China protege a sus pesqueros en infracción
Hace algunas semanas, en un incidente que luce realmente inusual, un buque guardacostas de la República Argentina hundió –de un preciso cañonazo– un buque de pesca chino que pescaba –sin permiso– en aguas de nuestro país y se negó a acatar las órdenes que se le impartían. El incidente referido, por ahora al menos, no pasó a mayores. Pero está meridianamente claro que, desde que esos incidentes son, por desgracia, frecuentes en nuestro Atlántico Sur, ese tipo de desagradable episodio podría repetirse. Por esto es bueno conocer el relato que sigue.
Indonesia, que tiene aguas cuya soberanía está en disputa con China, acababa de detener a un pesquero chino que operaba en sus aguas sin permiso, en el llamado Mar del Sur de China. En este caso en las inmediaciones de las islas Natuna. A más de 1.300 kilómetros de la costa de China, en consecuencia.
Parecería –queda visto– que ésta (la de pescar sin autorización en aguas de otros países) es una práctica habitual de las flotas pesqueras chinas, país en el que los buques que las componen suelen, de una u otra manera, ser de propiedad del Estado o estar bajo su control cercano.
Ante la detención del pesquero por parte de las autoridades de Indonesia, un buque guardacostas chino que navegaba en las inmediaciones intentó, sin éxito, cortar el cable que llevaba de arrastre al pesquero chino y liberarlo, con su tripulación. No lo logró, pero naturalmente provocó la enérgica protesta del caso por parte del gobierno de Indonesia. Que encendió la tensión entre ambos gobiernos.
Todo un tema, entonces. Que, por reiterado, debería formar parte de la agenda bilateral de las naciones cuyo litoral marítimo es frecuentado por los pesqueros chinos, para evitar que las infracciones continúen. Como sucede ciertamente en el mar que baña el sur de la costa Argentina.
Indonesia, cabe destacar, ha hundido ya a más de cien naves de pesca chinas que no respetaron su jurisdicción marítima. Y el año pasado hizo “volar por el aire” a un conocido buque “pirata” que navegaba sin bandera, ilegal entonces, que era buscado en todo el mundo: el “Viking”, que también operaba sin autorización en sus aguas. Indonesia tiene, queda visto, una política de extrema dureza contra las infracciones en sus aguas, que genera los riesgos consiguientes, pese a lo cual se mantiene.
La reacción china en Indonesia nos obliga a ser prudentes en este tema a la hora de detener a los pesqueros chinos y a tener siempre información precisa relativa a la presencia de otros buques chinos (civiles o militares) que estén cerca, navegando en el área en el que los pesqueros chinos pescan en violación de nuestra soberanía.
No nos olvidemos de que, en el reciente hundimiento del pesquero chino que operaba ilegalmente en nuestras aguas, otros pesqueros chinos que estaban operando en las inmediaciones intentaron, sin éxito, dificultar físicamente la operación que terminó con el hundimiento del buque infractor.
(*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
Emilio Cárdenas (*)
(*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
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