Chile en la tercera vía 

Por Pedro J. Frías (*)



 El triunfo electoral del candidato de la Concertación demócrata-cristiana y socialista, con un líder de este partido de izquierda, conduce al país hermano a la tercera vía. Pero muy moderada.

La tercera vía, pregonada por el premier británico y el canciller alemán, es la propuesta de superar el fracaso del socialismo real, por causa de su planificación centralizada, el menoscabo del mercado y una promesa de igualdad. Pero esa igualdad conducida burocráticamente en nombre de supues-tos “buenos sentimientos” llevó al desencanto.

La tercera vía, dije en “La Nación”, no es vía muerta. Porque reconcilia la solidaridad, que era un alarde, con la economía social de mercado, desde hace meses vengo escribiendo que será patrimonio común del centro político que gobierna Occidente.

Y efectivamente, el futuro presidente chileno es moderado. De porte académico, persuasivo sin ser elocuente, ha hecho una campaña seria, sin demagogia. Prometió igualdad, mientras que el candidato de la derecha ponía énfasis en el cambio. Por lo demás, deberá gobernar para dos Chile partidos por la mitad entre centro izquierda y centro derecha. O sea, deberá gobernar para todos. Lo ayudarán en esta tarea, sin duda, la prudencia y la experiencia de sus aliados demócrata-cristianos. No será un gobierno socialista.

Por otra parte, el nuevo presidente no es árbitro de las políticas de Estado, porque está condicionado por el Senado, en el que los senadores vitalicios pueden asegurar el control de la derecha.

La prudencia del nuevo presidente quedó evidenciada durante la campaña, en un tema que es delicado en Chile: el de los valores. Según los sociólogos, la chilena es una sociedad atravesada por un conservadorismo católico de buena calidad. Creo que es cierto, aunque esa tradición va siendo erosionada por el relativismo del mundo occidental. Por ejemplo, sobre el divorcio vincular, debate pendiente, respondió que era tema del Congreso, y es cierto. Pero también le permite reservar su opinión.

El subtítulo es voluntariamente provocativo, ya que la tercera vía es una marca registrada por el centro izquierda. Pero el candidato derrotado, Lavín, ha creado a la derecha una tercera vía y lo ha hecho bien.

Primero, por su estilo personal, joven, desenvuelto, ajeno a toda solemnidad, todo un protagonista.

Segundo, porque sumaba a la economía social de mercado la solidaridad, que es la corresponsabilidad con los otros. Tercero, porque hizo doler a los pinochetistas, cuando hace muy poco opinó que el dictador debía someterse a la justicia en Chile, como todos.

La derecha ha fracasado electoralmente, pero no socialmente. Ha indicado un nuevo camino y se hace camino al andar.

¿Lo seguirá la fuerte derecha chilena? Más allá de las estrategias de obstrucción al nuevo gobierno, es probable que prevalezca esta singularísima tercera vía de la derecha. Por el bien de Chile.

(*) Presidente honorario de la Academia de Derechos de Córdoba y de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional.


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