Costos
El pico de la crisis por el conflicto docente y la muerte de Fuentealba desgastó al gobierno. También, le transfirió al candidato oficialista un costo difícil de medir a 35 días de las elecciones.
La traumática resolución del conflicto docente, con el asesinato del docente Fuentealba y su agónico desenlace, así como la incertidumbre sobre la no menos ardua crisis de Salud, han contribuido a acentuar el desgaste del gobierno y del gobernador Jorge Sobisch. Pero también han transferido al candidato del oficialismo, Jorge Sapag, un costo difícil de mensurar teniendo en cuenta que sólo faltan 35 días para las elecciones.
En el primero de los casos, surgen dudas sobre cómo hará Sobisch para mantener el control del timón seis meses más, desgastado como está frente a la sociedad y su propio partido.
Aun en la hipótesis de que lograra imponerse el candidato de su partido, ¿cómo hará un Sobisch debilitado para convivir con otro gobernador recién ungido con los óleos del poder?
La cuestión resulta más espinosa aún si se tiene en cuenta que, para aplacar el grave cuadro social, el gobierno ha aumentado fuertemente el gasto, llevándolo a niveles que se podrían revelar críticos en un futuro no muy lejano.
Queda, por otra parte, un interrogante sobre la suerte de la campaña presidencial de Sobisch. ¿Podrá el candidato del Movimiento superar el estigma de una muerte? ¿Cómo hará para seguir sosteniendo un presupuesto tan alto si, como parece insinuarse, pierde el control de su provincia?
El caso de Sapag tampoco está exento de dudas. En el entorno del candidato se acepta que en el momento más álgido de la crisis, tras el asesinato de Fuentealba y ante una de las movilizaciones ciudadanas más contundentes que se recuerdan en la provincia, éste experimentó una merma en la intención de voto. Una encuesta manejada por el gobierno nacional da cuenta del mismo fenómeno, y tiene guarismos aún más negativos para Sapag y ciertamente rebosantes de optimistas respecto de su aliado, el candidato de la Concertación «K», Horacio Quiroga.
Si bien cerca de Sapag aseguran que éste logró superar rápidamente esa instancia, no son pocos en el ambiente político los que evalúan que una caída de 8 ó 10 puntos no se remonta en un mes. Estiman que aunque Sapag finalmente se imponga en los comicios después de todo sigue manteniendo una ventaja consistente podría tener que conformarse con una de las performances electorales más modestas en la historia del MPN. Se imaginan, inclusive, que podría peligrar la mayoría que el partido provincial tradicionalmente tuvo en la Cámara.
No en vano, desde distintos sectores de la oposición salieron esa semana a advertir sobre una eventual maniobra oficial para postergar las elecciones. No lo dijeron del todo, pero los operadores de las principales fuerzas opositoras ven como muy sugestivo que un oscuro activista del MPN haya presentado dos recursos judiciales para frenar las elecciones, con el argumento de que la convocatoria a comicios para el 3 de junio no respeta ciertos plazos legales. Ello, a pesar de que todos admiten por lo bajo que la reforma introducida por el oficialismo en la ley electoral, para adelantar los comicios, es un «mamarracho».
La idea que prima es que el MPN conoce la inflexión negativa en los sondeos y estima que una recuperación requeriría de un plazo bastante más extenso del que dispone. Así las cosas, el gobierno carente de excusas para postergar los comicios cuando acaba de adelantarlos habría acudido a la Justicia, descontando un pronunciamiento favorable por parte de un poder al que se ha preocupado por mantener sometido.
«Espero que no sea un manotazo de ahogado del MPN» , advirtió Quiroga, aunque de todas formas aseguró que no le preocupa demasiado la jugada, «porque estoy preparado para ganar y reemplazar al MPN en cualquier momento».
A pesar de tanto optimismo, la baja en la intención de voto a Sapag no habría mejorado las posibilidades de Quiroga, quien en la mayoría de los sondeos sigue debajo del ex vicegobernador. Es que, en todas las hipótesis, la mayoría de los votos que fugan del candidato oficialista termina engrosando el porcentaje de indecisos. Estos, sugestivamente, crecieron durante el conflicto docente, al tiempo que se precipitaban la imagen del gobernador y la de su gestión.
Según la encuesta que maneja el kirchnerismo, la imagen de Sobisch concentra un rechazo del 47% y su gestión uno del 40%. La aceptación de esta última es de sólo el 22%.
Los operadores del sapagismo admiten que la fuga circunstancial «y ya revertida» de votos engrosó a los indecisos y también a los candidatos de Alternativa Neuquina, Raúl Podestá, y de Unión de los Neuquinos, Julio Fuentes.
Aunque la presentación judicial del operador emepenista es llamativa nadie en ese partido se toma atribuciones de ese tenor sin que lo manden y la posibilidad de que el oficialismo haya experimentado una merma en la consideración del electorado suena creíble en las actuales circunstancias, es muy poco probable que el gobierno auspicie una jugada de esta naturaleza. Después de todo, su candidato sigue siendo ganador, el segundo en la lista no ha experimentado un crecimiento importante y el conjunto de la oposición sigue dividida, lo que hace aún más seguro el triunfo oficial.
Lo más probable en todo caso es que desde el oficialismo se haya tratado de conjurar, con una medida preventiva, la posibilidad de que un nuevo pico de la crisis evapore la ventaja que aún mantiene Sapag. Algo que como se observa no es de descartar, dada la agudeza del conflicto de Salud y la posibilidad de sobresaltos en las cuentas públicas. Así vistas las cosas, se habría adelantado impugnar la convocatoria en la Justicia por si se viera obligado a activar esa hipótesis.
La idea es, con todo, optimista. Supone que el gobierno mantiene una cuota de poder tan decisiva como para seguir influenciando a otros sectores del Estado. Algo que ha comenzado a ser relativo ante los ojos de todo el mundo.
HECTOR MAURIÑO
vasco@rionegro.com.ar
La traumática resolución del conflicto docente, con el asesinato del docente Fuentealba y su agónico desenlace, así como la incertidumbre sobre la no menos ardua crisis de Salud, han contribuido a acentuar el desgaste del gobierno y del gobernador Jorge Sobisch. Pero también han transferido al candidato del oficialismo, Jorge Sapag, un costo difícil de mensurar teniendo en cuenta que sólo faltan 35 días para las elecciones.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios