Conservas: una tradición que cuida el bolsillo y la salud

La tradición de hacer conservas de frutas, duces y salsa resurge fuerte en tiempo de crisis económica. Consejos para los que empiezan a incursionar.



Los preparativos ya llegaron y las puertas de un local de insumos en Roca se abren y cierran sin parar. Tapas nuevas, la demanda de la mayoría. Otros llevan frascos de distintas medidas y botellas, pero hay nuevos que consultan para comprarse una picadora o tapadora. Es que con el verano y la cosecha de las frutas y verduras, llega la posibilidad de realizar conservas. Y si bien es una tradición que se mantiene en muchas familias hace décadas, hay otras que empiezan ahora a implementar la vieja costumbre.

“Nos gusta comer natural, y mantener la tradición. Yo hacía con mis padres, ahora lo hago junto a mis hijos”, comentó Jose Parra. Vive en Stefenelli y ya alistan lo que necesitan para volver a preparar stock para el invierno con salsa, frutas en almíbar, dulces y berenjenas. “Tengo algunas plantas en casa y otras cosas voy comprando”, agregó el hombre.


Economía en el presupuesto familiar; ahorro de tiempo al momento de cocinar; contar con frutas y hortalizas todo el año; dar variedad y color a la comida; disponer de frutas y verduras fuera del momento de la estación de producción; proporcionar elementos que regulan y equilibran el organismo; ausencia de conservantes, aromatizantes, aglutinantes artificiales, son algunos de los beneficios de hacer las conservas en casa. O lo que se puede resumir en el concepto de autonomía alimentaria, que refiere justamente al disponer de productos para el consumo hechos con nuestras propias manos.


“Lo que más te lleva es la crisis, aunque elaborar es crítico también si tenés poca plata. Pero si conseguís los insumos o tenés los frascos y las tapas, a largo plazo es un sacrificio que vale la pena”, sostuvo la técnica del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Gladis Huesa, quién se encarga de los talleres de conservas que se dictan en el marco del Prohuerta.
“Es la estación para aprovechar lo que ofrecen las frutas, sus vitaminas y nutrientes. Hacer las conservas para incorporarlas en todo el año”, remarcó Huesa.


En los talleres que se impulsan desde el organismo promueven la participación para utilizar los excedentes de la huerta. “Las mujeres y las docentes para después bajar información en sus clases, son las más interesadas en anotarse para aprender en los talleres de conservas”, amplió.

La temporada ya arrancó


Para quienes cada verano se dedican a envasar, la temporada arrancó en noviembre con el aprovechamiento de la cosecha de cerezas. Continuaron con las pepitas de carozo -ciruelas, duraznos y pelones- y ahora llegó el tiempo de las peras y manzanas.

Hacia fin de mes -desde el 24 de febrero según indican los especialistas- será el momento de empezar con las conservas con tomate.


Justamente, la salsa de tomate es la preferida. En segundo lugar se ubican los duraznos y las peras en almíbar y en tercero las berenjenas en escabeche. En ese sentido, se alertó sobre la importancia de mantener en cada caso un proceso de elaboración higiénico y cuidado. Es que consumir conservas elaboradas en forma inadecuada, es la manera más frecuentemente de contraer botulismo, una enfermedad grave.

Una tradición


Hace 20 años Adolfo Pinto imprimió la primer versión del folleto que hasta hoy entrega a quienes se acercan a su local para comprar insumos para conservas y demandan asesoramiento. Desde consejos hasta recetas y tips para preparar conservas al natural, mermeladas, jaleas, dulces, conservas de tomate, escabeche y condimentos, de todo hay en el librito.

“Cuando las crisis son muy profundas, generalmente vamos todos a la base. Llegar al momento del postre y tener para abrir un frasco de durazno o de uvas o tener el tomate para resolver una salsa. Esto es como la vuelta a la quinta en el fondo de casa. Nos tenemos que autoabastecer de los productos que consumimos”, puntualizó.
“Hay personas que se acercan por la movida saludable, pero lo que más se ve es gente que incursiona para tener por la crisis. La gente aprovecha todo lo que haya”.

Consejos

  • Lavar bien frutas y hortalizas. Que sean una buena materia prima, con buen color, forma, textura, consistencia y madurez.
  • No llenar hasta el borde los frascos. Dejar vacío 1,5 cm.
  • Lavar bien las tapas con agua tibia.
  • Para hervir colocar los frascos boca arriba, no acostados.
  • Almacenar en lugar fresco, oscuro, limpio y ventilado.
  • Al consumir cualquier alimento de los conservados observe antes de destapar el envase, si la tapa se encuentra hinchada es porque ele producto se encuentra en malas condiciones.
  • Observe si el líquido se halla turbio, ya que todos los alimentos tienen que conservar el mismo estado que el momento en que se envasó.
    Cuando se destapan, se controlan si el olor es natural, que su fragancia sea de acuerdo al aroma que cada especie debe tener.
  • Cualquier alteración extraña producida con relación a conservas del mismo tipo, tírela. Caso contrario hervir el producto en una olla, durante 25 a 30 minutos.

Comentarios


Conservas: una tradición que cuida el bolsillo y la salud