Con tecnología satelital explotan yacimiento modelo del norte neuquino

El Portón es utilizado como laboratorio y escuela.Con software rastrean el paisaje en tres dimensiones.



EL PORTON (enviado especial).- El área del yacimiento El Portón es un muestrario de los cataclismos que hace millones de años pusieron en fuga al océano Pacífico y elevaron la majestuosa muralla de los Andes.

Cubierto de piedras volcánicas y de arenas que se hicieron roca, el yacimiento neuquino exhibe aquí y allá el monótono y clásico picoteo de las cigüeñas que extraen el verde viscoso líquido que, a través de cañerías cual si fueran venas alimentan tanques cilíndricos de color aluminio.

Detrás del campamento petrolero, como un guardián, se erige fantástico el volcán Tromen.

Blanquísima de nieve y hielo, desde sus costados la mole pare arroyos y canales que más tarde o más temprano engordan al río Colorado.

El paisaje es agreste y soberbio, espectacular y violento.

Sobre el sitio pesa un antecedente negro: la explosión del pozo 1.007 que en 1993 liberó miles de litros de gas que se quemaron en el aire. Desde entonces y hasta ahora, El Portón mutó en una suerte de niña bonita de la explotación petrolera de la provincia de Neuquén. Es aquí donde la empresa española Repsol-YPF consiguió certificar las normas ISO 14.001 para geofísica.

Con todo, la extracción nada tiene de sencillo. Es que la suma de fenómenos geológicos complica la inyección de cañerías en el suelo. Históricamente, cada pinchazo en superficie merecía previamente estudios, análisis, debates y muchos, muchísimos, trabajos de campo de geólogos, ingenieros y técnicos.

El yacimiento, además de ser uno de los más ricos de la provincia, es una suerte de laboratorio general de la empresa que -a principios de este año- definió ensayar aquí el último grito de la tecnología satelital.

Sucede que apenas se consumían los primeros días de este nuevo siglo Repsol-YPF “metió” dentro de sus computadoras y en tres dimensiones el increíble paisaje de El Portón y sus alrededores. Así, cada montaña, montañita o volcán está cargada y se deja leer y analizar a través de un software y de anteojos 3D.

Palmo a palmo

Las imágenes de la caprichosa geografía del paraje -ubicado a algo más de 25 kilómetros de Buta Ranquil- permiten incluso contar una por una las matas de jarilla que erizan el terreno.

“Hacemos el mismo trabajo, con la misma gente, pero diez veces más rápido”, explica Martín Díaz uno de los expertos en el manejo de esta tecnología que, tras esta exitosa iniciativa, será implementada en otras áreas a cargo de Repsol-YPF.

La empresa española es la pionera en el uso en Argentina de estas “tecnologías satelitarias de alta resolución”, según reza la definición de catálogo.

“Esta tecnología representa la evolución de 150 años de fotogrametría”, definió el gerente de operaciones Geológicas y Geofísicas, Ricardo Ferrante.

El directivo explicó que este sistema, entre otras muchas cosas, le permite a un técnico en Neuquén trabajar en tiempo real en conjunto y sobre una misma cosa con otro profesional que está en Buenos Aires.

Las imágenes son adquiridas a una empresa norteamericana que las baja del satélite Ikonos, uno de los ojos sofisticados que espían el planeta.

Ikonos, hasta hace un tiempo, sólo brindaba información al ministerio de Defensa de Estados Unidos. La imágenes, mezcladas por el software, conforman una suerte de maqueta virtual del principal yacimiento de Repsol-YPF en la denominada Unidad Económica Mendoza Sur, un lugar que, paradójicamente, tiene su nervio motor en la provincia de Neuquén.

La producción

El Portón produce 6.806 metros cúbicos por día, el 72 por ciento del total de la unidad económica. Atrás están los 1.917 metros cúbicos que se extraen de Malargüe (23 por ciento) y después los 344 de Filo Morado (5 por ciento).

La cantidad de pozos también es indicativa del valor que tiene hoy por hoy El Portón: hay 77 perforaciones contra las 257 de Malargüe y las 24 de Filo Morado.

El yacimiento, desde hace tiempo, es utilizado como escuela de geólogos por parte de la petrolera. Incluso, con regularidad, llegan estudiantes de una universidad de Liverpool, para estudiar un espectacular afloramiento de rocas productoras de petróleo. Se trata de rocas del período Cretácico que -a causa de los revoltijos geológicos- en vez de ubicarse bajo la superficie quedaron arriba, desnudas y al aire pero sin petróleo encima. Este fenómeno les permite a los geólogos conocer al dedillo la morfología de las rocas que, como si fueran esponjas, contienen el hidrocarburo.

Hasta el año pasado, la empresa sólo usaba las imágenes del satélite Landsat ETM que tiene una resolución radiométrica de 8 bits y una discriminación en 256 tonalidades. El pixel, la mínima porción de una imagen fotográfica, encierra panes de 15 metros.

Ahora, con Ikonos, la resolución de 11 bits discrimina 16.000 tonalidades y pixel se reduce a cuatro metros, una imagen increíble. Tan increíble como la de una lapicera que frente a un monitor pincha el aire que contienen volcanes, montañas, ríos y arroyos virtuales.

El sistema permite evitar daños en el terreno

EL PORTON (enviado especial).- El gerente de operaciones Geológicas y Geofísicas, Ricardo Ferrante, explicó que la implementación y utilización de las imágenes satelitarias significó una verdadera revolución dentro de su área. Ferrante comentó que esta tecnología les permite interpretar en detalle y rápidamente la estructura geológica del terreno, planificar el uso de suelo, y realizar una completa identificación de la hidrografía, de los caminos, diques y ciudades, entre otras cosas. El sistema, básicamente, permite la obtención de cartografía de alta precisión en diferentes escalas y combinaciones de bandas, a partir de composiciones de mapas.

Ferrante comentó que la tecnología les permite evitar daños inútiles sobre el terreno, efectivizando al máximo el trazado de caminos y picadas de prospección sísmica. Los técnicos trabajan en las imágenes 3D con el diseño de una suerte de circuitos para cumplir el recorrido por los distintos pozos que conforman el yacimiento. La idea es trazar la menor cantidad posible de caminos. Desde el aire, El Portón exhibe un discreto y muy prolijo trazado de picadas. La imagen está muy lejos de la maraña de huellas que cortan la zona de Rincón de los Sauces y Loma de la Lata.

En este yacimiento por otro lado, la empresa no tiene problemas con los superficiarios, como sucede en otros puntos de la provincia como Añelo y Loma de la Lata. En El Portón el trato es con dos personas, a las que Repsol tributa anualmente la servidumbre de paso. El único litigio que la firma afrontó en los últimos tiempos fue con el dueño del espacio donde se construyó la pista de aterrizaje. A esa persona, la firma debió resarcirla con unos 200.000 pesos por el uso de algo más de dos hectáreas.

El proyecto que tenía José Estenssoro

EL PORTON (enviado especial).- Hasta 1997, YPF -que se había fusionado con Astra- explotaba El Portón en conjunto con la empresa mexicana Mextrol.

De la empresa azteca sólo quedan recuerdos y alguno que otro cartel que sobrevive en los caminos de acceso, entre los sufridos álamos plantados en el marco de un plan de forestación.

Parado en 2001, resulta extraño encontrar razones que justifiquen qué interés podían tener YPF y Mexpetrol para estar asociadas en una explotación en esta parte del planeta, donde el trabajo es muy diferente al que se realiza en cualquier pozo petrolero de Centroamérica.

En realidad, la alianza fue ideada por el fallecido José Estenssoro, a quien no le interesaba tanto que los mexicanos lleguen a suelo argentino. Estenssoro, a quien todos se refieren como prócer en YPF, esperaba a partir de la asociación desembarcar en México con la por entonces petrolera argentina.

La localidad de Buta Ranquil sacó provecho

EL PORTON (enviado especial).- La explotación hidrocarburífera de este yacimiento tuvo un impacto directo sobre toda la región norte de la provincia de Neuquén.

Si bien en el campamento de Repsol trabajan sólo 75 empleados, el personal permanente de las contratistas supera los 340 puestos de trabajo. La mayoría de la empresas tienen como base a la pequeña localidad, que se erige muy cerca del límite con Mendoza.

Fue a partir de El Portón y de las obras de la ex YPF que Buta Ranquil, ubicada a unos 25 kilómetros del yacimiento, tuvo electricidad durante las 24 horas. Hasta entonces, la localidad tenía el servicio acotado al funcionamiento de un par de grupos electrógenos, que se detenían alrededor de las diez de la noche.

Por otra parte, el teléfono del hospital es un interno de la empresa que a su vez está conectado con la enfermería del campamento.

Además de los padrinazgos de rigor, por iniciativa del personal, Repsol desembolsará lo necesario para la ampliación de un albergue para niños del paraje Coyuco. Con frecuencia la empresa se encarga de llevar o traer vecinos de la zona ya sea mediante los aviones contratados o los vehículos de planta.


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