Como si fuera un trío
la peña
Hay que animarse a descubrir las cualidades de un grande como Don Atahualpa Yupanqui. Hay que animarse a cantar sus temas, hay que animarse a intentar que el público se quede y que después aplauda de pie. Y se animaron y el público se quedó, aplaudió de pie sin parar por un largo rato y los temas que para muchos eran aburridos se convirtieron en populares. Porque Don Atahualpa no escribía temas populares, los escribía y punto. No eran populares porque eran lentos y lo popular muchas veces necesita ser dinámico para que la gente se enganche. Sin embargo, como si fueran de la misma época, el Dúo Coplanacu, santiagueños de alma y un poco cordobeses, se convirtió en el mejor exponente de Don Atahualpa, se mostraron como una especie de traductores de las maravillosas letras que hizo tal vez nuestro más grande exponente del género. Les fue bárbaro, nadie dice hoy que los temas de Atahualpa son aburridos y hasta los tararean en las fiestas. En el show que montó Sin Estribos por TN, Coplanacu se mostró impecable, a tal punto que su propuesta recibió aplausos y más aplausos como premio. Pensé por un instante que posiblemente hoy los temas de Don Atahualpa hayan conseguido instalarse mejor que hace décadas entre el público. El gran escritor y poeta no estaba tan preocupado por ser simpático ni por que sus temas sean populares, escribía desde la vida, desde el corazón, desde la experiencia, desde las raíces donde había mucho que contar, pero jamás buscó ni encontró quien hiciera escuchar sus temas con el espíritu original. Y ese nexo entre el poeta escritor y la gente llegó décadas después de la mano del Dúo Coplanacu, que desempolvó temas y los hizo populares, como jamás nadie lo había logrado. Hoy los temas de Don Atahualpa Yupanqui se instalaron hasta en los mismos festivales que se precian de populares, pero los únicos que pueden desplegar todo un repertorio de ese estilo son Roberto Cantos y Julio Paz. Mire cómo son las cosas, que alguien tenga semejante corajeada y le vaya bien en este género, no es cosa de todos los días. Este grupo santiagueño-cordobés es la mejor muestra de que la música universal, la que escribieron las grandes en cualquier género, hace vibrar, tiene alma, tiene vida. A esa música de Don Atahualpa, escrita hace una pila de años, no le pasó el tiempo, porque a pesar de la realidad siempre cambiante en este país, mantuvo su vigencia. Coplanacu tiene personalidad, no es sólo una revisión de viejos temas, tienen logros propios, hacen temas de otros autores, pero este costado es el que a mi modo de ver mejor les sale, y lo hacen tan bien que son capaces de mover sentimientos en cada lugar en que se presentan. Coplanacu, con bombo legüero, con violín, guitarra, voces muy particulares y un siempre vigente Atahualpa, lograron conformar un estilo ya instalado. No es fácil parecerse a Coplanacu, por eso nadie se parece, nadie se atreve a imitarlos y mucho menos se animarían a ponerle sello propio a temas con tanta personalidad. Tal vez por eso, porque la gente supo valorar todo esto, Coplanacu se mantiene en primer plano dentro del folclore nacional y crece cuando pocos crecen, graba cuando nadie graba. Llevan 25 años recorriendo escenarios y estudios de grabación, kilómetros andados por cada punto del país y seguramente lo seguirán haciendo, porque impusieron personalidad, estilo, porque supieron recrear temas que venían cargados de fama de aburridos para instalarlos como los mejores. Pensé que en definitiva se convirtieron en un trío, los dos Coplanacu y Don Atahualpa como respaldo.
jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar
la peña
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios