¿Comienza una “primavera chilena”?



Análisis

La crisis social y política que azota Chile, con un creciente rechazo al presidente Sebastián Piñera y todas las élites políticas, está abriendo paso a una “primavera chilena” (tomando la imagen de los países árabes), admitió incluso el ex presidente Ricardo Lagos. “Los tiempos han cambiado. (…) El andamiaje político que emergió a principios de los 90 está obsoleto y tenemos la obligación de ponernos de acuerdo en un nuevo sistema”, asumió. Los 1.000 policías que el gobierno de derecha desplegó para reprimir las manifestaciones estudiantiles en la capital reflejaron la gravedad de la situación. También que el apoyo al gobierno cayera a 26% y a la oposición a un 20%, como reveló en la jornada un sondeo del influyente y patronal Centro de Estudios Públicos. Las protestas, que derivaron en enfrentamientos, terminaron de sellar así el rechazo de los estudiantes a la propuesta del gobierno para acabar con una huelga que dura ya dos meses. El gobierno, fracturado en sus filas y sin consensos con la mayoría opositora de centro izquierda en el Senado, no logra concitar apoyo luego de tres cambios de gabinete . Detrás de todo late un malestar por la desigualdad que cruza Chile, empalmada con un sistema electoral, heredado de la dictadura de Pinochet, que impide la representación proporcional. Cuatro millones de jóvenes entre 18 y 30 años no están inscritos en los registros y no pueden votar. La mitad de los hogares vive con menos de 1.000 dólares mensuales en un país donde diez familias poseen 75.000 millones de dólares. Ese modelo de desarrollo es el puesto en entredicho por los movimientos sociales. Un 80% de los chilenos, por ejemplo, desea que se deje el lucro en la educación, que permite que hasta las universidades públicas cobren a sus alumnos, que egresan con deudas de hasta 50.000 dólares. (AFP)


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