Continúa el hermetismo por el futuro de Gallego

La situación del entrenador podría quedar hoy definida, cuando se reúna la CD y tome una resolución al respecto.



BUENOS AIRES (DyN) – El hermetismo y la indefinición en torno del futuro del entrenador Américo Gallego parecen no tener fin: el vicepresidente y hombre fuerte de Ríver Plate, Alfredo Dávicce, dijo que hoy -considerado el día clave- haya una resolución al respecto.

Dávicce expresó que “la comisión directiva tiene que tomarse su tiempo ante cada cosa que considera importante”, al intentar justificar las dudas que envuelven la continuidad de Gallego al frente del equipo.

Al comentársele que la indefinición no hace más que acentuar la sensación de que no le renovarán el contrato, Dávicce respondió con evasivas que únicamente contribuyeron a aumentar la confusión.

“No hay que presumir cosas, porque por ahí uno se equivoca”, dijo ayer por la tarde a la prensa, mientras ingresaba en su auto al estadio ‘Monumental’.

“Lo que sucede no es extraño. No puedo hablar en nombre de los veinticinco miembros de la Comisión, porque de ese modo crearía antinomias. Acá estamos en discusión permanente. Respetemos a los pares y escuchemos a todos. Ríver así lo exige”, pidió luego, al ser interrogado sobre cuál es su pálpito respecto de lo que ocurrirá hoy en la reunión.

Empero, se preocupó por resaltar que hoy tal vez no sea el día “D” al contestar con un lacónico “tampoco nos imponemos eso” cuando se le preguntó si la reunión de comisión directiva entregará una respuesta concreta sobre el caso Gallego.

“Yo tengo cintura y no la voy a perder contigo ahora. La institución está por encima de todo”, le dijo Dávicce a un periodista que le insistió al respecto.

Asimismo, reconoció que contar con Enzo Francescoli como manager futbolístico “siempre fue una vieja aspiración” y aclaró que tal posibilidad “no está descartada”, pero a su vez resaltó que “hasta el momento, sobre eso no hay nada”.

Dávicce negó que el dirigente Marcelo Gómez, vocal de la comisión directiva, haya mantenido el último jueves una reunión con Francescoli, quien -según versiones periodísticas- le habría sugerido el nombre de Hugo De León, entrenador de Nacional de Montevideo, para suceder a Gallego.

“No, no creo que se hayan reunido, porque Gómez está en San Pablo. Lo descarto. Además, si queremos tener contacto con Francescoli, lo tenemos nosotros directamente”, refirió.

Consultado sobre Hugo De León, quien supo tener un fugaz paso como jugador a principios de la década de los 90, respondió: “No lo conozco”.

Contactado por radio La Red, De León dijo no saber “nada” acerca de la posibilidad de dirigir a Ríver y se excusó de profundizar sobre el tema al comentar que es “respetuoso de los entrenadores que están trabajando en un club”.

“Hasta que no haya nada oficial, prefiero no hablar”, indicó De León, quien dijo haber acordado con los dirigentes de Nacional una reunión para hablar sobre la renovación de su contrato, que -al igual que el de Gallego en Ríver- terminará a fin de año.

Al frente de Nacional, De León consiguió dos títulos uruguayos en tres años y redondeó muy buenos resultados ante Peñarol, el clásico rival del equipo que dirige.

Por otra parte, Dávicce aseguró que no le “gusta” que lo “sigan”, al referirse a la rápida huida que protagonizó el lunes en su auto junto al presidente David Pintado por las calles de Buenos Aires para escaparse de los periodistas que buscaban información sobre el futuro de Gallego.

Por último, dijo que el delantero Juan Pablo Angel viajaría en as próximas horas a Birmingham, Inglaterra, para definir su pase al Aston Villa, y aseguró que acerca de la posible ida del talentoso Pablo Aimar “no hay nada confirmado”.

Un poco de sensatez no vendría nada mal

BUENOS AIRES (DyN, por Gustavo Yarroch) – Américo Gallego dirigió a Ríver en tres torneos locales. Y ganó dos de ellos, nada menos. Pero su continuidad al frente del equipo está en duda. Parece increíble, pero es real.

¿Qué hizo Gallego para merecer esto? Quedó afuera de la Libertadores en cuartos de final a manos de Boca, llegó hasta las semifinales de la Mercosur y salió segundo en el torneo Apertura que ganó Boca.

El mismo Boca que este año alcanzó la gloria en el Morumbí de San Pablo y que tocó el cielo en Tokio. Boca campeón local, de América y del mundo. Un trago imposible de digerir para la vereda de enfrente.

Son tiempos difíciles para Ríver, qué duda cabe. Pero es ahora, justamente, cuando sus dirigentes deberían mostrar toda la sensatez que parecen haber perdido allá lejos y en el tiempo.

Los impulsos emocionales, se supone, son más patrimonio de los hinchas que de los dirigentes, humanos al fin. Los encargados de conducir a un club están para eso: para llevar adelante una política seria y responsable, cosa que en Ríver parece no ocurrir (el pasivo asciende a casi 49 millones de dólares).

Según proclaman las leyes no escritas del fútbol, la fórmula más aconsejable para un dirigente es tener la cabeza fría y el corazón caliente. Pero Pintado, Dávicce, Israel y compañía parecen tener sus cuerpos en llamas.

También es indiscutible que careció de cintura para afrontar ciertas cuestiones, como su relación con algunos jugadores (el de Gancedo) y con el periodismo.

Pero también conviene recordar que poco menos de un año atrás, cuando desembarcó por segunda vez en Ríver, Gallego fue presentado como un entrenador ganador, trabajador y capaz de tener con sus jugadores el diálogo que -decían- le faltaba a Ramón Díaz.


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