Río Negro Online / opinión

15 oct 2003 - 00:00

Siguiendo con nuestra tónica, primero los cimientos y último el techo, esta vez nos introducimos en los vericuetos del famoso vocablo que ha encerrado en los últimos años a una porción de la geografía norpatagónica y se ha popularizado tanto que identifica a una despensa, como a empresa de transporte, a nuestra universidad o se introduce en el silencio de una disertación académica ya que eufónicamente suena mejor que otros parecidos, como diría el ex senador José María Guido. Se trata del vocablo “Comahue”. Sin quererlo, tenemos que usar los escalones de la etimología, la toponimia y aun de la morfología, sintetizando todo en algunas secuencias del pasado patagónico y con actores que lo usaron en forma casi similar en cuanto a su grafía y significado. Consideramos oportuno hacer el repaso, antes de desarrollar antecedentes de esta moderna “región”, que cambió parte de la Patagonia de siempre. Andaba Antonio de Viedma -hermano de Francisco, el fundador- con algunos tehuelches y colaboradores españoles rumbo a la cordillera por la hoy Santa Cruz. El nombre de los parajes corría por cuenta de los nativos, cuando el 12 de noviembre de 1782 anotó en su diario: “... hicimos un alto a la 1 1/2 en un paraje que llaman Camoé”. Y al regreso usando la misma rastrillada consignó en el diario correspondiente al 2 de diciembre de aquel año: “Salimos a las 8 1/2 de la mañana y habiendo pasado por Camoes”. Resaltamos la similitud del vocablo con las citas que haremos más adelante. En 1872, el sargento mayor Mariano Bejarano por orden superior completó viaje desde Patagones a los toldos de Sayhueque llevando un diario. Aquí debemos hacer notar un error del entonces académico por Neuquén doctor Gregorio Alvarez (1975) cuando consigna 1878 en lugar de 1872 como parte del diario de Bejarano una frase que en verdad la expresó el militar a Estanislao S. Zeballos en carta del 27 de julio de 1878, ampliación y complemento de su diario. La frase dice: “6º del Chichinal hasta el río Neuquén o Comoé, como lo llaman los indios...”. El explorador Guillermo E. Cox, chileno de origen galés, en su conocido libro del viaje que realizó al Neuquén entre 1862/1863 y en la “introducción” del mismo refiriéndose a la presencia de Basilio Villarino por la zona de los tres ríos (Negro, Neuquén, Limay) lo recuerda así: “Nace este río un poco más abajo del Antuco y era llamado por los indios Sanquel-Leufú, sin duda por la gran cantidad de juncos que crece en sus riberas; los indios modernos lo llaman Comoé”. Y más adelante en la misma publicación: “Aquellos toman por la orilla norte del Limay, pasan a nado el río Comoé o Neuquén que, Villarino llamó equivocadamente el Diamante”. La lectura y análisis de trabajos de varios autores nos insertan en el significado de Comoé o vocablos similares en cuanto a si se trata del curso de agua que sería el río Neuquén o bien divisadero, atalaya, etc. Francisco P. Moreno en su “Viaje” (1879) expresa en parte del mismo: “... recibe las aguas de dos poderosos afluentes (el Collon-Curá y el Neuquén o Comoé)...” El puntilloso coronel Alvaro Barros menciona (1872) el diario de Cox con parecida redacción: “... Viene en seguida el Neuquén, o Comoé, por este segundo nombre es conocido entre los indios...”. Félix San Martín también buscó una definición y citando varios autores, comentó (1919) que “Los indios (‘Manzaneros’ zona de Junín de los Andes) le llamaban Comohué-Leuvú, refiriéndose al paraje por donde lo cruzaban para ir a Patagones (el paso próximo a la confluencia con el Limay)”. Y agrega San Martín: “Comohué significa ‘divisadero’, por lo que dicho nombre podría referirse a las sierras vecinas, llamadas ahora de Roca”. Elías Arze Bastidas cuenta en su libro (1949) el arreo que protagonizó su padre Alejandro Arze desde la provincia de Buenos Aires para su radicación en la cordillera neuquina a fines del siglo XIX. En parte del relato -penoso y largo viaje- expresaría que “emprendió la marcha hacia la confluencia del Neuquén con el Limay, donde empezaba el inexplorado territorio de Comoé, que algunos denominaban Neuquén...”. Quiere decir que el vocablo que tratamos con sus distintas grafías era conocido y usado por algunos en la segunda mitad del siglo XIX. El P. Ernesto Wilhelm de Moesbach (1944) entrega su opinión: “Comoé: co-mu-hue. Co: agua; mu, partícula intercalada: para sí mismo; hue: lugar. Lugar (estero) donde se proveen de agua para su casa”. El salesiano Domingo Milanesio (1918) registra vocablo parecido: “Comao -der. de comun- ver con curiosidad, y lauquén: lugar de recreo a la orilla de algún lago, comu-lauquén”. Por su parte Esteban Erize (1988) lo toma de Alvarez: “Comohue-NQ. cu. Divisadero, atalaya, barranca donde termina la sierra, llamada después Roca, donde los indios vadeaban el río Neuquén, en donde hoy está el puente carretero”. Y el geógrafo y antropólogo Alberto Vúletin (1979) y relacionado con las obras encomendadas a Hidronor, volcó sus conocimientos de la toponimia patagónica y estudios afines emitiendo opinión con la siguiente definición: “Comahue es vocablo creado al establecerse la obra que tomó a su cargo la magna empresa de embalse y aprovechamiento de una vasta cuenca hídrica y descarto la etimología de ‘divisadero’ que ofrecen algunos etimologistas por las siguientes razones. ‘Com’ es adjetivo que tiene la acepción inequívoca de ‘todo’. En cuanto a ‘ahue’, significa ‘pronto’, ‘ligero’, ‘rápido’. Sin abundar en consideraciones y considerando que el topónimo se ajusta perfectamente al motivo generador”. Gregorio Alvarez en una de sus publicaciones, (1960) opina que “... en los tiempos de los malones indios, éstos vadeaban el Neuquén en el lugar donde hoy se encuentra el puente carretero y se llamaba Comohue a la barranca con que termina la sierra llamada después Roca. Pues bien -agrega- ‘Comuhue’ quiere decir: ‘lugar divisadero’ y aún hoy lo es”. El bahiense y estudioso Pablo J. Gallez (1968) también recuerda la iniciativa del doctor José María Guido cuando siendo presidente del Senado de la Nación consultó el nombre para la región de desarrollo en la Norpatagonia expresando: “Me dieron la palabra Comohué. No era una expresión eufónica. Y cambié la o por la a. Así quedó Comahué” (con acento). Y aunque existen otras opiniones, cerramos este sintético “inventario” que ha consagrado nacionalmente al vocablo Comahue como una región de la Norpatagonia, pero saltando el Colorado con parte de las provincias de La Pampa y Buenos Aires. Recordando el final de un escrito del médico y reconocido estudioso e historiador neuquino doctor Gregorio Alvarez, trabajo presentado en Congreso de la Academia Nacional de la Historia (1973) que arribó a esta personal conclusión luego de analizar y comparar diversas opiniones: “Finalmente, por falta de consistencia y no existir documentación ni otro antecedente que el atribuido a Cox, (Guillermo E.) el vocablo Comahue no debe ser más tenido en cuenta con la significación de ‘divisadero’, que actualmente a nadie convencía, sino como ‘lugar de abrevar’, o ‘abrevadero’ o ‘lugar del agua’. Nadie que conozca la región puede dudar de que corresponde a la realidad”. El lector y el estudioso pueden comparar y sacar conclusiones. (Continuará) Bibliografía principal: Viedma, Antonio de. Descripción, 1783. Moreno, F. P. “Viaje”, 1879. Cox, G. E. “Viaje”, 1863. Zeballos, E. S. “La conquista”, (diario de Bejarano), 1878. Barros, A. “Fronteras”, 1872. San Martín, F. “Neuquén”, 1919. Milanesio, D. “Etimología”, 1918. Moesbach E.W. de. “Diccionario”, 1944. Arze Bastidas, E. “Señores”, 1949. Vúletin, A. “Neuquén”, 1979. Alvarez, G. “Donde estuvo”, 1960 y “La región”, ANH, 1975. Erize, E. “Mapuche”, 4, 1988. Gallez, P. J. “Tres estudios”, 1968 y otros.

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