Foto: Gentileza Gobierno de Neuquén.
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La pregunta que Neuquén ya se hace: ¿Qué viene después de Vaca Muerta?

El gobernador Figueroa asegura que la respuesta comenzó a construirse con rutas, turismo, producción, agua e infraestructura. “Ya estamos construyendo el post Vaca Muerta”, afirmó.

Redacción

Por Redacción

Neuquén ya no piensa solamente en cómo aprovechar el boom de Vaca Muerta, sino también en qué provincia quiere ser cuando el petróleo y el gas dejen de ocupar el centro de la escena mundial. Esa mirada de largo plazo fue uno de los ejes que el gobernador Rolando Figueroa llevó a Washington, donde mantuvo reuniones con organismos internacionales, inversores y referentes del sector energético.

“Ya estamos construyendo el post Vaca Muerta”, afirmó, al plantear una reconversión productiva que pretende que la riqueza de los hidrocarburos se transforme en infraestructura y nuevas oportunidades.

El desafío para Provincia es convertir los dólares y las inversiones que genera la explotación de la formación neuquina en una plataforma para desarrollar otras actividades. Turismo, producción, servicios, infraestructura y gestión del agua aparecen entre los sectores que la provincia apunta a fortalecer. “Tenemos que dotar a Neuquén de toda la infraestructura que necesita porque ya estamos impulsando el post Vaca Muerta”, sostuvo Figueroa ante representantes del Banco Mundial.

Foto: Gentileza Gobierno de Neuquén.

En esa estrategia, explicaron, las rutas ocupan un lugar central. El gobernador destacó el Plan Vial provincial y aseguró que en cuatro años se construirá una cantidad de rutas equivalente a la realizada durante toda la historia de Neuquén. La apuesta no es solamente facilitar el movimiento de la industria hidrocarburífera: también busca acercar destinos turísticos, productores y comunidades, reducir distancias y generar condiciones para que nuevas inversiones encuentren una provincia conectada.

El turismo aparece, así, como una de las grandes apuestas para el Neuquén que viene. En Washington, el Gobierno presentó proyectos para potenciar destinos regionales y buscó financiamiento para obras de infraestructura, conectividad y servicios. “Es la última gran oportunidad que tiene Neuquén y la Argentina para salir adelante”, afirmó Figueroa al referirse al desarrollo turístico, una actividad con capacidad para generar empleo, arraigo y movimiento económico más allá de los ciclos de los hidrocarburos.

La agenda también puso sobre la mesa un recurso tan estratégico como el petróleo: el agua. Junto al Banco Interamericano de Desarrollo, el gobierno neuquino avanzó en proyectos vinculados con servicios urbanos, gestión hídrica e integración territorial. La provincia cuenta con un crédito de 150 millones de dólares del BID destinado al desarrollo urbano sostenible, en un contexto de fuerte crecimiento poblacional. «La infraestructura, entonces, no aparece solamente como una respuesta al presente, sino como la base para que las futuras actividades productivas puedan crecer con mejores servicios y calidad de vida», remarcaron.


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