El impacto de Vaca Muerta en los clubes neuquinos
El programa impulsado por el gobierno de Rolando Figueroa ya alcanzó a más de 100 clubes neuquinos, distribuidos en todas las regiones de la provincia.
La Provincia ya invirtió más de 6 mil millones de pesos en clubes sociales y deportivos, en una política que busca transformar los recursos de Vaca Muerta en oportunidades concretas para la comunidad.
Durante años, Vaca Muerta fue vista solamente como un fenómeno energético y económico. Pozos, producción y exportaciones. Pero en Neuquén, el gobierno provincial busca instalar otra idea: que los recursos que genera la actividad también se traduzcan en obras, oportunidades y desarrollo social.
Esa lógica aparece con fuerza en el programa Clubes Sociales, que acaba de sumar una nueva etapa y ya supera los 6 mil millones de pesos de inversión en instituciones deportivas de toda la provincia.
Detrás de cada aporte hay un vestuario nuevo, un SUM, iluminación, pisos deportivos o materiales para entrenar. Pero también hay algo más profundo: la decisión política de convertir parte de la riqueza que genera Vaca Muerta en infraestructura social para los neuquinos.
Más de 100 clubes y una inversión inédita
El programa impulsado por el gobierno de Rolando Figueroa ya alcanzó a más de 100 clubes neuquinos, distribuidos en todas las regiones de la provincia.
La iniciativa permite que cada institución defina qué necesita realmente. Algunos eligieron construir gimnasios, otros mejorar redes de gas, levantar tribunas o sumar equipamiento homologado para distintas disciplinas.
La lógica es distinta a la de otros tiempos. Según planteó Figueroa, las decisiones ya no se toman desde un escritorio sin consultar a los clubes, sino escuchando a quienes viven la realidad cotidiana de cada institución.
Clubes como espacios de contención y comunidad
En muchos barrios y localidades, el club cumple un rol que va mucho más allá del deporte. Es un espacio de encuentro, inclusión y prevención social. Un lugar donde chicos y jóvenes encuentran contención, hábitos saludables y pertenencia.
La ministra de Juventud, Deportes y Cultura, Josefina Codermatz, lo definió como un círculo virtuoso: el Estado invierte en los clubes y los clubes devuelven ese acompañamiento a través de becas sociales, actividades comunitarias y apertura de sus instalaciones.
Por eso, las instituciones beneficiadas asumen compromisos concretos, como otorgar cupos gratuitos para chicos que no pueden pagar la cuota o prestar sus espacios para actividades sociales y deportivas.
El efecto Vaca Muerta: recursos que vuelven a la sociedad
La idea que atraviesa el discurso oficial es clara: si Vaca Muerta genera riqueza, esa riqueza tiene que sentirse en la vida cotidiana de los neuquinos.
Por eso, además de los clubes, la Provincia impulsa otras políticas públicas financiadas o fortalecidas a partir del crecimiento económico provincial.
Uno de los ejemplos más visibles son las becas Gregorio Álvarez, que alcanzan a miles de estudiantes neuquinos y buscan garantizar la permanencia educativa en todos los niveles.
También aparecen programas como Emplea Neuquén, que articula capacitación y salida laboral para priorizar mano de obra local; los créditos de Neuquén Financia para emprendedores; las becas deportivas para atletas de mediano y alto rendimiento; y las inversiones en rutas, escuelas y hospitales.
El mensaje político apunta a mostrar que el desarrollo energético no queda concentrado únicamente en la industria, sino que se redistribuye en infraestructura y oportunidades para toda la provincia.
Una provincia que invierte en deporte
Dentro de esa estrategia, el deporte ocupa un lugar central. Figueroa adelantó que este año la Provincia busca tener 16 gimnasios en ejecución, además de avanzar con nuevos natatorios y el primer natatorio olímpico en Neuquén capital.
La intención es fortalecer toda la estructura deportiva, desde los clubes más pequeños hasta los espacios de alto rendimiento.
El impacto se refleja en historias puntuales. En Chos Malal, el Club Güemes recibió apoyo para avanzar con un predio largamente esperado. En la Asociación Recreativa La Ribera, los aportes permitieron construir un SUM para hockey que ya comenzó a utilizarse incluso antes de estar terminado.
Son ejemplos de cómo una inversión pública puede multiplicarse cuando se combina con el esfuerzo de dirigentes, familias y socios.
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