Compás de espera en las protestas en Ezeiza

Hubo menos conflictividad y hoy mantendrán otra reunión crucial



El gobierno y cinco gremios aeronáuticos acordaron anoche “una impasse” en las manifestaciones que se vienen llevando a cabo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, hasta tanto se arribe en España a una solución definitiva al conflicto de Aerolíneas Argentinas y Austral.

La tregua se definió en una reunión entre los sindicatos -menos la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA), y la Asociación de Aeronavegantes (AAA)-, y los ministros de Interior, Ramón Mestre, y de Defensa, Horacio Jaunarena, en la Casa de Gobierno.

Allí se acordó “abrir una impasse para obtener mayor confirmación sobre los alcances de las negociaciones que se llevaron en España, según lo explicó Jorge Doyle, titular de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA).

Pese al acuerdo expresado en la Casa Rosada, al cierre de esta edición permanecían en la estación internacional manifestantes de los gremios, quien perturbaban la normal realización de los trámites de preembarque del vuelo de Iberia que tendría que partir a Madrid a las 21.40.

La suspensión de las protestas se acordó en el marco de una jornada en el que Ezeiza registró menos conflictividad, pero los mismos trastornos para los pasajeros y los manifestantes.

Es que el férreo operativo de control montado por las policías Aeronáutica y Federal, se repitió ayer sobre la Autopista Ricchieri, por lo cual los pasajeros debieron esperar varias horas hasta poder franquear los “piquetes” de las fuerzas de seguridad.

Pasada la media tarde, largas filas de vehículos se formaron a pocos kilómetros del aeropuerto. La Fuerza Aérea difundió un comunicado en el que informó que “debido al conflicto, la institución está coordinando una serie de medidas tendientes a garantizar el normal funcionamiento” del aeropuerto.

El propio presidente Fernando de la Rúa advirtió que “no se pueden tomar los aeropuertos como punto de reclamo que cierre o aísle al país”.

Aznar contra los “anti-España”

El presidente español, José María Aznar, consideró ayer que “hay gente que agita determinados sentimientos” antiespañoles, en lugar de “resolver problemas” en el caso de la crisis de Aerolíneas Argentinas.

Mientras el ministro argentino de Infraestructura, Carlos Bastos, se reunía en Madrid con autoridades españolas para destrabar el conflicto de Aerolíneas, Aznar recordó que España “ha contribuído de forma muy solidaria” a paliar la “muy difícil” situación económica argentina, “tanto hace 10 años como ahora”.

El presidente español, en declaraciones que formuló a periodistas que lo acompañan en su visita a Noruega y Suecia, dijo además que, como inversor en Argentina, a su país le gusta cumplir sus compromisos “sobre empresas que son viables y rentables”.

“Ese es el deseo de España y eso es lo que nosotros queremos cumplir”, agregó. “Por tanto, no vamos a contribuir a que ningún tipo de agitación pueda prevalecer o tener su caldo de cultivo”, porque así “no se va a ningún lado”.

“No me consta que las autoridades argentinas compartan ningún tipo de sentimiento en relación con esta cuestión”, aclaró Aznar.

Preocupación de empresarios

Las gigantes empresas españolas que actúan en la Argentina hicieron conocer su “preocupación” ante “la crisis de identidad” que los afecta.

El miércoles, el titular de la Cámara Española de Comercio en la Argentina, Emilio Quesada Martínez, advirtió que “el boicot antiespañol puede hacer retroceder algunos planes de inversión en el país”.

Los empresarios españoles están preocupados, también, por el mal manejo que hicieron la SEPI y el gobierno de Aznar; ya le encargaron a la consultoría de Julio Aurelio una encuesta para saber cómo afecta el conflicto la credibilidad de las firmas españolas y cuál es el impacto entre los argentinos. (Télam y ABA)


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