“Cincuenta años después”
Se cumplen cincuenta años desde que un grupo de diez alumnos daba por cumplidos los estudios secundarios en el colegio J. F. Kennedy de Zapala. Junto a Oscar E. Calabró, Miguel A. Costas, César D. Deoseffe, José G. Duarte, Horacio García, Mario H. Melo, Juan P. Ponce, Guillermo Raiker y Anselmo V. Ontiveros cumplíamos el ritual de recibir el testimonio que acreditaba nuestra condición de peritos mercantiles en ese establecimiento educativo. Desde la distancia de los tiempos surge la inevitable emoción del recuerdo de tal acontecimiento, que indudablemente constituyó una transformación en el transcurso de nuestras respectivas actividades en la medida en que nos permitió descubrir nuevos horizontes y además, en algunos casos, realizar estudios universitarios o ejercer la tarea docente en la misma escuela. Sin duda, ello no hubiera sido posible sin la extraordinaria determinación de un grupo de profesionales y docentes encabezados por el Ing. Emilio Giambruno, secundado por los profesores Julio H. Andino, Jorge R. Levy, Rosa D. de Gret, Alicia Olivera, Alferez Vergara, J. F. Romero y Juan C. Véspoli como secretario administrativo. Ellos se dieron a la tarea de inaugurar un nuevo establecimiento educativo que constituía una necesidad impostergable de la sociedad. Este hecho permitió que un número muy importante de personas viera la posibilidad de cumplir el sueño trunco de completar los estudios secundarios o insertarse nuevamente en el circuito escolar, abandonado en la mayoría de los casos por urgencias familiares y/o laborales que les impidieron continuar con la lógica secuencia posterior a los estudios primarios. Tan importante resultó la apertura de este establecimiento educativo, que 61 inscriptos en su inauguración nos apretujábamos en un antiguo salón de la avenida San Martín, demostrativo del interés y la necesidad de cumplir nuestros anhelos educativos y acceder a nuevos conocimientos, amparados por la comprensión y el entusiasmo de aquel grupo de profesores. De aquel grupo inicial solamente seis cumplimos el ciclo en el término establecido –seis años– junto a quienes se incorporaron en años sucesivos para arribar a la meta propuesta. Así, un día –se cumple medio siglo– y tal vez, sin darnos cuenta habíamos contribuido a consolidar la vigencia de un nuevo establecimiento educativo que entregaba a la comunidad su primera promoción de peritos mercantiles, pero que estaba llamado a generar nuevas camadas de egresados que aportaran los conocimientos adquiridos en beneficio de esa sociedad. Una mirada retrospectiva me lleva a entregar en un emocionado recuerdo el agradecimiento a todos los docentes que nos acompañaron y alentaron a cumplir nuestros anhelos y llevar adelante la expresión acuñada por uno de ellos: “La lucha es vida, sólo luchan los que viven”. Por todo ello y a cada uno, mil gracias. Marcelo García Zapala
Marcelo García Zapala
Se cumplen cincuenta años desde que un grupo de diez alumnos daba por cumplidos los estudios secundarios en el colegio J. F. Kennedy de Zapala. Junto a Oscar E. Calabró, Miguel A. Costas, César D. Deoseffe, José G. Duarte, Horacio García, Mario H. Melo, Juan P. Ponce, Guillermo Raiker y Anselmo V. Ontiveros cumplíamos el ritual de recibir el testimonio que acreditaba nuestra condición de peritos mercantiles en ese establecimiento educativo. Desde la distancia de los tiempos surge la inevitable emoción del recuerdo de tal acontecimiento, que indudablemente constituyó una transformación en el transcurso de nuestras respectivas actividades en la medida en que nos permitió descubrir nuevos horizontes y además, en algunos casos, realizar estudios universitarios o ejercer la tarea docente en la misma escuela. Sin duda, ello no hubiera sido posible sin la extraordinaria determinación de un grupo de profesionales y docentes encabezados por el Ing. Emilio Giambruno, secundado por los profesores Julio H. Andino, Jorge R. Levy, Rosa D. de Gret, Alicia Olivera, Alferez Vergara, J. F. Romero y Juan C. Véspoli como secretario administrativo. Ellos se dieron a la tarea de inaugurar un nuevo establecimiento educativo que constituía una necesidad impostergable de la sociedad. Este hecho permitió que un número muy importante de personas viera la posibilidad de cumplir el sueño trunco de completar los estudios secundarios o insertarse nuevamente en el circuito escolar, abandonado en la mayoría de los casos por urgencias familiares y/o laborales que les impidieron continuar con la lógica secuencia posterior a los estudios primarios. Tan importante resultó la apertura de este establecimiento educativo, que 61 inscriptos en su inauguración nos apretujábamos en un antiguo salón de la avenida San Martín, demostrativo del interés y la necesidad de cumplir nuestros anhelos educativos y acceder a nuevos conocimientos, amparados por la comprensión y el entusiasmo de aquel grupo de profesores. De aquel grupo inicial solamente seis cumplimos el ciclo en el término establecido –seis años– junto a quienes se incorporaron en años sucesivos para arribar a la meta propuesta. Así, un día –se cumple medio siglo– y tal vez, sin darnos cuenta habíamos contribuido a consolidar la vigencia de un nuevo establecimiento educativo que entregaba a la comunidad su primera promoción de peritos mercantiles, pero que estaba llamado a generar nuevas camadas de egresados que aportaran los conocimientos adquiridos en beneficio de esa sociedad. Una mirada retrospectiva me lleva a entregar en un emocionado recuerdo el agradecimiento a todos los docentes que nos acompañaron y alentaron a cumplir nuestros anhelos y llevar adelante la expresión acuñada por uno de ellos: “La lucha es vida, sólo luchan los que viven”. Por todo ello y a cada uno, mil gracias. Marcelo García Zapala
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