La importancia de los centros de educación técnica

13 oct 2018 - 00:00

Nadie puede dudar de la fecunda y productiva obra producida por Don Juan Bosco en Italia (1855) cuando se propuso impartir una educación integral y preventiva destinada a los jóvenes italianos de menores recursos y en situación de riesgo. Ocurre que su enseñanza no solamente transitaba por brindar una educación salesiana formal sino que le adicionaba a la misma la instrucción y capacitación en diferentes oficios (talleres) que en forma posterior al egreso les permitía a los jóvenes desarrollarse en sociedad, como una alternativa válida para alcanzar un sustento de supervivencia.

Por tal motivo, se puede afirmar que las escuelas técnicas o centros de educación técnica en la actualidad desempeñan un rol clave en la sociedad, ya que resultan fundamentales para despertar tempranas vocaciones técnicas y/o profesionales.

Además, resultan múltiples los beneficios que obtiene el alumno que se decide a estudiar en dichos establecimientos. Inicialmente, porque aprende diferentes oficios, adquiere capacidades profesionales y luego de unos años obtiene su título, que se convertirá en la carta de presentación ante sus potenciales y futuros empleadores.

O sea, el joven culmina sus estudios con una posibilidad cierta de disponer de una salida laboral en forma particular, casi asegurada, que le permitirá a posteriori el ejercicio del oficio y/o profesión.

Según una encuesta realizada a nivel nacional por el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) un (1) alumno egresado de cada dos (2) consigue trabajo ni bien promociona y seis (6) alumnos de cada diez (10) continúan con sus estudios superiores.

En ese orden, la diferencia que tiene una escuela o centro educativo convencional con una técnica es que ambas dictan planes de estudios generales pero únicamente en las escuelas técnicas (CET) se enseñan diferentes oficios (electricidad, carpintería, plomería, metalúrgica, etc.), lo cual proporciona una salida laboral amplia e inmediata.

Por último, afortunadamente en la provincia de Río Negro existen más de cuarenta (40) establecimientos de la modalidad enunciada, habiendo sido inaugurado recientemente el CET 27 de Fernández Oro, el CET 25 de San Carlos de Bariloche que se encuentra efectuando la limpieza del lago Nahuel Huapi, el CET 1 de General Roca que cumplió recientemente 80 años de vida y arroja una matrícula de 1.029 alumnos, la Escuela de Aprendizaje de Oficios Nº 2 de Bariloche y muchos otros centros más, diseminados por la geografía provincial.

Por último, se puede afirmar categóricamente que el progreso y el bienestar general se puede alcanzar mediante la educación brindada por las escuelas o centros de educación técnica, sólida y eficiente herramienta social a la hora de proveer conocimientos a nuestros jóvenes.

Además, los puede alejar de la actividad delictiva porque el ocio resulta un mal conducente para el crecimiento de los mismos.

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