Conmoción mundial por la caída del avión ruso

La aeronave se estrelló en el desierto de Sinaí. El grupo EI se adjudicó el atentado.

Redacción

Por Redacción

224 muertos

EL CAIRO (AFP).- Los 224 ocupantes rusos y ucranianos de un Airbus A321 murieron ayer al estrellarse en Egipto el avión en el que viajaban, después de que su capitán señalara errores, y el grupo Estado Islámico (EI) afirmó haberlo derribado.

El aparato, de la aerolínea rusa Kogalymavia, más conocida como Metrojet, despegó al amanecer de la localidad egipcia de Sharm el Sheikh, a orillas del mar Rojo, con dirección a San Petersburgo. Se estrelló en el desierto del Sinaí (este) 23 minutos después, cuando volaba a una altitud de más de 9.000 metros, según un responsable de la autoridad de control del espacio aéreo en Egipto. Antes, el capitán se había quejado de un problema técnico en el equipo de comunicación, añadió.

“No hay ningún superviviente” y los cuerpos de las víctimas están desperdigados en 5 kilómetros, anunciaron a la AFP responsables de los equipos de rescate y de seguridad. “Todos los pasajeros murieron”, confirmó en las redes sociales la embajada de Rusia en El Cairo.

Los restos del aparato fueron encontrados a últimas horas de la mañana en Al Hasana, en medio de una zona montañosa de la provincia del Sinaí del Norte, y unas horas después se encontró la caja negra del aparato.

“La caja negra -que registra los datos de vuelo y las comunicaciones- fue recuperada de la cola del avión y fue enviada para ser analizada por expertos”, señaló la oficina del primer ministro Sharif Ismail, añadiendo fueron 129 cuerpos fueron trasladados hacia la morgue de El Cairo y varios hospitales.

La rama egipcia

La rama egipcia de los yihadistas del Estado Islámico reivindicó su autoría.

“Los soldados del Califato lograron abatir un avión ruso en la provincia del Sinaí que transportaba a más de 220 cruzados, y todos murieron”, afirmó el grupo extremista en un comunicado colgado en sus cuentas de Twitter, asegurando haber actuado en represalia a las “decenas de muertos (causados) a diario por los bombardeos” de los aviones rusos en Siria.

Varios expertos militares preguntados por la AFP consideran que los combatientes de esta rama del EI, que tiene su bastión en el norte del Sinaí, no disponen de misiles capaces de alcanzar un avión a 10.000 metros, pero no excluyen la posibilidad de que hubiera una bomba a bordo o de que el avión fuera alcanzado por un cohete o un misil si perdió altura tras un fallo técnico.

Moscú reaccionó con escepticismo al comunicado del EI. “Esta información no puede considerarse exacta”, comentó el ministro ruso de Transportes, Maxim Sokolov. “Estamos en estrecho contacto con nuestros compañeros egipcios y las autoridades aéreas de ese país. En este momento, no disponen de ninguna información que confirme tales insinuaciones”, añadió.

En conferencia de prensa, el primer ministro egipcio evitó contestar las preguntas sobre la reivindicación del EI e insistió que solo las cajas negras explicarán el origen del accidente.

Sin embargo, hasta que se aclaren las causas del siniestro, Lufthansa y Air France-KLM han decidido no sobrevolar la zona, donde actúan grupos insurgentes.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, expresó sus “más profundas condolencias” a su par ruso Serguei Lavrov, y “ofreció la asistencia de Estados Unidos, si fuera necesaria”, según un comunicado de un portavoz del departamento de Estado, Mark Toner.

El domingo se desplazarán también al lugar seis asesores técnicos de Airbus, dos miembros del BEA y otros dos de su homólogo ruso MAK, informó ayer el BEA en un comunicado.

Familiares de las víctimas vivieron momentos de dolor en San Petersburgo. (Foto: AP)

Familiares, desconsolados

Nunca “más volveré a verlos”, exclamó llorando Ella Smirnova en el aeropuerto de San Petersburgo cuando se confirmó la muerte de todos los pasajeros del avión ruso, entre ellos sus padres, que se estrelló en el Sinaí egipcio.

El presidente ruso, Vladimir Putin, declaró una jornada de duelo nacional para hoy y expresó sus “profundas condolencias” a los familiares.

Ella Smirnova esperaba a sus padres en el aeropuerto de San Petersburgo, destino del avión ruso que se estrelló 23 minutos después de despegar del balneario Sharm el Sheikh, ubicado en Egipto.

“Confiaré en que están vivos hasta el final, pero quizás nunca vuelva a verlos”, había dicho antes cuando, en medio de otros familiares de pasajeros invadidos por las lágrimas, esperaban ansiosos noticias de sus parientes.

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