COMPUSER: Sincronizando datos

No hay nada más preocupante que la amenaza a nuestros archivos de datos ante una caída total del sistema. Veamos una herramienta capaz de sincronizar y resguardar nuestra información de manera sumamente sencilla.



Los sistemas basados en Windows mantienen la fama de ser inestables, lo cual redunda en una sensación de inseguridad que muchos no tienen en cuenta. No sólo Windows puede fallar, sino que el hard sobre el cual opera Windows también es vulnerable a errores.

Si una controladora de video falla, o si se quema un módulo de memoria RAM, no perderemos información archivada. Del mismo modo, si tenemos la mala suerte de que nuestro microprocesador falle, la información permanecerá almacenada en el disco duro de la PC. Ahora bien, el caso más drástico que se nos puede presentar es, justamente, que sea el disco duro el que deje de funcionar.

Existen varias fallas de disco duro que no implican pérdida de datos. Muchas son reparables si caemos en buenas manos, pero si lo que se daña es el mecanismo interno o la superficie de los platos -en los cuales un recubrimiento magnético resguarda nuestra información-, realmente no hay mucho que hacer, salvo lamentarnos si es que no hicimos alguna copia de respaldo (backup) de nuestros archivos.

Quedarnos sin el Word, el Corel o el Live Messenger no sería un gran problema, ya que las aplicaciones comerciales pueden volver a instalarse en un nuevo disco. Pero nuestra información (fotos, documentos, planillas, etc.) es quizá tan valiosa o más que nuestra computadora, y es a ella a quien tenemos que cuidar responsablemente.

 

¿Cuándo hacer backup?

Esto depende de muchos factores, entre los cuales podemos mencionar el tipo de sistema utilizado (tecnología y calidad), el valor de la información almacenada, el tiempo de uso que le damos a la computadora y el tipo de datos que manipulemos (si implica a terceros, por caso). Por ejemplo, muchas personas perderían la cordura si por uno o dos días se quedaran sin el Live Messenger. Pero más allá de los casos atípicos, la mayoría de las personas confiamos ciegamente en nuestros sistemas y rara vez pensamos en respaldar nuestros datos, aun sabiendo que la Ley de Murphy siempre se presenta cuando menos la esperamos.

Antiguamente, hacer un backup era una tarea tediosa que la mayoría tendía a esquivar, pero hoy contamos con tecnología sencilla y económica para realizar esta labor casi de manera automática.

La frecuencia con que deberemos hacer copias de respaldo de nuestros archivos dependerá, entonces, de lo “atados” que estemos a la información que manejamos. Un vendedor de ropa que lleva su stock y su caja diaria en la computadora debería hacer copias de sus archivos cada día. Quien lleve cuentas corrientes corre severos riesgos de quedarse sin saber cuánto le deben sus clientes, lo cual puede hacerle perder mucho dinero, además de credibilidad y confianza. Un servidor web dedicado con una página de consultas y registros online debería duplicar su información al instante. Un usuario que sólo utiliza la computadora para navegar, entretenerse, investigar y conversar con amigos, podría implementar la sana costumbre de hacer al menos una copia de seguridad de sus archivos semanalmente.

Lo importante es tomar conciencia de que los equipos pueden fallar, y cuando la falla se produce, el lamento es grande. Entonces, manos a la obra.

 

¿Dónde hacer backup?

Por lógica, realizar copias de seguridad sobre nuestro propio disco duro no es lo más seguro. Por lo tanto, duplicar la información en carpetas puede ser una solución a medias, ya que, ante la falla física del medio de almacenamiento, perderemos no sólo la información original, sino también la duplicada.

Algunos entusiastas de la informática particionan sus discos, técnica que permite engañar a Windows y hacerle pensar que se tienen dos o más discos duros mientras que, en realidad, sólo se posee uno. Copiar los datos en diferentes particiones lógicas de un mismo disco físico no es nada seguro. De nuevo, si falla el disco duro, corremos el riesgo de perder todas las particiones y, con ello, nuestros datos.

La masificación del DVD ha permitido tener un medio más seguro donde copiar nuestros datos. Un disco DVD-5 permite almacenar cerca de 4,7 GB de información, y un DVD-9 (doble capa), algo más de 9 GB, lo cual es suficiente para cualquier usuario normal que quiera copiar sus fotos y documentos. Pero la desventaja del sistema DVD es su lentitud, y otra vez caemos en el problema del tedio, que a la larga redundará en abandonar la constancia de efectuar nuestras copias de seguridad. Otro de los dispositivos que han crecido enormemente en estos dos últimos años ha sido el pendrive o memoria USB (Figura 1). Se trata de una memoria externa portátil del tipo Flash (NAND o NOR) que permite escribir datos tan velozmente como lo hacemos dentro de nuestro disco duro. Las dos principales desventajas son su capacidad (4 a 8 GB, los más grandes) y el hecho de que sus celdas de memoria tienen un número limitado de cambios de estado (escritura/lectura), con lo cual debemos saber que tiene una vida útil limitada. No obstante, si disponemos de un pendrive de al menos 2 GB, podremos programar tareas de backup de manera automática, lo que es tan simple como abrir un programa, enchufar el pen y dejar que todo se sincronice. De esto se encargará Allway Sync.

 

Sincronizando nuestros datos

Allway Sync es una herramienta de la empresa Usov Lab que cuenta con una versión gratuita, la cual se puede descargar desde su servidor (http://allwaysync.com). La idea de esta aplicación es mantener una sincronización exacta en ambos sentidos entre varios dispositivos de almacenamiento.

Por ejemplo, si trabajamos en la oficina con una computadora de escritorio, conectamos nuestra portátil mediante un cable de red, y Allway Sync se encarga de verificar qué datos han cambiado desde la última sincronización y los actualiza. Tiene la opción de propagar archivos eliminados, lo cual hay que manejar con mucha precaución. Imaginemos que por error eliminamos algunos archivos importantes de nuestra computadora. Si conectamos Allway Sync y procedemos a sincronizar, el programa detectará archivos eliminados, y los borrará también de la copia de respaldo sincronizada, lo cual sería una catástrofe. Por suerte, este programa nos brinda la posibilidad de programar minuciosamente cada tarea de respaldo e indicar el sentido en que se hará la sincronización, activar o desactivar la propagación de modificaciones y archivos borrados, y mucho más (Figura 2).

Tras la descarga de la versión gratuita, procederemos a instalar el programa. A no preocuparse por la falta de “español” en la lista de idiomas ofrecida en el momento de ejecutar el setup, ya que se trata nada más que de la interfaz del instalador. El programa luego tiene varios idiomas para poder configurarlo según nuestras exigencias. Una vez instalado el programa, al abrirlo nos encontraremos con una interfaz bastante simple. Sobre la izquierda vemos un casillero que indica el origen de los datos, y sobre la derecha, uno para el destino. En medio de éstos hay una gran flecha que puede cambiar su sentido, de modo tal que podamos manejar desde dónde y hacia dónde se realizará la sincronización de la información. En la misma flecha podemos, también, indicar si se propagarán los archivos borrados y los modificados, para cada trabajo en particular. La idea es tomarnos nuestro tiempo para programar todos los trabajos de backup que necesitemos, y luego el programa se hará cargo del resto de manera automática. Para cada trabajo, Allway Sync muestra una pestaña con un icono en forma de cubo de colores (cubo de Rubik). Si la sincronización automática está programada, sobre ese mismo icono aparecerá un pequeño reloj.

Para agregar más pestañas, entramos en el menú Trabajo/Agregar nuevo, y de inmediato Allway Sync creará un nuevo trabajo llamado “Nueva asociación”. Ese nombre se puede cambiar haciendo un clic derecho del mouse sobre la pestaña y eligiendo la opción Renombrar del menú emergente.


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