Conflictos vinculares y mediación

La vida cotidiana está atravesada por contrariedades de diferente naturaleza, ante cada una de las cuales los sujetos implementamos estrategias diversas con la finalidad de resolverlas o en el mejor de los casos sobrellevarlas de la mejor manera posible.

De la categorización de problemas que afrontan las comunidades y el análisis de las medidas respectivas que el Estado implementa se desprende un dato inquietante: no existe una propuesta estatal ante los problemas de convivencia relacional que se observan en los espacios barriales. Las dificultades de este tipo también constituyen un problema social y el Estado debería generar o apoyar iniciativas para abordar las mismas.

Cuando los inconvenientes de relación persisten en el tiempo y dificultan la convivencia pacífica, comienzan a integrar la categoría de problemas acuciantes que deben resolverse, puesto que de lo contrario pueden desencadenarse verdaderas tragedias.

Frente a esta encrucijada existe una alternativa que representa una solución al problema y se denomina mediación comunitaria.

Esta es una alternativa para que las personas puedan resolver conflictos que no son susceptibles de llevarse a estrados judiciales.

La mediación comunitaria permite a través del diálogo entre partes y con la orientación de un mediador comunitario alcanzar un acuerdo en un plazo relativamente inmediato; en el caso de que las partes no arriben al mismo, les da la posibilidad de encauzar el problema enfrentándolo de una manera diferente. De esta forma se evitan el desgaste y la preocupación que produce el hecho de convivir durante mucho tiempo con inconvenientes que generan malestar y que desencadenan, en algunos casos, situaciones de violencia.

La mediación comunitaria también es una forma de educar a los ciudadanos, porque los efectos que esta herramienta de trabajo produce van más allá de la resolución de un conflicto específico: motiva a las partes a generar cambios de actitud y de conducta en relación con sus semejantes, ya que el mediador no resuelve por sí mismo la situación ni actúa como juez, sino que generando espacios de diálogo ayuda a las partes a encontrar una solución propia, transformando a los sujetos en protagonistas de su propia historia.

Al ser la mediación comunitaria un proceso voluntario y estrictamente confidencial, permite a las partes ser más abiertas y creativas en la búsqueda de soluciones a sus diferencias.

Es importante señalar que para desempeñarse como mediador comunitario se requiere de una formación específica, ya que constituye una especialización dentro de la mediación, y también contar con características personales determinadas que contribuyan al adecuado desempeño del rol.

La apertura de centros de mediación comunitaria, por iniciativa de los gobiernos municipales y/o provinciales, redunda en propio beneficio pues brindaría una solución a los conflictos relacionales propiciando la consecución de la paz social.

Resolver conflictos entre personas y fomentar la convivencia social armoniosa es el objetivo que se puede alcanzar a través del funcionamiento de estos espacios. Experiencias en diversas ciudades y provincias así lo confirman.

 

ALBA LIA VAZQUEZ

CARLOS A. ÑANCULEO (*)

Especial para «Río Negro»

(*) Mediadores comunitarios.


Adherido a los criterios de
Journalism Trust Initiative
Nuestras directrices editoriales
<span>Adherido a los criterios de <br><strong>Journalism Trust Initiative</strong></span>

Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Ver planes ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora