Panorama de río negro

El fin de los subsidios va directo al bolsillo

09 sep 2018 - 00:00

A fin de año el Estado nacional dejará de subsidiar buena parte del gasoil que usan los colectivos que transportan a miles de personas en las principales ciudades de la provincia, además de los micros interurbanos e interprovinciales. También decidió recortar el 100% de las subvenciones al consumo de electricidad de los hogares más pobres del país, pero el viernes el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, dejó esa medida en suspenso.

El gobierno de Mauricio Macri muestra esta política, en procura del “déficit cero”, como una transferencia de los subsidios a las provincias, pero en Río Negro esa decisión significará un traslado directo a los precios.

El valor de los boletos de colectivos subirá en toda la provincia, con el agravante de que los costos ya estaban en alza con la suba en los surtidores de gasoil.

Hace dos semanas que el ministro de Economía de la provincia, Agustín Domingo, avisó que no hay plata para reemplazar el subsidio al transporte. Y eso que en ese entonces pensaban que se trataba de 160 millones de pesos por año; ahora tienen la certeza de que son 400 millones.

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, sentó esta semana a los responsables económicos de las provincias y les ratificó que Nación dejará de subsidiar el transporte. En el presupuesto 2018 se previeron 140.000 millones de pesos para subvencionar los colectivos y los trenes; como se ve, la porción que recibía Río Negro era mínima, pero de todos modos determinante: en Bariloche el boleto cuesta 19 pesos, la empresa MiBus lo quiere llevar a 24,8 y sin subsidio se calcula en 35 o en 40 pesos.

Un trabajador con horario partido y sábado inglés debería gastar al menos 3.000 pesos por mes sólo para ir a su empleo.

“Yo no voy a subsidiarles el gasoil a los empresarios del transporte”, dijo varias veces en las últimas semanas el ministro Domingo a diversos interlocutores. Gracias a que la tarjeta SUBE lo permite, está pensando en cubrir una parte del boleto a jubilados, empleadas domésticas, desempleados.

En el caso de la electricidad es mucho más complejo, pero hay un punto en común: la provincia no se haría cargo de la Tarifa Social (si finalmente Nación se desentiende) sino que trasladaría ese costo a las boletas que llegan a los hogares, comercios e industrias de la provincia. Algo parecido a lo que hizo con el Pacto Fiscal: redujo las alícuotas de los sectores económicos que en el plan nacional estaban por encima de las metas pero subió la del comercio porque el nuevo umbral se lo permitía, con lo que en gran medida quedó desvirtuado el espíritu de descompresión fiscal, sin ningún esfuerzo de las cuentas públicas.

La política energética del gobierno de Macri invirtió la carga (por ahora parcialmente porque es gradual): en vez de subsidiar los consumos, se subsidia la generación de electricidad. Hay proyectos de energía renovable licitados en los últimos años con tarifas de 177 dólares (hoy casi 7.000 pesos) por megavatio hora (MWh), cuando la media nacional es de 2.400 pesos, según los datos de julio de este año.

En Río Negro, la central hidroeléctrica que el multimillonario inglés Joseph Lewis tiene en su estancia Lago Escondido cobra 105 dólares por cada MWh generado y, según datos oficiales de Cammesa, entre enero y julio de este año entregó 16.031 MWh, que son 1.683.255 dólares. A la cotización actual representan más de 63 millones de pesos.

En las reuniones de gobernadores y ministros no se habló de los subsidios al consumo residencial de gas en la Patagonia. La zona sur de nuestro país viene con dos beneficios: en los últimos años del gobierno kirchnerista el valor del gas que se traslada a la tarifa final no se modificó aquí como en el resto del país y, sobre eso, siempre estuvo el subsidio al consumo hogareño.

Camuzzi propuso esta semana que el valor del metro cúbico de gas pase de unos 2 pesos a más de 4. Una parte es para financiar un aumento del 30% en sus ingresos (luego de años de presentar resultados negativos, en 2017 volvió a la senda de las ganancias), otra para el sistema de transporte y la mayor porción para las petroleras que extraen el gas, que en Argentina se paga como si se importara. Hay que sostener Vaca Muerta.

Sin la subvención del gasoil, el colectivo subiría tanto que un trabajador de Bariloche podría terminar gastando 3.000 pesos por mes sólo para ir a su empleo.
Por ahora, la Tarifa Social se mantiene en el suministro eléctrico. La devaluación crea ganancias extras a los generadores que, como Lewis, tienen precios en dólares.

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