Cometas que modelan el pasado y el futuro

Ecos de la misión Deep Impact y



El impacto de la nave Deep Impact contra el cometa Tempel I ha desatado el interés y la polémica. Se han levantado voces desde el derecho denunciando la ilegalidad de EE. UU. de agredir y alterar el natural equilibrio del cosmos. Otras, de un perfil netamente político, interpretaron que esta era otra violenta intromisión de la nación mas poderosa del mundo, que se llevó a cabo en una fecha mas que subjetiva, 4 de julio, su fiesta nacional.

La popularidad de esta misión comenzó años atrás cuando, a través de internet, rápidamente se llenó un disco duro de miles de nombres de personas que querían dejar su nombre virtual, literalmente estampado en el cometa.

Es indudable que de la misma manera que Jurasic Park sacó a los dinosaurios de los rincones oscuros de los museos y los llevó a las primeras páginas de los diarios, la misión Deep Impact se vio potenciada por su película homónima. En aquel caso no se trataba de un cometa sino de un asteroide que desarrollaba una carrera loca hacia la tierra. Relación que no es casual entre todos los intereses científicos de esta Misión.

Investigar el material de los cometas tiene un altísimo valor científico ya que estos, y sobretodo los más alejados del sol, están inalterables desde los primeros días del sistema solar.

En su estado primigenio el universo era una sopa cósmica de gas y polvo que en varias etapas de condensaciones y explosiones generaron las estrellas. Los restos de materia expulsados a su alrededor, se fueron enfriando y formaron los planetas. Pero la construcción del universo no fue tan eficiente y dejó el espacio sucio y lleno de escombros. Esas piedras son los cometas y asteroides.

 

El principio

Hace 4.500 millones de años la tierra era un pedazo de roca incandescente sin agua ni atmósfera y es muy posible que estos dos elementos los hallamos adquirido del choque de un cometa. “De hecho un cometa mediano tiene el agua suficiente para llenar los océanos de la tierra” especula Karen Meech investigadora de la misión.

Como sabiamente lo había intuido el poeta Quevedo “Somos polvo de estrellas”.

Deep Impact es parte de una serie de misiones hacia cometas y asteroides menos conocidas, como fueron Eros, Near, Giotto y Vega. StarDust, Contour y Rossetta son misiones que se lanzaron años atrás y llegarán a sus objetivos en los próximos años.

StarDust fue lanzada en 1999 llegó a las cercanías de cometa Wild-2 en enero del 2004, del cual colectó el polvo de su cola, y para enero del 2006 se espera que regrese a la tierra con esa carga.

A la luz de la contundencia de pruebas que traería StarDust en pocos meses, es que los objetivos de Deep Impact parecen exceder el mero análisis de su superficie. Es por esto que muchos científicos opinan que una parte importante de la misión Deep Impact era su perfil balístico. Es decir, probar nuevos sistemas de navegación y seguimientos de objetivos a millones de kilómetros de la tierra, para que hagan impactar una nave en un objeto relativamente pequeño. El cráter daría muchos datos de la secuela balística, es decir el ángulo de impacto, su masa, la deflagración del material y la supuesta desviación de su órbita. Si bien dicen que Deep Impact tiene la misma influencia en Tempel I como “un mosquito sobre en un búfalo”, seguramente hay aparatos para una medición tan fina y que puedan deducir encuentros mas explosivos. La Misión Near ya se posó suavemente en el asteroide 433 Eros y esta es una versión mas violenta y la primera sobre un cometa.

 

Visitas inesperadas

Según los expertos del programa NEO (Near Earth Objects) de la NASA, tarde o temprano habrá que hacer una maniobre de este tipo para evitar futuras colisiones de cuerpos celestes con el planeta tierra.

De la misma manera que se piensa que una colisión cósmica pudo traer la vida a la tierra, en los últimos 3.500 millones de años la tierra tuvo cuatro extinciones masivas y es muy probable que también hayan sido producidas por colisiones cósmicas.

El asteroide 2004 MN4, de 300 metros de diámetro, es el primero en la lista de chicos malos a vigilar. Este peñasco pasará junto a la tierra en abril del 2029 y en años posteriores. Paul Chodas, Steve Chesley, Jon Giorgini y Don Yeomans. del Programa NEO, han calculado que el asteroide pasará a 35.000 kilómetros de la superficie de nuestro planeta. Medición para la que se utilizó el telescopio gigante de Arecibo, en Puerto Rico.

Este programa ha detectado cien cuerpos celestes con capacidad de impactar la tierra y especula que hay más de dos mil asteroides desconocidos y potencialmente peligrosos.

Existe un proyecto de colocar una radio baliza en el 2004MN4 para que se pueda controlar su trayectoria a cada instante. El año 2012 parece ser el momento adecuado para interceptar el bólido ya que estará a 16 millones de kilómetros de la tierra. En ese momento habrá que decidir que hacer como por ejemplo intentar desviarlo de su órbita o hacerlo explosionar con el riesgo de multiplicar el daño sobre la tierra. Seguramente Deep Impact ya ha acercado datos para comenzar a especular sobre el problema.

Horacio Licera

hlicera@rionegro.com.ar

 

(Fuente: Tendencias Científicas, NASA, NEAR)


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