Comienzan a juzgar los “vuelos de muerte”

Por operativos en que tiraron al mar prisioneros vivos.

DyN

BUENOS AIRES.- Con la presencia de 67 acusados en el banquillo, la Justicia inauguró ayer el tercer juicio oral por los crímenes de la ESMA durante la última dictadura, esta vez para esclarecer la responsabilidad de marinos y civiles en casi 800 secuestros, tormentos y asesinatos que llevó adelante el grupo de Tareas 3.2.2, donde se incluye los llamados “vuelos de la muerte”.

Por primera vez desde la reapertura de los juicios de lesa humanidad, los periodistas no pudieron participar directamente de la audiencia.

Sucede que es tal la cantidad de acusados, abogados defensores, querellantes y fiscales que quedó colmada la sala del subsuelo de los tribunales federales de la avenida Comodoro Py 2002.

Durante los primeros quince minutos de audiencia fotógrafos y camarógrafos fueron autorizados a tomar imágenes del recinto, y en ese momento se generó un roce con Cecilia Pando, la esposa de un militar que se convirtió en un ícono de los acusados por violaciones a los derechos humanos.

En las primeras filas frente al estrado podía reconocerse a los acusados Jorge Eduardo “Tigre” Acosta, Ricardo Miguel “Sérpico” Cavallo, Alfredo “Cuervo” o “Ángel Rubio” Astiz y Julio César Poch (expiloto de la línea aérea holandesa Transavia y teniente de fragata retirado).

También estaban los acusados Jorge Carlos “Ruger” Rádice, Adolfo Miguel Donda, Carlos Octavio Capdevila, Ricardo Jorge Lynch Jones, Antonio “Trueno” Pernías y Rogelio José Martínez Pizarro, entre otros.

Los civiles enjuiciados en este proceso, denominado “ESMA III”, son el exsecretario de Hacienda de la dictadura Juan Alemann (implicado en apropiación ilegal de tierras de Chacras de Coria, Mendoza) y el abogado Gonzalo Torres de Tolosa (que supuestamente se hacía llamar “teniente Vaca” y habría participado como voluntario en los “vuelos de la muerte”).

La secretaría del tribunal leyó el requerimiento fiscal de elevación a juicio con la enumeración de los acusados y de los 789 casos abordados, entre los cuales hubo secuestros, torturas, reducción a trabajo esclavo, homicidios y desapariciones.

Entre esos nombres se mencionó a Norma “Gaby” Arrostito, una de los principales dirigentes montoneros que era exhibida como “trofeo de guerra” entre los otros detenidos.

Además de ser el mayor juicio por los crímenes de la dictadura, este proceso se caracteriza por sentar en el banquillo por primera vez a supuestos pilotos de “vuelos de la muerte”, desde los que arrojaban vivos al mar a los prisioneros, desnudos atados, encapuchados y dopados, como señala la acusación.

Acusados y abogados defensores colmaron la sala de audiencias y no hubo lugar para periodistas.


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