Conflicto UE-Rusia: el valle pone su temporada en juego

A partir de ahora, la temporada frutícola de la región estará íntimamente ligada a las futuras decisiones políticas que tome Putin en relación con su conflicto con Estados Unidos y la UE-28.



1
#

2
#

3
#

4
#

5
#

Freno a importaciones de Occidente

Si bien se observa una gran expectativa en la región con la evolución que tomará el mercado frutícola ruso a partir de ahora, lo cierto es que son muchas las variables a tener en cuenta como para poder marcar una tendencia clara en los próximos meses.

En principio debemos decir que existe una decisión política del gigante euroasiático que está por sobre la economía.

La guerra en el este de Ucrania ya ha causado unas 1.500 muertes y más de 800.000 desplazados y refugiados, de los cuales cerca de 700.000 han cruzado la frontera para entrar en Rusia. Donetsk, una ciudad fronteriza de alrededor de un millón de habitantes, está medio desierta.

Cuando el Ejército de Kiev, con todo el apoyo de Washington, emprenda una ofensiva final para arrebatarle el control de la capital a la república del pueblo rebelde, y el número de víctimas civiles empiece a aumentar con rapidez, Putin se enfrentará al dilema de permitirle a Kiev que aplaste a los aliados de Moscú mientras el Kremlin se mantiene al margen sin poder hacer nada, o intervenir con todas sus fuerzas, lo que metería a Rusia en un desagradable atolladero que puede ser mucho peor que la desventurada invasión soviética de Afganistán.

La prudencia dicta que, pase lo que pasare en Donetsk, Rusia no debería invadir Ucrania.

Analistas internacionales aseguran que a este punto crítico no se llegará antes de fin de año.

Existe otro dato a tener en cuenta. Desde que estalló la revolución del Maidán en Kiev, el pasado febrero, Vladimir Putin mejoró su imagen interna luego de darse a conocer el apoyo de Rusia a los rebeldes.

La prohibición en los primeros días de agosto, por un año, sobre importación de frutas, hortalizas y otros productos provenientes de Estados Unidos, la UE, Japón, Australia y Canadá –en respuesta a sanciones económicas que aplicaron a Rusia estos países– mejoró aún más estas encuestas.

Para el sector nacionalista ruso, estas medidas están definidas como un acto de dignidad y se corresponden con la práctica del Kremlin de contestar con reciprocidad a las sanciones contra Rusia, sea de manera directa o, como es este último caso, asimétrica. Consideran desde este sector que ningún gobernante extranjero puede entrometerse en las decisiones que, les guste o no, le compete tomar únicamente al presidente Putin y referencian cualquier sanción como una afrenta personal.

¿Qué tiene que ver todo esto con la fruta del Valle de Río Negro y Neuquén? Mucho, por no decir todo. A partir de ahora, la temporada frutícola de la región, y del hemisferio sur en general, estará íntimamente ligada a las futuras decisiones políticas que tome Putin en relación con su conflicto con Estados Unidos, la UE-28 y el resto de sus aliados. No será un año nada sencillo para la fruticultura. Se rompió un equilibrio en el mercado que costará mucho recomponer. Todo lo que suceda de aquí en adelante estará teñido de una gran incertidumbre.

En el corto plazo, aparece cierto optimismo especialmente para la oferta frutícola del hemisferio sur. Mucha de la pera del Valle que estaba en frío y con problemas para colocar en Brasil, está siendo hoy reorientada al mercado ruso, producto de los buenos precios que allí se están registrando. Según fuentes del sector privado, se está hablando de unas 4.000 toneladas de peras que pueden ser embarcadas hacia San Petersburgo en esta última parte del año, volumen equivalente a unos cinco millones de dólares para el total de la operación.

Escenarios

Dentro del abanico de posibilidades que hoy se analizan para la próxima temporada frutícola del hemisferio sur, podemos pensar, entre otros, tres escenarios. Clave en cada uno de ellos será el momento en que Putin tome la decisión –si es que lo hace– de levantar las restricciones a las importaciones de su país.

• Escenario I. El conflicto de Ucrania se enfría y Occidente llega a un acuerdo con la Federación Rusa antes del 31 de enero del 2015. Un escenario, para la mayor parte de los analistas políticos internacionales, de poco a muy poco probable. Volviendo a esta hipótesis, habiendo solucionado el conflicto, Putin abre nuevamente sus fronteras para las frutas y hortalizas europeas ese mismo día, lo que provocaría una invasión de productos proveniente de Europa, complicando así el escenario para la oferta del hemisferio sur. Tal como se detalla en los gráficos adjuntos, los programas de la UE-28 para el mercado ruso se proyectaban, hasta antes de las medidas restrictivas, con ventas en torno de las 800.000 toneladas de manzanas y alrededor de 200.000 toneladas de peras.

Hoy, con las fronteras rusas cerradas, parte importante de este volumen se destinará a la industria, una porción se reorientará hacia otros destinos que así lo permitan, y un porcentaje no menor ingresará en el mercado ruso triangulando con otros países la mercadería.

Pero con un cambio de contexto político, y abiertas las aduanas a partir del 31 de enero próximo, la fruta europea ingresará desordenadamente en Rusia buscando reposicionarse en el mercado. La oferta del Valle de Río Negro y Neuquén, hasta esa hipotética fecha, se habría estructurado de tal manera de concentrar sus ventas externas –con la cosecha recién iniciada– en Rusia habiendo presumiblemente almacenado una mayor cantidad de fruta en frío como para poder “estirar” la temporada en este mercado.

Cambios político-económicos en torno a esta fecha podrían generar un caos comercial y millonarias pérdidas para el Valle. Los efectos de una sobreoferta local no pasarán desapercibidos para el mercado interno y Brasil, otros dos destinos clave para la región.

• Escenario II. El problema de Ucrania se arregla en agosto, momento en que vence la sanción impuesta por Putin. Un escenario con mayores probabilidades de que ocurra. Entrado el verano en el hemisferio norte, la temporada de toda esa región estaría cruzando su etapa final, ingresando la nueva . Los países del sur habrían aprovechado las posibilidades que le dio un mercado ruso parcialmente desabastecido, logrando precios muy atractivos. La oferta argentina de peras y manzanas hacia la UE-28 debería ser marginal, teniendo en cuenta que estaríamos frente a la presencia de un mercado de muy bajas cotizaciones por los problemas de salida de fruta que tendrían. Anualmente unas 500.000 toneladas de manzana y otras 250.000 de pera llegan a las góndolas del Viejo Continente proveniente de los países proveedores del hemisferio sur.

Si se analizan los números macro de la actividad, el faltante de manzanas por 800.000 toneladas que dejan de ingresar de la UE-28 al mercado ruso no puede ser compensado con toda la fruta que el hemisferio sur destina al Viejo Continente. En peras, la situación está mucho más equilibrada. Un acuerdo en agosto entre Rusia y Occidente es, sin dudas, uno de los escenarios favorables para la temporada frutícola que se inicia en el sur.

• Escenario III. Ucrania recrudece su guerra civil y se tensa la relación entre Rusia y Estados Unidos/UE-28. La prohibición de importar se prorroga un año más. Éste es un marco político económico que también suena hoy probable dentro de los estudios realizados por analistas. En este caso, la temporada frutícola se presentaría casi cerrada a esta altura de los acontecimientos. Para el caso específico del Valle de Río Negro y Neuquén, muy poca fruta estaría disponible para ser comercializada. El mercado ruso seguiría siendo una alternativa viable para este volumen marginal de peras y manzanas, ya que sin oferta los precios en este destino deberían mantenerse en niveles altos.

En definitiva: todo parece indicar que cuanto más lejano aparezca un acuerdo entre Rusia y Occidente, mejores lucirán las posibilidades para comercializar la oferta de la fruta del hemisferio sur en el gran mercado euroasiático.

En todo este contexto político no hay que dejar de tener en cuenta el rol que tendrá China, no sólo en el conflicto diplomático en sí que se concentra en Ucrania, sino también en los acuerdos de abastecimiento que pueden llegar a firmar considerando que hoy Rusia es uno de sus principales aliados comerciales. Los mismo hay que pensar con Turquía y otros países del este europeo por fuera de la UE-28.

Tampoco se debe dejar de reconocer que Rusia es un país muy especial. Tal como se mencionó en estas mismas páginas semanas atrás, no faltarán los empresarios rusos y aledaños que, especialistas muchos de ellos en violar la ley, analizarán los grandes negocios a realizar a través de los resquicios que permitan eludir la prohibición de importación triangulando, por ejemplo, productos a través de aquellos países limítrofes con los que existe acuerdo comercial de libre circulación. Hoy entre Rusia, Bielorrusia y Kazajstán existe un espacio económico único, con la consiguiente supresión de fronteras, y esto abre la expectativa de millonarios negocios para muchos empresarios de esa región.

La que viene será una temporada distinta para el hemisferio sur. Clave será la velocidad de respuesta que tengan los empresarios a la hora de visualizar los cambios bruscos que ocurrirán en el plan geopolítico, que terminarán afectando el comercio mundial.

javier lojo

jlojo@rionegro.com.ar


Comentarios


Conflicto UE-Rusia: el valle pone su temporada en juego