Confesiones íntimas: «Era medio degenerado»

La testigo describió las costumbres sexuales de su ex pareja

CIPOLLETTI (AC)- «El último mes de los cinco que convivimos me empecé a dar cuenta de qué clase de persona es González Pino. Medio maniático, medio degenerado». Sandra González trazó un perfil tan sombrío como polémico de su ex pareja, durante la extensa declaración que prestó ayer ante la Cámara Segunda. Entre lágrimas y largos silencios, relató las prácticas sexuales a las que según dijo se veía sometida. «Lo que me hizo este hombre me marcó», dijo.

Este tramo de su declaración, que ocupó los últimos quince minutos de las tres horas durante las cuales respondió preguntas, fue escuchado con profundo silencio por el centenar de personas que había en la sala. Y fue el motivo de un cruce entre una tía de las hermanas asesinadas y el defensor de González Pino, Eves Tejeda.

Apenas Sandra González se retiró de la sala, Tejeda hizo declaraciones ante los medios descalificando el testimonio. «Acá no hay pruebas de nada», repitió varias veces.

Entonces Mary Mella, tía de las González, se metió entre cámaras y grabadores y le gritó: «por abogados como usted tenemos todos los asesinos y violadores en la calle. A esta chica (por Sandra González) la volvieron loca, estaba declarando la verdad y lo único que hicieron fue atravesarla. Ella estaba diciendo su verdad, y usted tampoco puede probar nada».

-Acá nadie ha probado nada -insistió Tejeda.

-Tengo lamentablemente que vivir esta circunstancia, con dos sobrinas muertas, ¿y todavía me tengo que sentir culpable? -lo increpó Mella.

-Señora, por más dolor que haya no puedo mandar a una persona a perpetua porque se me ocurre -dijo Tejeda.

-¿Está seguro de que es inocente? Yo no lo creo.

-Totalmente seguro. Usted pruebe que no es inocente -cerró el diálogo el abogado.

El tramo de la declaración de Sandra González que más tensión creó tuvo su inicio cuando la camarista María Evelina García le pidió a la testigo que definiera a González Pino. «Es medio maniático. Lo digo por lo que él hacía en la cama conmigo». Admitió, por ejemplo, que le había propuesto estar con otros hombres.

Antes había dicho -ante una pregunta del querellante O»Reilly- que su pareja le pedía «que le metiera el dedo en el ano» mientras mantenían relaciones sexuales.

También señaló que alquilaba películas «sangrientas» que miraba una y otra vez, tituladas «Una bala en la cabeza» y «Killer» (asesino).

Después de superar un momento en que el llanto le impedía hablar, agregó: «en esos momentos en que me pedía que le metiera el dedo, él introducía un desodorante en mi vagina».

«Sé que en esa casa estábamos sólo nosotros», pero «si hace falta un careo con él, yo no tengo problemas», dijo la mujer. «Uno no puede estar callando cosas como estas. Una cosa es decir lo que me hizo y otra vivirlo».

-¿Lo cree capaz de haber participado en los homicidios? -le preguntó la jueza.

-Sí. Ningún ser humano puede llegar a hacer lo que él hacía con una mujer. Es capaz de cualquier cosa.

Prohibido tomar imágenes

CIPOLLETTI (AC).- La Cámara Segunda amenazó con sancionar a los medios de prensa que difundan imágenes de la testigo protegida Sandra González o de su madre, Gumersinda Jorquera. El presidente, César López Meyer, no ocultó su desagrado porque el día anterior el periodismo publicó la imagen de Alicia Marta Guanque, concubina de Claudio Kielmasz, pese a un pedido en contrario.

«Queda prohibido sacar fotos o filmar a los testigos protegidos», dijo López Meyer en su habitual discurso de las mañanas, previo al inicio de las audiencias. «Creemos que el rol de la prensa es fundamental» pero «ningún derecho es absoluto», remarcó.

También le respondió a Susana Guareschi de González, quien había observado que antes de declarar los testigos pueden tener contacto entre sí, algo que el Código Procesal prohíbe. «Este juicio tan prolongado deja traslucir algunos inconvenientes para cumplir las normas procesales», admitió López Meyer. «No hay espacio físico para mantener separados a los testigos, los que por otra parte tuvieron más de tres años para conversar sobre este tema», agregó.

De todos modos, «una custodia impide que los que ya declararon en la audiencia hablen con los que todavía no declararon».

También recordó que las familias González y Villar pueden sentarse junto a sus abogados y sugerirles preguntas. Ulises González le tomó la palabra y ayer se sentó muy cerca de José O»Reilly.

Cientos de preguntas

CIPOLLETTI (AC)- La declaración de Sandra González fue la más extensa de las 49 testimoniales que hasta ahora escuchó el tribunal, exceptuando la de Ulises González, el padre de las hermanas asesinadas. Y debió contestar cientos de veces: sólo entre los dos defensores de González Pino le formularon 124 preguntas y repreguntas. Fiscal, querellantes y jueces también la interrogaron a fondo. En este contexto fue inevitable que algunos temas se repitieran, a punto tal que en un momento el presidente del Tribunal, César López Meyer, admitió: «la verdad es que ya ni sé si respondió sobre esto o no».

López Meyer había propuesto a las partes que fraccionaran el interrogatorio por temas. Pero tanto la defensa como los querellantes prefirieron que el fiscal Eduardo Scilipotti agotara su extensa lista de preguntas para luego repreguntarle a la testigo sobre los puntos que no quedaran claros.

El resultado no fue bueno. A veces con fastidio, González tuvo que contestar varias veces sobre los mismos temas, por ejemplo, la vestimenta de su ex pareja, los vehículos que utilizaba, o los horarios en que había cumplido determinadas actividades.


CIPOLLETTI (AC)- "El último mes de los cinco que convivimos me empecé a dar cuenta de qué clase de persona es González Pino. Medio maniático, medio degenerado". Sandra González trazó un perfil tan sombrío como polémico de su ex pareja, durante la extensa declaración que prestó ayer ante la Cámara Segunda. Entre lágrimas y largos silencios, relató las prácticas sexuales a las que según dijo se veía sometida. "Lo que me hizo este hombre me marcó", dijo.

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