polarización en Venezuela, pero ahora es testigo directo de un conflicto que está al rojo vivo.

Desde su habitación, Gaviria observa cómo la crisis política venezolana se agudiza velozmente, con unos partidarios del gobierno recibiendo llamados para defender a la "revolución bolivariana" y unos opositores indignados por la represión militar

Con los acontecimientos sucediéndose con mucha rapidez, la gestión de Gaviria para lograr que gobierno y oposición lleguen a un acuerdo corre contra el tiempo, ya que los analistas creen que no tardará mucho más en resolverse con violencia.

El presidente denunció un sabotaje

Caracas (Télam-SNI).- El presidente venezolano Hugo Chávez dirigió un discurso a los venezolanos, frente a una multitudinaria manifestación, en el que calificó "de intento terrorista de sabotear el corazón de la economía venezolana" al paro convocado por la oposición que ayer entró en su sexta jornada.

El vicepresidente Vicente Rangel, en tanto, confirmó la convocatoria a la mesa de diálogo para las próximas horas, en la que el gobierno tiene cifradas "las mejores expectativas" y va "abierto a todas las propuestas".

En el discurso transmitido por Venezolana de Televisión, el presidente Chávez acusó a la oposición de "sabotear toda la actividad de extracción, producción y comercialización de la principal riqueza de los venezolanos, que es el petróleo".

"Estamos transmitiendo a toda venezuela con imparcialidad por Venezolana de Televisión", defendió Chávez. "Nos asumimos como hacedores de una revolución inédita", ratificó el mandatario.

En simultáneo al discurso presidencial, los sectores opositores plantearon sus exigencias durante una conferencia de prensa.

Los opositores acusaron al gobierno de utilizar "subterfugios legales para negar la posibilidad al referéndum revocativo para la permanencia o no del presidente de la República" y se defendieron planteando el carácter "no vinculante de la consulta al país".

"Pero planteamos además otro tipo de salida de carácter electoral, aunque no asoma en la posibilidad del gobierno analizarla", dijeron.

La "marcha del silencio" convocada por la oposición bordeó hoy la emblemática plaza Altamira de Caracas, donde anoche pistoleros mataron al menos a tres manifestantes opositores e hirieron a otros 20.

Con prendas de vestir negras y enarbolando banderas tricolores de Venezuela, los manifestantes pasaron lentamente y en silencio por uno de los flancos de la plaza, un bastión opositor del exclusivo este capitalino, donde permanecen militares rebeldes.


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