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La esquina que cambió el centro de Neuquén: qué hay detrás del nuevo edificio de UFLO Universidad

Redacción

Por Redacción

En una de las esquinas más transitadas del centro de Neuquén, frente a la estación de tren, UFLO Universidad abrió este año un edificio que tiene una particularidad que va más allá de su tamaño: no fue pensado únicamente como una sede para dar clases.

El Campus Parque Central ocupa la esquina de Independencia y Buenos Aires y reúne en 3.600 metros cuadrados aulas, auditorios, talleres, espacios administrativos y un café. Pero el proyecto fue concebido para que el edificio pueda albergar también encuentros, actividades profesionales, propuestas abiertas y espacios de intercambio con el sector productivo y la comunidad.

La idea aparece en la propia configuración del lugar. Las aulas y los espacios comunes pueden cambiar de disposición según la actividad, mientras que los dos auditorios permiten recibir encuentros de mayor escala. Allí conviven la vida académica de UFLO con las actividades de Bizion, su escuela de negocios, de CENOVA de su centro de formación técnica para la industria energética e Incursiva, su academia de cursos online.

“La construcción de este campus responde también a una necesidad de Neuquén: contar con más espacios donde la formación académica pueda encontrarse con la actividad profesional y productiva”, destacó el vicerrector general, Christian Kreber que además sostuvo: “Queríamos que los estudiantes estuvieran en contacto permanente con la ciudad y que, al mismo tiempo, empresas, instituciones y otros actores de la región encontraran en la universidad un lugar para reunirse, intercambiar y generar nuevas oportunidades”.

Una universidad que decidió abrir la esquina


El Campus Parque Central de UFLO Universidad tampoco responde a la lógica habitual de buena parte de las nuevas construcciones del microcentro neuquino. En lugar de concentrar el programa en altura, el proyecto se resolvió en dos niveles y retiró el volumen de la esquina para generar una plaza cívica.

La decisión modifica la relación del edificio con la calle. Donde podría haber habido una construcción ocupando toda la línea municipal, aparece un espacio abierto que amplía la vereda y genera un punto de encuentro frente a la estación.

Pero la apertura hacia la ciudad no termina en esa plaza. También está pensada desde la experiencia de quienes estudian y trabajan en el edificio. La ubicación permite que los estudiantes formen parte de la dinámica cotidiana del centro, lleguen utilizando distintos medios de transporte y tengan alrededor suyo una ciudad que funciona como parte de su propia experiencia universitaria.

El proyecto fue desarrollado por docentes de la Facultad de Arquitectura de UFLO, sin la intervención de un estudio externo. La carrera se dicta en la región desde hace más de 27 años y fue desde allí que se trabajó sobre las características específicas del terreno y de su entorno.

La ubicación fue parte de ese análisis. El edificio está frente a la estación de tren, a metros del Parque Central y sobre uno de los corredores por los que circula buena parte del transporte urbano. Es un punto de conexión entre distintos sectores de la ciudad y, al mismo tiempo, una de las puertas de entrada al centro.

Es un edificio icónico para nosotros, está en un lugar muy importante en términos logísticos, al frente de la estación de tren, un nodo que conecta todos los transportes urbanos de la ciudad”, señaló Christian Kreber.

La elección de esa esquina tiene así una dimensión que excede la ubicación física. Instalar allí un campus implica poner la actividad universitaria en contacto directo con la vida cotidiana de Neuquén: con sus movimientos, sus instituciones, sus empresas y también con quienes llegan al centro todos los días.

La arquitectura también cuenta cómo funciona


El diseño buscó que esa diversidad de usos no significara perder calidad en la experiencia cotidiana. En planta baja, los patios internos permiten incorporar iluminación natural. En el nivel superior, cada aula recibe luz cenital a través de una cubierta metálica tipo shed. El objetivo fue reducir durante buena parte del día la necesidad de iluminación artificial y mejorar las condiciones ambientales de los espacios de estudio y trabajo.

La sustentabilidad forma parte de esa misma lógica. La orientación del edificio, el aprovechamiento de la luz natural y la elección de materiales de bajo mantenimiento buscan reducir el consumo y las necesidades operativas del campus. Las cubiertas, además, quedaron preparadas para incorporar paneles solares a futuro, con la posibilidad de avanzar hacia una mayor generación de energía propia y reducir el consumo del edificio.

La elección de materiales siguió una mirada similar. Hormigón, madera y chapa fueron utilizados priorizando durabilidad y bajo mantenimiento, mientras que los cerramientos en seco aportan aislación acústica en un edificio ubicado a metros de las vías ferroviarias.

Son decisiones que no funcionan como elementos aislados, sino como parte de una misma concepción: un edificio que debe ser utilizado intensivamente, adaptarse a distintas actividades y mantener condiciones adecuadas tanto para una clase como para una jornada profesional o un encuentro abierto.

Un edificio pensado hacia afuera


Esa combinación termina de explicar por qué el Campus Parque Central no se limita a reproducir el modelo tradicional de una sede universitaria. Hay dieciséis aulas insonorizadas, espacios de simulación y talleres para la formación específica, pero también auditorios y áreas capaces de recibir actividades de otros sectores. Desde su apertura, el edificio fue utilizado para jornadas profesionales, encuentros con inversores y startups, reuniones institucionales, desayunos ejecutivos, actividades vinculadas al deporte y propuestas abiertas al público.

La idea es que esa infraestructura pueda funcionar como un punto de encuentro para una ciudad que no deja de sumar actividad y que necesita espacios donde lo académico, lo profesional y lo productivo puedan encontrarse.

El concepto adquiere otra dimensión cuando se mira el edificio desde esa perspectiva. El cambio no pasa solamente por sumar una nueva sede universitaria, sino por incorporar al centro un espacio que puede ser utilizado por estudiantes durante su formación y, al mismo tiempo, por empresas, instituciones y otros actores de la región para reunirse, capacitarse, intercambiar ideas o desarrollar actividades.

El Campus Parque Central abrió en marzo, junto con el inicio del ciclo lectivo. Desde entonces, la esquina de Independencia y Buenos Aires incorporó una nueva función al mapa del centro neuquino: un edificio universitario que forma parte de la ciudad no solo por estar ubicado allí, sino por la cantidad de vínculos que puede construir alrededor de esa ubicación.

En una Neuquén que crece y modifica rápidamente su centro, UFLO eligió hacerlo desde una esquina concreta: frente a la estación, con un edificio que mira hacia adentro para enseñar, pero también hacia afuera para encontrarse con la ciudad.


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