Choque de trenes dejó 26 muertos y 160 heridos

El fatal accidente se produjo a las 8 de la mañana de ayer en Londres, en un horario pico para la ciudad. Aún no se saben las causas de la colisión de las dos formaciones con pasajeros.



Londres, Gran Bretaña (dpa y Télam/SNI ).- El accidente ferroviario ocurrido ayer en Londres, uno de los más graves en la historia británica, causó al menos 26 muertos y 160 heridos. Hace sólo dos años se produjo un accidente similar y en el mismo tramo.

Irían unos 500 pasajeros en el rápido de Great Western y otros 150 en el tren Thames Train.

Un portavoz policial señaló anoche que se desconoce si aún hay más cadáveres en los vagones. De las personas que resultaron heridas, 24 son de gravedad. Los equipos de rescate continuarán trabajando durante la noche, afirmó un vocero de la policía.

El accidente se produjo a las 08:11 de la mañana de ayer, a unos tres kilómetros de la estación de Paddington, en el oeste de la ciudad, cuando chocaron un tren rápido y un Intercity. Algunos vagones descarrilaron y se incendiaron.

"Afuera volaban pedazos ardientes y todo estaba lleno de humo. Fue horrible, pero de alguna forma conseguimos salir", dijo Alan Macro, uno de los sobrevivientes del accidente.

Otros testigos presenciales vieron cómo los pasajeros fueron lanzados de sus asientos al suelo o contra las ventanas.

Un colaborador de BBC, Phil Longman, que viajaba en uno de los trenes, señaló que no creía que la colisión hubiera sido frontal. "Creo que chocó en el ángulo". "Luego hubo algo de pánico porque no podíamos abrir las puertas. Tomé uno de esos pequeños martillos que tiene uno en 125 trenes. Estaba a punto de romper la ventana cuando las puertas se abrieron y comenzamos a ayudar a las mujeres y personas mayores", señaló.

Cuando los bomberos y la policía arribaron pocos minutos más tarde al lugar del accidente, se escuchaban gritos pidiendo ayuda desde los restos, en parte retorcidos y ardiendo, de los vagones.

Los bomberos y la policía ferroviaria comenzaron tras las primeras labores de socorro con la inspección sistemática de los vagones destruidos. Recién cuatro horas más tarde fueron liberados los 100 pasajeros atrapados entre los escombros.

En un primer momento se desconocía la causa del accidente. En la televisión se responsabilizó a la compañía ferroviaria, ya que hace dos años, siete personas murieron y 150 resultaron heridas en un accidente ferroviario ocurrido en el mismo tramo.

El especialista en cuestiones de tráfico ferroviario, el experto ferroviario Chris Jackson dijo estar "en un 99 por ciento seguro que esto fue una repetición exacta del último accidente."

En el choque de trenes en septiembre de 1997, el conductor de la locomotora ignoró dos señales de parada porque estaba preparando su bolso, y la compañía ferroviaria Great Western fue condenada a pagar una multa de un millón y medio de libras esterlinas (2,5 millones de dólares).

Seis hospitales de la zona acogieron a los heridos, muchos de los cuales tenían quemaduras. Otros heridos leves fueron atendidos en varias escuelas y en un supermercado.

La estación de Paddington, una de las más grandes del país, quedó cerrada al público durante todo el día, por lo que también dejó de funcionar la línea del importante aeropuerto londinense de Heathrow.

El premier británico, Tony Blair, calificó el accidente de "terrible tragedia", en tanto que la reina Isabel dijo desde Escocia estar "conmocionada" por el siniestro.

El vice primer ministro y ministro de Transporte, John Prescott, arribó al escenario de la tragedia "horrorizado" y anunció la apertura de una investigación pública sobre lo sucedido.

Al mismo tiempo, el vocero conservador, John Redwood, aseguró que "necesitamos una investigación apropiada y respuestas para el futuro", a la vez que culpó al gobierno laborista por la falta de resultados desde el accidente de Southall "en este mismo tramo".

Por su parte, el director de la campaña "Salvemos nuestros trenes", Jonathan Bray, expresó que "esta investigación debe ponerse en camino lo antes posible. No deben repetirse los dos años de atraso que se tomaron para comenzar la investigación del accidente de Southall".

Será difícil encontrar las causas del accidente

Uno de los problemas frente a los accidentes de trenes como el ocurrido ayer en Gran Bretaña es que hay demasiadas partes involucradas para poder establecer no sólo la causa del accidente sino también determinar quién es el responsable.

La privatización de los trenes de Gran Bretaña, llevada a cabo por el último gobierno conservador de John Major, dividió los servicios en seis departamentos diferentes. El sistema principal involucra el llamado Railtrack, responsable del funcionamiento e infraestructura de todos los rieles; hay tres compañías que alquilan vagones y locomotoras y 25 prestadoras de servicio a los pasajeros.

Además existen cuatro empresas proveedoras de servicio de fletes, siete de mantenimiento de la infraestructura y otras seis de renovación de rieles.

Poco después del accidente, Andrew McNaughton de Railtrack, dijo a la prensa que debería haber alrededor de 500 pasajeros en el rápido de Great Western y otros 150 en el tren local de Thames Trains.

McNaughton indicó que existe un sistema de alarma automática en los trenes pero que no podría confirmar si estos dos coches lo tenían encendido o no, y al igual que el Secretario de Transporte, Lord Macdonald, coincidió en negarse a hacer cualquier tipo de especulaciones.

Railtrack informó, también, que efectuará una investigación sobre el accidente y también sobre el equipo de la empresa que estaba en la escena, incluyendo ingenieros y expertos en seguridad.

Macdonald, quien recorrió el área del accidente, fue interrogado sobre el sistema de trenes y los dos principales accidentes de los últimos dos años, a lo que respondió que "están mirando un sistema de ferrocarril que ha tenido dos de los más seguros años según las estadísticas".

"Las investigaciones se están llevando adelante en este momento pero no quiero especular sobre las causas", agregó el secretario. (Télam/SNI)


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