La causa Temux cumple seis años

26 mar 2011 - 00:00

En diciembre del 2007 terminó el tercer gobierno de Jorge Sobisch y se inició el de Jorge Sapag, que concluirá en diciembre de este año y, si los hados le son propicios, se renovará por otros cuatro años. El Movimiento Popular Neuquino, sucesivamente liderado por ambos Jorges, es como esos ancianos rugosos que, aún habiendo perdido funciones humanas importantes, conservan otras más relacionadas con asuntos materiales y así siguen en la vida, como si el tiempo que pasa no pasara para ellos. Esta etapa nació con la llegada al poder de Sobisch y su frustrado delfín, Luis Manganaro, y lleva impresa en la frente algunas palabras, entre ellas por lo menos una cuyo significado se asocia a fraude: Temux. Ese delito, inscripto en el capítulo 4 del Código Penal bajo el título “estafas y otras defraudaciones”, dio lugar a la apertura de una investigación penal que acaba de cumplir seis años. ¿Y qué de la causa Temux? Pues que sigue con vida y, pasados ya seis años desde que Félix Racco hizo la denuncia de la estafa, ninguno de los imputados en el requerimiento fiscal de Pablo Vignaroli ha sido procesado. Tampoco hay detenidos. Menos la de Senillosa, una realización de Sobisch que hasta hoy no ha servido para nada, por lo general las cárceles albergan a gente pobre y desprotegida. También a algunos corderos expiatorios de crímenes propios y de otros, como el policía Poblete. El identificado con el nombre de la exportadora de carnes Temux no es, como el asesinato del maestro Carlos Fuentealba, un delito de sangre, sino uno económico, de los llamados “de guante blanco”. Se llaman así porque no dejan huellas visibles, de sangre o de algún tipo de violencia. La expresión remite también a que serían los cometidos por gente importante, que no se ensucia las manos, en otras palabras gente fina, experta en el arte de instigar sin que se note. Si en este caso se notó, fue por la magnitud del fraude, de entre 23 y 30 millones de pesos de los de antes según datos del Banco Central o de la pericia contable agregada a la causa. También porque en la lista de imputados acusados por el fiscal Pablo Vignaroli el mayor número, nueve, es de funcionarios del banco, a saber: Félix Racco, Carlos Alberto Sandoval, José Luis Falleti, Oscar Raúl Oliva, Rubén Andrian, Juan Pablo Bugner, Osvaldo López Rodiño, Carlos Herrera y Alberto Cáceres. Los del grupo Temux son seis: Carlos Troiani, Héctor Della Giovanna, Mariano del Fresno, José Miguel Medina y Daniel Calabria. Si me preguntan por qué no figura Luis Manganaro en la lista de Vignaroli, yo contestaría que no tengo duda alguna de que fue Manganaro quien, en representación del gobierno neuquino, arregló el vínculo de Temux con el banco. Pero no entró en la lista porque dentro del período que se decidió investigar (a partir de noviembre del 2004) Manganaro ya había sido reemplazado por Racco. ¿Y Sobisch, jefe supremo del banco? Bien, en este caso yo diría que, por más fino que haya sido, algo tuvo que ver si leemos atentamente las declaraciones indagatorias de Bugner y de Racco. A Sobisch “le pareció bien” El primero, Bugner, fue el jefe ejecutivo del intento de lograr un acuerdo con Temux para la reducción de la deuda (que contaría con ayuda financiera del banco). Preguntado sobre si el directorio se había reunido, a fines de diciembre del 2004, con Sobisch y con el ministro de Hacienda, Claudio Silvestrini (otro que no entró en la lista), contestó que sí y que en su transcurso “el contador Racco (a la sazón presidente del banco) informó de la situación de esta firma, del descubierto al que habían llegado, se informó que se había hecho la operación de Lebac para poder lograr un mejor recupero y se decidió ahí buscar la regularización de la cuenta y no el cierre, porque los antecedentes ameritaban que la firma iba a tener capacidad de pago suficiente”. Bugner había dicho “se decidió ahí” pero a renglón seguido, preguntado sobre quién tomó la decisión, se advierte un nítido esfuerzo por hacer ver que Sobisch no participó en la decisión, sino que solamente “le pareció bien”. Insistió en que “le estábamos informando, pero la decisión era del directorio”. Luego reiteró que tanto al gobernador como al ministro “se les informó”, y afirmó que “ya estaba tomada la decisión de tratar de regularizar la deuda”. Unos meses antes de la reunión, en abril del 2004, Sobisch había ratificado su confianza en Bugner poniéndolo a cargo del control del BPN y el Iadep (decreto 445). Pero, si se está a lo declarado por Racco, Sobisch no se limitó a informarse. Preguntado sobre cómo habían sido las instrucciones que dio (Sobisch), contestó que “fueron verbales, no escritas”. También dijo que el gobernador tenía “comunicación permanente” con Bugner. No obstante, “tenía como costumbre hacer llamados a distintos estamentos del banco”. Dicho de otra manera: daba instrucciones y controlaba que se cumplieran, porque el asunto merecía su especial interés. En el 2004 había lanzado su candidatura a presidente de la República. Una investigación de Alicia Miller publicada en este diario el 3 de diciembre de 2007 reveló que el gasto directo de la campaña fue de 26.700.000 pesos y que el indirecto de publicidad del Estado sumó seis millones más. El juez de la causa, Marcelo Muñoz, encargó una pericia al gabinete técnico-contable del Poder Judicial neuquino que dirige la contadora Mirta De Cico. En una ampliación de ese primer informe los expertos ofrecen abundante material probatorio de que el delito existió. Es claro el caso de las acreditaciones en la cuenta corriente de Temux de los valores correspondientes a exportaciones, que se hicieron sin que los importadores hubieran depositado esos valores en el banco corresponsal del BPN en Nueva York, el Standard Chartered Bank. La suma da un total de 14.510.667,23 de pesos, de los cuales sólo consta que 1.912.564,62 fueron depositados luego de la acreditación. El informe pericial dice también que no existen constancias de que se hubieran cobrado intereses por esos adelantos. O sea que fue un préstamo gratuito que muchos clientes de “Nuestro banco” querrían tener. Para más datos: en noviembre del 2004 hubo 16 adelantos; en diciembre 28; en enero del 2005 las operaciones llegaron a 75, y en febrero se alcanzó el récord de 87, que sumaron 4.244.371,59 dólares de adelanto gratuito. De ese importe solamente se saldaron 100.306,54 dólares el mes siguiente. Quedó un clavo de 4.114.065,04 porque en marzo se produjo una escandalosa ruptura de relaciones entre el BPN y Temux. El depósito, de unos siete millones de pesos, fue a dar al banco de Córdoba a raíz de que el interventor en la sucursal Buenos Aires del BPN, Pablo Nogués, se negó a recibirlo pretextando que se había cerrado el horario bancario. O sea que sí, el delito existió. De quienes lo cometieron tal vez se sepa cuando, después de elevada la causa a juicio y realizada la audiencia de vista de la causa, la Justicia haga algún aporte al respecto.

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