Crece la polémica por la falta de controles en el trueque

El aumento de los productos y personas involucradas en este sistema torna cada vez más difícil vigilar el estado bromatológico de los alimentos. Hubo críticas en Viedma porque sí se controla a comerciantes.

VIEDMA (AV).- La falta de medios para controlar los alimentos que se intercambian en los clubes del trueque generaron una polémica que se extiende a distintas localidad de Río Negro.

El organismo que debería actuar en este caso -Salud Ambiental de Río Negro- no parecería tener los suficientes elementos como para hacerlo. «Nosotros en teoría podemos hacerlo pero existe una diferencia entre el ser y el deber ser», apuntó el titular del área, Edmundo Larrieu.

Los fundamentos están relacionados con que en estos días de profunda crisis social económica «Argentina tenía hasta hace poco un sistema de comercialización de alimentos del primer mundo, pero de golpe aparecieron cuestiones del tercer mundo, y por lo tanto -según interpretó- exigir a alguien del tercer mundo que manipule alimentos como si fue del primero».

Agregó que «no se puede cerrarlos porque la disyuntiva de la gente a veces es comer o no comer, y en consecuencia preferimos promover charlas sobre los recaudos que se deben tomar al momento de elaborarlos con la mayor higiene posible».

En el orden provincial no existe ninguna legislación al respecto. Sólo hubo buenas intenciones de parte de los miembros de la Legislatura, pero el único proyecto visible duerme en un cajón. Sólo pasó por la Comisión de Asuntos Sociales. No obstante, en el articulado, los peronistas José Luis Zgaib y Rubén Giménez propusieron que los controles estén a cargo de los municipios.

En el caso de Viedma, la polémica se desató cuando los inspectores llegaron a un supermercado a controlar alimentos vencidos. El propietario Claudio Gallucci se quejó de los controles y del decomiso que sufrió pidiendo que también vayan a los clubes de trueque porque «algún día alguien se va a morir y nadie se hará responsable», aunque reconoció el sentido social de esas entidades.

En Roca, desde el municipio se reconoció que los controles no alcanzan, pero también afirmaron que hay más autocontrol. En Cipolletti, la calidad de los alimentos que se consumen depende de una relación de confianza entre las personas que trocan sus productos. (Ver recuadros)

El titular de Seguridad e Higiene municipal de Viedma, Alberto Itzkov, aclaró que los clubes no son comercios a los que el municipio pueda intervenir pero, y si bien sostuvo que «no queremos esquivarle el bulto», lo único que se puede hacer es «asesor a los «prosumidores» sobre cómo actuar». Insistió en que «entrar a un club de trueque es como ingresar a una casa de familia, entrás si el propietario quiere, y además si tenemos 1.800 comercios para vigilar será difícil ver cómo hacemos con 12.000 «prosumidores»», añadiendo que «el día que haya legislación para controlar, saldremos a hacerlo».

En Roca, notan más cuidados

Los roquenses con menos recursos se volcaron en masa al trueque durante los últimos meses. Actualmente se estima que los 31 nodos que hay en la ciudad congregan a más de 4.000 jefes de familia para el intercambio de bienes como medio de subsistencia.

Desde la Dirección de Bromatología reconocen que la tarea de control sobre los alimentos que allí se ofertan es por demás complicada, pero advierten un notorio aumento en la organización de las inspecciones. Como es imposible pensar la presencia de un empleado de Bromatología dentro de las reuniones, el titular del área, Horacio Fernández, diagramó un esquema barrial de capacitación en manipulación de alimentos. Además de estas reuniones periódicas, varios beneficiarios del Plan Jefes fueron instruidos en Bromatología y actualmente hacen las veces de inspectores en las reuniones. Fernández agregó que existe un compromiso de los coordinadores de cada nodo para obligar a cada trocante a realizar el taller de manipulación.

Distinta es la situación para los que participan cada semana en la Feria de Artesanos en la plaza San Martín. A través de la ordenanza que regula el funcionamiento de los stands se les exige la asistencia a los cursos de Bromatología, además de ser inspeccionados habitualmente por la comuna.

Relación de confianza

Cuando estalló el escándalo del trueque en Cipolletti hace unos meses, uno de los cuestionamientos que se escuchaban de los «prosumidores» era que había gente que llevaba productos en mal estado. «A veces traen pan viejo mezclado con el fresco», denunciaban algunos.

El problema es que, como en los distintos nodos, la certificación de calidad en el trueque se sigue dando entre la misma gente. No hay un estricto control bromatológico de la mercadería que se expone y algunos funcionarios dicen que «sería imposible hacerlo». ¿Qué hacen las personas que concurren al trueque para evitar problemas? en varios lugares se forma algo así como «redes de confianza».

«Yo le compro pre-pizzas a una señora que sé que las hace muy buenas y ella a mí me lleva siempre los dulces», mencionó una mujer de Cipolletti. Es por medio del conocimiento entre los mismos troqueros como se va garantizando la «calidad» de los productos.

Así y todo, en muchos puestos se suelen ver los alimentos exhibidos sin las condiciones de higiene necesarias.

En algunos casos se ven rosquitas o distintos productos de panificación sin estar protegidos ni siquiera por un nylon.


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