Como en noviembre,otra vez el caos

Igual que el domingo 5 de noviembre del año pasado, el caos se hizo presente en el clásico entre Cipolletti e Independiente. Claro, la única diferencia fue que el partido no se suspendió en La Visera. Después, lo de siempre: barbarie, destrozos, detenidos, balas de goma, caos en las cabinas del peaje y mucha indignación.

Aquella vez el cotejo ni siquiera comenzó, porque los barras de Cipolletti voltearon un alambrado olímpico, se cruzaron a piedrazos con los 'rojos' y en su vuelta a la ciudad, a pie, destrozaron todo lo que tuvieron al alcance.

Ayer los hechos volvieron a repetirse, y fueron protagonizados por las dos hinchadas. Los graves incidentes se produjeron antes, durante y después del partido, aunque en esta oportunidad las barras no se cruzaron de milagro.

El lamentable saldo fue de cuatro detenidos y un demorado, dos efectivos policiales lesionados (de acuerdo al inspector Luis Alberto Salinas), algunas viviendas y autos particulares apedreados (igual que un colectivo que hace el recorrido interurbano), dos cabinas de peaje y una concesionaria de automóviles con vidrios destrozados.

Y la cosa no pasó a mayores porque el operativo de seguridad logró contener y dispersar a las barras albinegras, que intentaron ir en busca de una batalla cuerpo a cuerpo con los simpatizantes de Independiente, algo que no lograron. Claro, luego de las corridas hubo más incidentes en la ciudad.

Todo comenzó temprano. Antes de llegar al estadio, hubo denuncias acusando a los barras neuquinos de haber arremetido a piedrazos contra un micro de línea interurbana y de hacer lo mismo contra algunas viviendas particulares en el barrio Arévalo.

Durante el partido la peor parte se la llevó un menor de edad que miraba el partido en la tribuna mayor (donde se instala la barra de 'El Tigre'), cuando una piedra lanzada desde la parcialidad visitante le impactó en un ojo. Pero en la salida apareció el caos. Como aquel 5 de noviembre, las dos hinchadas (la de Independiente a pie) descargaron su ira contra todo que lo encontró a su paso.

Hubo choques con la policía, balas de goma, corridas, pánico, caos en la zona de peaje y mucha, pero mucha indignación.


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