Con 110 artistas y los ojos en la poesía abre la Bienal de San Pablo

Oscar Smoljan Director del Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén

APUNTES DE LA CULTURA

Con su eje puesto en la poesía, hoy abre sus puertas la 30º Bienal de San Pablo con la curaduría del venezolano Luis Pérez Oramas, curador latinoamericano del MOMA de Nueva York y amigo del MNBA Neuquén.

Bajo el título de “La inminencia de las poéticas” y con la participación de más de un centenar de artistas de todo el mundo, la Bienal apunta este año a “la multiplicidad, transnacionalidad, recurrencia y permanente mutabilidad de las poéticas artísticas”, como así también “su topología estética y política, sus supervivencias, alteraciones, sus diversas formas de elocuencias y sus derivaciones; retornos, reversos, regresiones; progresos, asimilaciones, condensaciones y deformaciones.”

Cuando hablan de poéticas, los curadores se refieran al “repertorio instrumental que permite a un individuo o a una comunidad, a un campo disciplinario o a una tradición, establecer, de forma intuitiva, intencional o inconsciente, las estrategias o plataformas discursivas que tornan posibles actos expresivos o se materializan en decisiones expresivas de carácter artístico”.

En esa línea, el equipo de curadores trabajó sobre cuatro áreas conceptuales, a saber, “Superviviencias Poéticas”, “Alteraciones Poéticas”, “Voces Poéticas”y “Derivas Poéticas”, incluyendo como “zona transversal” la idea de “Reversos Poéticos”, como acción de esas cuatro ideas.

Ayer jueves, un día antes de la inauguración, tuve la suerte y el honor de recorrer parte de la muestra junto a Pérez Oramas, en ese espléndido pabellón diseñado por el hoy centenario Oscar Niemeyer, y comprobar el rigor técnico y científico que puso en juego el curador del MOMA al organizar la exhibición junto a sus colegas André Severo, Tobi Maier e Isabela Villanueva.

Viendo estas obras y su disposición puede verse claramente cómo ese espacio diseñado por el más grande arquitecto del Brasil dialoga con las obras de manera absolutamente natural, lo cual hace que no se extrañen los grandes museos, como el Centro Pompidou o el mismo MOMA. Ni siquiera en Documenta en Kassel, las obras estuvieron tan equilibradas, integradas ni mejor seleccionadas que en esta de San Pablo.

La representación argentina está integrada por Eduardo Stupía, Leandro Tartaglia, Martín Legón y Pablo Accinelli. En un generoso espacio del primer piso del pabellón, se destaca la obra de Stupía.

La intención de los organizadores de esta edición 2012 de la Bienal de San Pablo fue desde un principio que, más que una bienal de obras individuales y artistas singulares, esta fuera un evento para producir “constelaciones de obras y artistas que dialoguen entre sí, incluso más allá de sus razones programáticas. Una plataforma para que la vecindad entre obras y artistas sea un dispositivo eficaz de renovación y de producción de sentido y significado”.


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