Cinco semanas después empezaron las clases

Se trata de la escuela especial 6, donde recién ayer pudieron comenzar el ciclo.



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Antes de que se cumpliera el plazo impuesto por la Justicia, los alumnos de la escuela especial 6 volvieron ayer a las aulas. Las clases se iniciaron cinco semanas después de lo previsto debido a las demoras para resolver distintos problemas de infraestructura, entre ellos las graves falencias que presentaba la instalación de gas.

El miércoles pasado el juez penal de cámara Alejandro Ramos Mejía, había dado curso a un amparo presentado por varios padres ordenando al CPE que dé inicio no más allá del miércoles 14 (es decir mañana) al ciclo lectivo en la única escuela de Bariloche que permanecía inactiva. Agregó a modo de advertencia que por cada día de demora a partir de esa fecha afrontaría una multa de 2.000 pesos.

Ayer los padres y docentes se mostraron satisfechos por el resultado logrado con la presión del fallo judicial y de las protestas públicas, incluida la marcha que la semana última realizaron con los chicos por las calles de la ciudad. En todo momento hicieron notar que "la única escuela para chicos discapacitados de Bariloche" era precisamente la más desatendida por Educación, ya que sólo allí las clases seguían suspendidas.

Si bien el grueso de las quejas recayeron sobre el CPE por sus demoras para poner el edificio en condiciones, también salpicaron al municipio. Esto en razón de que el intendente Icare (contra la opinión de la Unter, los directivos de escuelas y aún de su propio gabinete) asumió a su cargo la responsabilidad de reparar la escuela especial 6 a modo de "experiencia piloto".

La propia secretaría de Obras Públicas del municipio no supo resolver a tiempo la exigencia planteada y el pasado 8 de marzo, cuando debían comenzar las clases como en el resto de la provincia, la obra aún no había comenzado.

Ante la falta de calefacción, los problemas en los baños, los techos con goteras y el funcionamiento deficiente de la cocina, el inicio de clases se fue demorando y se complicó aún más cuando -tras efectuar una inspección-

la empresa Camuzzi retiró el medidor de la escuela a causa de las pérdidas de gas y de las instalaciones no declaradas.

Un grupo de padres decidió entonces presentar una acción de amparo, que el juez Ramos Mejía resolvió a los pocos días de manera favorable.

El pasado Jueves Santo una nueva inspección de Camuzzi Gas del Sur aprobó las reparaciones efectuadas por el municipio y restituyó el servicio. Ayer los chicos no ocultaban su alegría por volver a la escuela, que descubrían con el salón recién pintado y los calefactores reparados y con nuevas protecciones.

No obstante los docentes aclararon que "faltan algunas obras indispensables" y esperan que el municipio "cumpla con la promesa" de terminarlas cuanto antes.

El supervisor de enseñanza especial, Marcelo Canevari, señaló que "hay todavía un calefactor que no funciona y faltan algunos detalles en la cocina". Aunque insistió en que lo más importante es contar cuanto antes un patio nuevo, con desagües en condiciones, y la reclamada dársena de acceso para que los chicos puedan ingresar a la escuela sin mayor riesgo.

Canevari dijo también que el tiempo perdido por las cinco semanas sin clases "es irrecuperable", ya que en las escuelas especiales es virtualmente imposible replantear y comprimir objetivos pedagógicos. Explicó que el déficit mayor se da en la actividad de talleres, donde los chicos reciben capacitación laboral, pero "el tiempo pasa y es imposible que la formación que reciben no se deteriore".

En ese sentido, el supervisor coincidió con lo que había expresado el juez Ramos Mejía al fallar en el amparo, cuando cuestionó al CPE la presentación de "excusas infantiles en las que nadie cree", porque a esa altura ya era imposible un inicio de clases "normal", como aún pretendía el organismo provincial.


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