Clínica de la “muerte digna”

Se abriría en Holanda para casos extremos.

AMSTERDAM (DPA).- “Nadie está obligado a vivir”. Con este lema, la principal asociación holandesa pro eutanasia (la “muerte dulce”, según la etimología griega) prevé la apertura en breve de una clínica para asistir a aquellos pacientes que sufran enfermedades en estado terminal o que, simplemente, no quieran seguir viviendo. La iniciativa, que promete ya ser polémica, pretende “ayudar a morir” a aquellos pacientes en situación terminal o extrema que no logren la asistencia en ese sentido de ningún médico. Cuando el centro abra sus puertas, el país se convertirá en el primero en contar con un ámbito específico en el cual los pacientes con patologías terminales, o con un deseo de terminar su vida (de manera voluntaria y expresada en plenas facultades), y que no encuentren quienes les asistan puedan acabar sus días de manera “digna”, se afirma. Según informó ayer el periódico “De Volkskrant”, se trata de establecer en el país una clínica específica “para pacientes que soliciten la eutanasia (permitida en casos concretos en Holanda) pero que no logren encontrar asistencia de un médico”. La futura clínica también podría tratar, con asesoramiento médico, casos de personas que tengan un profundo deseo –expresado claramente, y una vez demostradas plenas facultades en la decisión– de morir abandonando la alimentación y la ingestión de líquidos. La Asociación Holandesa para el Final Voluntario de la Vida acaba de hacer públicos los resultados de un informe detallado en la materia, según el cual Holanda está ya en condiciones de albergar en breve un centro de este tipo, dado que es posible reclutar a personal especializado. La NVVE, fundada en 1973, cuenta con cerca de una veintena de colaboradores voluntarios y con 100.000 miembros inscritos. Según cálculos de la asociación, cada año la nueva clínica podría ayudar a terminar la vida de cerca de mil personas que así lo soliciten expresamente. El “problema” para la NVVE es que, a pesar de estar contemplada en algunos supuestos, muchos profesionales de la medicina en Holanda rechazan, por consideraciones deontológicas, éticas o de creencias religiosas, asistir a pacientes que deseen poner fin a sus días. No se trata, en ningún caso, de un “gabinete de los horrores” ni tampoco de proporcionar, de manera fría y calculadora, una especie de “pastilla de la muerte”, aseguran sus promotores. “El consejo de dirección de los hospitales suele decirnos: pero bueno, ¿dónde pensáis que podemos hacerlo (poner fin a la vida de un paciente)?”, comenta la directora de la NVVE, Petra de Jong. “Hay suficientes enfermeras y médicos que están dispuestos a trabajar en esa futura clínica”, explicó también De Jong, sin citar nombres. La eutanasia en Holanda está permitida en casos de “sufrimiento extremo” y que sean ya irreversibles.

Holanda ya permite la eutanasia en casos concretos y la clínica propuesta podría ayudar a quienes no encuentren apoyo médico.


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