Mentiras que matan

02 oct 2005 - 00:00

por: GERARDO BILARDO

gbilardo@rionegro.com.ar

Son una de esas "Mentiras que matan", Jorge Sobisch instaló una agenda de discusión y empujó a sus opositores a debatir un tema que no despierta pasiones pero que sirve para entretener, ganar tiempo, disimular los defectos propios y exaltar los ajenos.

Al crear un debate artificial en torno del denominado meridiano 10, un antiguo conflicto de límites que aún subsiste entre Río Negro y Neuquén, el Movimiento Popular Neuquino (MPN) ha logrado en los últimos días que no se hable de los problemas que tiene el Banco de la Provincia del Neuquén ni del escándalo no aclarado con los 20 millones de pesos irrecuperables que fueron otorgados por la institución financiera a Temux. Con esta cortina de humo en el medio, tampoco se discute acerca de los graves problemas que existen en el sistema educativo y en los hospitales públicos ni sobre la inseguridad creciente en la ciudad capital, entre otros males menos visibles pero de gravedad institucional, como el incesante avance del poder político sobre la Justicia y el ocultamiento sistemático de la información pública.

"Mentiras que matan" es una magistral sátira política de la industria de Hollywood que cuenta la historia de un asesor de la Casa Blanca, Robert de Niro, que contrata a un audaz y excéntrico director de cine, Dustin Hoffman, para ayudar a un presidente que es castigado por la opinión pública tras verse envuelto en un escándalo sexual. ¿Cómo es que auxilian al mandatario los especialistas en el arte del engaño? Inventan una guerra en Albania y la transmiten por televisión. Con esta sencilla fórmula el público se distrae con bombas que no caen en ningún lado y con héroes que no existen.

Los asesores de Sobisch no han creado ninguna batalla, al menos hasta aquí. Pero resucitaron una antigua disputa territorial entre Neuquén y Río Negro y esta semana lograron marcar el pulso de la campaña electoral.

Desde el Movimiento Popular Neuquino han cumplido este objetivo político por la picardía de su líder, pero fundamentalmente porque sus adversarios kirchneristas reaccionaron como principiantes al aceptar, en toda su dimensión, el juego que les impuso el gobernador desde hace unas dos semanas.

El oficialismo ametralló durante los últimos días a los candidatos del Frente Cívico para la Victoria con argumentos que se utilizan sólo en tiempos de guerra.

Palabras más, palabras menos, quienes hablaron en nombre del oficialismo dijeron: "Aquí hay una integridad territorial, con límites ya establecidos, pero repentinamente apareció el proyecto de un senador que pertenece a un gobierno que no nos quiere y pretende quitarnos una porción muy rica del territorio; eso no lo vamos a permitir".

Los kirchneristas resistieron en silencio las primeras horas del bombardeo, pero finalmente se sumaron a una absurda pelea mediática nacida de un debate creado artificialmente.

Silvia Sapag, candidata a senadora en segundo término por el Frente Cívico, encabezó una sencilla y solemne ceremonia en Octavio Pico, el pueblo que marca el límite en el ahora conocido meridiano 10, mientras que el intendente Horacio Quiroga y el candidato a diputado nacional Oscar Massei, de la misma alianza de partidos, completaron la respuesta al oficialismo plantando una bandera de Neuquén en las islas de la Gobernación y Chica, otro territorio en disputa entre ambas provincias.

El MPN organizó también lo suyo. Funcionarios y candidatos firmaron un acta en defensa de la integridad territorial de la provincia en un acto político efectuado en San Patricio del Chañar.

En el partido provincial tomaron la tierra de los viñedos, que fueron sembrados con fondos públicos que llegaron en forma de créditos a manos de empresarios vinculados con el poder, como si fuera la última trinchera.

Justamente toda esta discusión se inició a partir de un informe que encargó el Concejo Deliberante de la ciudad de Neuquén a la Universidad Nacional del Comahue (UNC) para que analizara el dominio de estas dos islas. El trabajo determinó que esas tierras, ubicadas sobre el río Limay, pertenecen a Neuquén.

El gobierno rionegrino no tardó en rechazar el documento de la UNC. El vicegobernador de Río Negro, Mario De Rege, envió una nota de queja a la rectora Ana Pechen.

El tema de los límites asomó no por el meridiano 10 sino por las islas. Pero Sobisch, en un acto de campaña realizado tiempo después en Piedra del Aguila, fue directamente al grano: "El meridiano 10 es de Neuquén y no dejaremos que el senador (Miguel) Pichetto se quede con esa porción de nuestra tierra". Así comenzó a filmarse esta película que aún no concluyó.

A esta altura de los acontecimientos, queda claro que el sobischismo hará todo lo posible por estirar el libreto lo más posible. Y habrá más: a esta novela todavía le falta el capítulo de la difusión nacional.

En medio de tanto engaño, la campaña dejó esta semana una revelación, producto del distanciamiento de Sobisch con Quiroga desde que el intendente radical cerró trato con el presidente Néstor Kirchner.

El domingo último este diario publicó una entrevista con el gobernador en la que informó que "hace menos de un año" Quiroga le prometió que en una elección para presidente "entre Kirchner y yo, me iba a respaldar a mí".

El intendente respondió al día siguiente. "Sobisch no dice que en una charla informal él me dijo que iba apoyarme para que fuera el próximo gobernador, pero quería que lo hiciera en representación del MPN".

Entre la mitad de la historia que cuenta Sobisch y la otra parte que narra Quiroga hay un dato completo: alguna vez ambos hablaron de la posibilidad de armar una sociedad en la política neuquina. Esa historia se escribió en secreto.

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