Condena mayor por “violencia innecesaria”

La Justicia de Roca le dio 8 años de prisión a un joven que asaltó a punta de pistola a una familia en una chacra de Godoy y pateó en la cabeza a una mujer maniatada.



ROCA (AR)- A ocho años de prisión fue condenado un joven de 22 años que en marzo del año pasado protagonizó, junto a dos cómplices nunca identificados, un violento robo en una chacra de la localidad de General E. Godoy del que resultaron víctimas un chacarero y su tía, que estaba de visita. Pese a ser el primer antecedente penal de Cristian Facundo Ormeño, apodado “Mono”, la Cámara Criminal Tercera de Roca le aplicó una pena cercana a la máxima prevista por el Código Penal para el delito de robo, por valorar en contra del imputado “el grado de violencia innecesaria llevada a cabo” sobre las víctimas y el intercambio de disparos que los delincuentes tuvieron con la policía al momento de la huida. Ormeño fue descubierto en la noche del 12 de marzo, a pocas horas del hecho, cuando ingresó a la sala de primeros auxilios de Godoy con un balazo en el estómago. En la chacra, la policía había secuestrado poco antes el bolso que cargaba uno de los ladrones en la corrida, el cual presentaba la perforación de una bala policial calibre 9 milímetros. Así, los investigadores dedujeron que el balazo atravesó el bolso y alcanzó a herir a Ormeño. A la hora de formular su alegato, el fiscal de Cámara Eduardo Scilipotti había pedido para el imputado una pena de 9 años de prisión, por considerar que se trató de un “robo doblemente calificado por el uso de arma de fuego, en poblado y banda”, con el agravante de que “se golpeó a Víctor Hugo Bértoli (el dueño de la chacra) y se pateó a la mujer (Stella Maris Cecconi) en la cara, aún estando atada y tapada”. El defensor oficial Gustavo Viecens pidió la absolución de Ormeño “por la absoluta falta de pruebas” y pidió la nulidad “por violación del secreto profesional” de los testimonios aportados por los médicos que asistieron al sospechoso herido tanto en Godoy como luego en el hospital de Regina. Los delincuentes huyeron aquella noche con “la plancha, el estéreo, un pantalón, una mochila, fiambres, leche y bananas”, además de “un celular y dos anillos de oro y plata que tenía puestos la mujer y 80 pesos”. El chacarero se enfrentó a golpes con uno de los asaltantes y en medio de la confusión pudo pedir ayuda a un vecino, quien llamó a la policía. Los uniformados llegaron cuando los delincuentes aún estaban en la casa y fue entonces que se produjo el intercambio de disparos. El juez Fernando Sánchez Freytes guió con su voto el fallo al que adhirieron los camaristas Carlos Vila y Aldo Rolando.


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