Cinematográfico tiroteo en un barrio del alto barilochense

Un joven robó, huyó, chocó con un patrullero y amenazó con matarse.La policía lo detuvo luego de tres horas y al tirar gases lacrimógenos.Más de 150 vecinos se agolparon y hasta apedrearon a los uniformados.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- En medio de un intenso tiroteo la policía logró reducir a un joven que, tras robar en un local comercial de los barrios altos, se atrincheró en una vivienda en construcción y amenazó con quitarse la vida.

El joven sería menor de edad y su identidad no fue revelada por las autoridades policiales ni judiciales. Lo cierto es que mantuvo en vilo a medio centenar de efectivos y al flamante juez Miguel Angel Gaimaro Possi. Todo sucedió frente una 150 personas, que siguieron de cerca las negociaciones hasta que se entregó.

Todo comenzó en horas de la tarde, cuando el joven ingresó armado a un locutorio en Onelly y 2 de Agosto. Allí redujo a la encargada y se alzó con la recaudación.

Según trascendidos, se hallaba junto a otra persona, que lo esperaba afuera en un Toyota Célica y huyó al ver que un par de patrulleros se acercaba al lugar. En ese momento, el asaltante intentó fugarse en contramano a bordo de un taxi por Onelli, pero el auto colisionó contra uno de los patrulleros que llegaba.

Al sentirse acorralado, ingresó en una vivienda en construcción, en la intersección de Onelli y La Paz y apuntó con una arma de grueso calibre a su cabeza y exigió la presencia de un juez.

Poco después, Gaimaro Possi se hizo presente en el lugar, secundado por el jefe de la Regional III, Fernando Geldres, quien comando el operativo del que participan efectivos de distintas comisarías y el BORA.

Mientras tanto, la gente comenzó a rodear el lugar y ante lo confuso del episodio, abucheó tanto al delincuente como a la policía.

Durante más de tres horas el acorralado asaltante exigió una gaseosa y un chaleco antibalas. Además reclamó un celular y un vehículo que le fueron negados pese a su insistencia en quitarse la vida.

Cuando la luz comenzó a caer y la probabilidad de avanzar en la negociación se agotaba, la policía decidió intervenir utilizando una bomba de gas lacrimógeno que dio inicio a un grueso tiroteo. En el preciso momento en que la policía logró apresar al asaltante una lluvia de piedras lanzadas por el público cayó sobre los efectivos generando confusión y pánico de uno y otro lado.

Mientras algunos agentes reducían al asaltante, otros trataban de contener al público con tiros al aire en uno de los momentos más tensos de la noche, que puso a Bariloche al límite.


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