Confirman las condenas por una explosión



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NEUQUÉN (AN)- La sala penal del Tribunal Superior de Justicia confirmó la condena contra el contratista y el encargado de una obra petrolera en la que se registró una explosión que mató a tres personas y dejó con graves heridas a otra. Las condenas fueron a tres años de prisión en suspenso y diez años de inhabilitación especial para realizar tareas relacionadas con la industria petrolera. El caso tuvo una gran repercusión el día que ocurrió, y fue el título principal de la tapa de “Río Negro”. De acuerdo con la reseña que figura en el fallo, al que accedió este diario, el hecho ocurrió el 8 de marzo de 2003 a las 10:30 en el paraje Challacó. Allí arribó una cuadrilla de operarios integrada por Ramón Domínguez, Juan Cid, Herminio Rozkiewicz, Pablo Villagrán y Víctor Yujra, a las órdenes de Florencio Domínguez. Debían realizar una soldadura de una brida a la pared de un tanque. Mientras los operarios realizaban el trabajo llegaron al lugar Aldo Yoris, supervisor de la obra, y Pablo Villagrán, técnico en saneamiento ambiental responsable de la seguridad. Luego de sesenta minutos de trabajo se dispuso un refrigerio, tras el cual Domínguez ordenó reanudar la soldadura del tanque. Unos minutos después se produjo la explosión, “como consecuencia de la falta de inertización del tanque y acumulación de gases y vapores en el interior del mismo”, dice el fallo. Las víctimas fatales fueron Cid (se desempeñaba como amolador), Rozkiewicz (soldador) y Villagrán (técnico en seguridad). En tanto Yujra, que trabajaba como cañista, sufrió lesiones graves. La Cámara de Cutral Co condenó a Yoris y Domínguez como autores de “homicidio culposo, tres hechos, agravado por el número de víctimas, y lesiones graves culposas (un hecho)”. Los defensores de los imputados presentaron un recurso de casación contra la sentencia, que fue confirmada por la sala penal del TSJ integrada por Oscar Massei y Guillermo Labate. Entre otros aspectos, el fallo del Tribunal dice que “el desenlace fatal no habría tenido lugar si los enjuiciados hubiesen dejado al técnico en seguridad hacer su trabajo, caso contrario, paralizar la obra”. Responsabiliza a Domínguez por “mandar que se inicie la soldadura sin esperar la presencia del técnico de seguridad y del jefe de cuadrilla” y a Yoris, al consentir que los trabajos continuaran”, con el riesgo que terminó materializándose.


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