Con poco fútbol y algo de sufrimiento, Argentina está en Sudáfrica

Venció a Uruguay en Montevideo con gol de Bolatti. Fue un poco más en los 90´. Debe mejorar mucho.



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En las retinas del mundo futbolístico no se eternizará el gol de Mario Bolatti, sí el abrazo furioso y enternecedor de Diego Maradona con Carlos Bilardo, dos “enemigos íntimos” que terminaron festejando entre lágrimas una sufrida clasificación a Sudáfrica 2010. Argentina, a pesar de los pronósticos adversos, venció a Uruguay en Montevideo (1-0) y se convirtió en el cuarto equipo sudamericano camino al próximo Mundial. Los charrúas deberán jugar su tercer repechaje al hilo ante Costa Rica.

El triunfo no fue épico ni mucho menos. Lo mejor que hizo el seleccionado nacional fue tapar a los generadores de juego del local, mantenerlo lejos de los dominios de Sergio Romero y desactivar, sobre todo, al siempre peligroso Diego Forlán. Cuando esa parte del plan comenzó a concretarse, Juan Sebastián Verón tomó los hilos del partido y la historia se terminó.

Como todo en este proceso ha sido ilógico, Maradona cambió fichas para mantener el 0-0 (Monzón por Di María y Bolatti por Higuaín) y fue ahí cuando cayó el tanto del rubio volante de Huracán. A esa altura, Chile ya ganaba 1-0 y dejaba sin Mundial a Ecuador.

Argentina no sufrió demasiado pero pocas veces tuvo la profundidad necesaria para poner en aprietos al arquero Fernando Musiera. Lionel Messi nuevamente decepcionó porque jamás, durante los 85 minutos que estuvo en cancha, pudo encontrar el espacio para hacer de las suyas.

El local arrancó con todo y tuvo un par de situaciones claras en el inicio (un desborde peligroso de Luis Suárez, una mala cobertura defensiva que casi termina en gol de Jorge Suárez), pero con el correr de los minutos ese ritmo charrúa se diluyó y el mediocampo argentino se afirmó y entendió que la regla número uno era asegurar la posesión de la pelota. Siendo un equipo que en lo colectivo no encaja, lo mejor que hizo Argentina fue tener el balón lejos de Romero, aunque fue con instrascendencia ofensiva.

Di María era el único que rompía el molde y aportaba verticalidad, aunque su irreverencia tenía mucho de caos. En esos primeros 45 minutos se prestaron bastante el balón, fueron mezquinos y casi todos corrían como un manojo de nervios. Por eso sobran dedos de una mano para contar los disparos al arco, salvo alguna que otra pelota parada.

La segunda parte fue muy diferente porque cuando apenas iban 5 minutos se conoció el gol de Suazo en Santiago y eso también cambió un poco la historia en Montevideo.

Argentina se tranquilizó y Verón se hizo patrón del juego. Lo llamativo del caso no fue que la visita prefirió tocar y tocar de manera horizontal para que pase el tiempo, si no que Uruguay se notó tibio, aún sabiendo que con un gol se metía derecho en el Mundial. Poco peligro hubo en ambos arcos: a los 7 Higuaín se la bajó bárbaro a Messi pero La Pulga siguió con su siesta; a los 11 Demichelis falló de manera increíble tras un centro con toque de puñalada de Verón; y sobre los 15 Messi encaró entre tres pero su pase para el Pipita fue largo. La más clara del local fue con un tiro libre de Forlán que Lugano desvió con la cabeza. El tiempo se consumió mientras la redonda seguía girando en los pies albiceleste. Hasta que a los 39 Messi tocó en un tiro libre para Verón, éste disparó, hubo un par de rebotes y Bolatti la clavó con un toque sutil. Después vino un desahogo Mundial.


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