Consenso en torno del rey afgano

Zahir Shah sería jefe del Estado y un pashtún dirigiría el gobierno provisorio



BERLIN ANSA) – El ex rey Mohamed Zahir Shah sustituirá “con toda probabilidad” al presidente Burhanudin Rabani en la jefatura del Estado del Afganistán postalibán, según el preacuerdo alcanzado en la conferencia interafgana de Bonn.

La conferencia sobre Afganistán que se desarrolla en Bonn, Alemania, pasó ayer a un cuarto intermedio hasta hoy, luego de una dura jornada en la que las partes alcanzaron un principio de acuerdo sobre un gobierno provisorio de 20 personas.

La esperada conferencia de prensa en la cual la Organización de Naciones Unidas (ONU) quería anunciar el acuerdo logrado y finalizar la cumbre, se suspendió hasta hoy, dijo el vocero del organismo que propicia la conferencia, Ahmad Fawzi.

En tanto, un principio de acuerdo de formar un ejecutivo provisorio multiétnico se logró tras duras negociaciones y la insistencia de la ONU, Estados Unidos y Alemania.

Todavía se desconoce quién encabezará ese gobierno interino: si el ex monarca Zahir Sha, como dijo un miembro de la delegación real, o Hamid Karzai, líder pashtun cercano al ex rey, como indicaron diversas fuentes diplomáticas que pidieron permanecer en el anonimato.

Según Daud Jakud, del grupo enviado por el monarca derrocado en 1973, o el propio Zahir Sha asumirá oficialmente la jefatura del estado la próxima primavera, cuando se efectúe la “Loja Yirga” o asamblea de de notables afganos.

Lo único cierto parece ser que ese cargo no recaerá sobre el el presidente Burhanidin Rabbani, según declaró el canciller de la Alianza del Norte, Abdula Abdula. “Estamos dispuestos a transferir el poder a una autoridad transitoria, y el jefe de ésta no será el jefe del estado islámico de Afganistán, por supuesto”, aseguró Abdula a la prensa.

Aceptan una fuerza de paz

La Conferencia de la ONU sobre Afganistán que se celebra en la ciudad alemana de Bonn habría logrado un importante acuerdo sobre la integración de una tropa multinacional de seguridad para Afganistán, según diplomáticos.

A pesar del acuerdo sobre la fuerza multinacional de seguridad que se encargará de velar por la paz en Afganistán, país destrozado por más de dos décadas de cruenta guerra civil, los aproximadamente 50 líderes afganos presentes en la Conferencia de Bonn insisten que la tropa sólo debe estar estacionada en Afganistán en base a un claro mandato de la ONU.

La tropa multinacional de seguridad, si bien actuará por encargo y mandato de la ONU, no será en este caso similar a los batallones de Cascos Azules de la ONU que actúan en otras regiones de crisis, sino que estaría integrada por efectivos militares de la Alianza formada a iniciativa del gobierno de EE.UU a causa de los atentados del 11 de septiembre.

Kandahar resiste y se teme un baño de sangre

QUETTA, Pakistán (ANSA).- Asediada por los guerrilleros pashtún y bombardeada ininterrumpidamente por los aviones estadounidenses, Kandahar vive en el terror de un baño de sangre en las últimas jornadas y quizás las últimas horas del régimen Talibán en Afganistán.

“Mejor la muerte que la humillación de arrodillarse ante la brutalidad y los infieles”, hicieron saber los Talibán, aclarando que no existe la posibilidad de una rendición. Al menos una docena de máximos exponentes Talibán no tienen esperanza de salvación y serán asesinados, dijo ayer Ahmed Karzai, uno de los líderes de la oposición pashtun.

Y mientras las tropas a sueldo de los jefes de las tribus y los marines toman posiciones a pocos kilómetros de la ciudad, todo parece a la espera de la orden final de ataque.

Noticias no confirmadas refirieron que el aeropuerto, construido con 15 millones de dólares por los estadounidenses en 1962, cayó en parte en manos de los soldados de Gul Agha Shirzai. Kandahar -segunda ciudad de Afganistán que los Talibán conquistaron en sólo dos semanas en 1994-, último bastión de la milicia islámica está defendido por 2.500 mercenarios árabes de Osama Ben Laden.

Los Talibán afganos huyeron hacia Spin Boldak, en el confín con Pakistán, todavía en manos de sus compañeros, o bien se afeitaron la barba y cambiaron el turbante y se unieron a la oposición.

Kandahar es ya una ciudad casi desierta. Los pocos habitantes, los más débiles y los más pobres que no tuvieron la posibilidad o la energía de huir de los bombardeos, y son aterrorizados por la milicia islámica.


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