Se intensifica la calidad de servicios en el interior: una mirada general e inclusiva del gobierno de Neuquén
En Los Chihuidos, durante años la electricidad no fue un derecho garantizado: fue un horario. Solo 13 horas por día. Lo cotidiano se organizaba en función de eso: cargar un celular, conservar alimentos, prender una estufa, estudiar. Los chicos hacían tareas apurados antes de que se cortara el suministro; el trabajo doméstico y las actividades productivas se acomodaban a esa ventana limitada.
Esa desigualdad no era un detalle técnico: era una diferencia de oportunidades. Y, además, tenía una carga simbólica difícil de ignorar: una comunidad en el corazón de Vaca Muerta, rodeada de actividad, sin energía permanente.
El 3 de marzo: un antes y un después para Los Chihuidos
Desde este martes 3 de marzo, la comunidad tiene electricidad las 24 horas gracias a la inauguración del parque solar construido por la empresa PAE. Con esta puesta en marcha, Los Chihuidos dejó de ser el último pueblo de la provincia que no contaba con suministro continuo.
El gobernador Rolando Figueroa lo resumió en una imagen potente: mientras Vaca Muerta genera movimiento y recursos, había una “injusticia” que persistía en silencio. “En el corazón de Vaca Muerta una comunidad sin luz”, planteó, y definió la obra que trajo soluciones como “un acto de estricta justicia”. En su mirada, el cambio no es solo técnico: es político y social. “Ahora va a tener luz las 24 horas y lo logramos todos juntos”, señaló.
Luz, gas, agua: la infraestructura como igualdad real
La historia de Los Chihuidos sirve como puntapié para mirar un mapa más amplio: cómo los servicios básicos llegan al interior para achicar brechas. Porque cuando la infraestructura aparece, no “embellece” el territorio: ordena la vida. Y cuando falta, condiciona todo.
En la región del Alto Neuquén, por ejemplo, los habitantes de Guañacos están más cerca de completar un proceso que también era un anhelo histórico: tener gas en casa. Tras la inauguración de la red el año pasado —una obra de Hidenesa con un tendido de 27 kilómetros desde Andacollo hasta Guañacos— ahora se firmó un convenio para que los vecinos puedan acceder a créditos de hasta 8 millones de pesos para financiar la conexión domiciliaria (obra interna, materiales, mano de obra matriculada y hasta artefactos básicos). La comisión de fomento acompañará a cada familia para que el trámite sea posible y cercano.
Reforzar lo que ya existe: que el servicio no dependa del clima
En San Patricio del Chañar, el foco estuvo puesto en algo igual de importante: no solo llegar con energía, sino sostenerla. El EPEN repasó acciones de fortalecimiento del sistema: incorporación de un segundo transformador, poda preventiva, equipamiento de maniobra, repotenciación de subestaciones y acuerdos para recambio de iluminación pública a LED.
Después de eventos climatológicos que dañaron líneas y quebraron postes, se planificaron nuevas medidas para mejorar la confiabilidad, incluyendo alternativas de abastecimiento y trabajos preventivos para reducir el impacto de temporales.
Lotes con servicios: urbanizar también es reducir desigualdad
En Aluminé, la obra del Loteo Norte avanza con 145 lotes con servicios, con redes básicas previstas (agua, gas, electricidad y vial) dentro del programa Neuquén Habita, que apunta a soluciones habitacionales y suelo urbano con infraestructura completa. En paralelo, se ejecutan 25 viviendas en la localidad. En este enfoque, el servicio no llega “después”: se planifica desde el inicio para que el arraigo no sea precariedad.
Y en Chos Malal, se inauguró el suministro eléctrico para 87 lotes sobre la Ruta 40, con una intervención integral: media tensión para alimentar un transformador, distribución en baja tensión y 42 luminarias LED con gabinete de control y medición. Es decir: energía para vivir y también para seguridad y crecimiento urbano.
Agua potable: lo esencial que se espera décadas
En Neuquén capital y zonas en proceso de regularización, el EPAS ejecuta obras estructurales: un acueducto desde Mari Menuco hacia la Meseta (más de 9 kilómetros) que prevé 31 puntos de abastecimiento público las 24 horas, y una nueva cisterna de 500 m³ en Toma Norte para triplicar la disponibilidad en el oeste. Son obras pensadas para cortar una espera larga y repetida: barrios enteros que durante más de 20 años no tuvieron agua segura y continua por red.
En Los Chihuidos, durante años la electricidad no fue un derecho garantizado: fue un horario. Solo 13 horas por día. Lo cotidiano se organizaba en función de eso: cargar un celular, conservar alimentos, prender una estufa, estudiar. Los chicos hacían tareas apurados antes de que se cortara el suministro; el trabajo doméstico y las actividades productivas se acomodaban a esa ventana limitada.
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