Chihuido necesita controles

Para el director regional de la Orsep, Gustavo Franke, la obra debería ser supervisada por el Estado.



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Los anuncios que dan cuenta de que en poco tiempo podría comenzar la construcción de la ansiada represa sobre el río Neuquén, Chihuido, son seguidos al detalle por las nuevas autoridades de la Regional Comahue del Organismo Regulador de Seguridad de Presas (Orsep) Gustavo Franke y Alberto Larreguy. Es que no solo la megaobra pasará, una vez puesta en funcionamiento, a ser parte de las instalaciones bajo su control sino que además permitirá proteger las poblaciones del Valle de crecidas extremas como la que resistió Portezuelo Grande en 2006.

P- ¿La Orsep participó del desarrollo del proyecto de Chihuido?

R- Participamos en la primera etapa, cuando el proyecto estaba en Neuquén, nos pidieron colaboración precisamente sobre lo que hace a la seguridad. Cuando Nación tomó participación ya no tuvimos más contacto y hoy no sabemos bien lo que contempla la propuesta.

P- ¿Qué implica para el organismo la construcción de Chihuido?

R - Implica mucho. Es una obra fundamental para la seguridad del Valle, porque permitirá tener previsibilidad en la cuenca del río Neuquén y evitar las grandes crecidas como las que vimos en 2006 y 2008. En la cuenca están aumentando las escorrentías por la falta de vegetación autóctona que no se han logrado revertir con los planes de Corfone. Pero también es la primera presa que se va a construir luego de casi 20 años y se necesita trabajar en capacitar y formar a los nuevos profesionales.

P - ¿Cómo sería esa formación de los nuevos profesionales?

R- Antes nos formábamos en consultoras y después entrábamos a trabajar. Desde 1999 que entró en operaciones Pichi Picún Leufú no se ha construido una presa nueva y eso hizo que hayamos perdido una generación de ingenieros en al zona. Lo que se necesita y se lo estamos proponiendo a Recursos Hídricos de la Nación es que se formen a los nuevos profesionales, que se repliquen como pequeños hidronores en el país, volver a las pasantías para formar gente.

P- ¿La idea es que estos jóvenes controlen las obras como lo hacía Hidronor?

R- Es que si Chihuido la hacen los chinos, como se está diciendo, no tengo dudas que van a hacer una excelente presa, pero si no está el Estado controlando va a salir tres veces más cara. Es como dejar al zorro cuidando el gallinero. Si nadie los controla van a hacer y a hacer, en lugar de buscar la mejor opción, y después eso hay que pagarlo. Pero hacer una obra con control de calidad no solo es caro, del orden del 4 ó 5% del presupuesto, sino que también se necesitan esos profesionales formados de los que hablamos.

P-En los últimos años hubo sismos y erupciones volcánicas en la región. ¿Afectaron la seguridad de las presas del Comahue?

R- No. En el caso de los sismos prácticamente no se sintieron y solo los registraron algunos instrumentales específicos. Las erupciones volcánicas sí tuvieron efectos, pero lo que implicaron fue hacer un gran plan de mantenimiento para limpiar muchos equipos porque las cenizas eran además conductoras.

P- ¿Cómo participa la Orsep en el control de la seguridad?

R- Nosotros fiscalizamos que se cumplan las regulaciones de seguridad establecidas en los contratos de concesión, pero con las reglas del arte actualizadas. Básicamente controlamos el comportamiento de las obras a través del auscultamiento con instrumental e inspecciones.

Se controla el mantenimiento y las mejoras, se realizan ensayos en todas las compuertas de vertederos y drenajes, se controla el informe anual y mensual que presentan como declaración jurada cada concesionario y se hacen auditorías con consultores externos.

Somos la única regional que ha realizado auditorías a los s sistemas electromecánicos. Precisamente en estos días estamos terminando la última.

P- Históricamente se ha temido a que El Chocón se rompa. ¿Cuál es su situación?

R- La probabilidad de que El Chocón se rompa es bajísima, le diría de menos de una en un millón. Pero no por eso no deben haber planes de emergencia y evacuación que a veces son lo que más cuesta.

P- ¿Por qué cuesta tanto?

R- Porque cuando vemos los planes de evacuación empiezan a intervenir más organismos, las defensas civiles de los municipios, de las provincias, y es así que vemos que en muchas localidades no están señalizas o están bloqueadas las que serían las vías de evacuación. En Senillosa se hizo una excelente experiencia que fue la construcción de un Cristo en un lugar que no se vería afectado si El Chocón se rompiera, y hoy vemos que el camino a ese Cristo está abierto y la gente lo conoce porque se hacen hasta peregrinaciones.

P- Si El Chocón se rompe, ¿es cierto que llegaría a las ciudades del Valle como una ola?

R- Sí, eso no es un mito. Llegaría como una ola de 20 metros de altura. El río pasaría a tener mil veces su caudal normal y haría un frente de agua de hasta 20 metros de altura. Pero como decía, la posibilidad de que se rompa es tan baja como que una persona gane dos veces el Quini 6 en el mismo mes.

Matías subat

“Dejar a los chinos hacer la obra solos es como dejar al zorro cuidando las gallinas. Estará bien pero costará el triple”.

“El gran desafío es formar a los nuevos profesionales. Hace 20 años que no se construye una presa y por eso se perdieron generaciones de ingenieros en la zona. Hay que volver a las pasantías”.

Dos profesionales

de carrera en la Orsep

Gustavo Franke es desde noviembre el director de la Regional Comahue. Es ingeniero y docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue (UNC).

Forma parte del organismo desde 1993. Llegó a la región para trabajar en la construcción de Pichi Picún.

Alberto Larreguy es jefe del Departamento de Seguridad Estructural. Comenzó a trabajar en Hidronor antes de formar parte del primer grupo de empleados del Orsep.

Datos

“Dejar a los chinos hacer la obra solos es como dejar al zorro cuidando las gallinas. Estará bien pero costará el triple”.
“El gran desafío es formar a los nuevos profesionales. Hace 20 años que no se construye una presa y por eso se perdieron generaciones de ingenieros en la zona. Hay que volver a las pasantías”.

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Chihuido necesita controles