Crecen las sospechas sobre Ciccone Calcográfica

Un jubilado sin plata figura como “controlante” y un monotributista amigo de Boudou aportó 1,8 millones

Las irregularidades alrededor de la compra de Ciccone Calcográfica, un de las plantas gráficas más importantes del país y encargada de la impresión de billetes, entre otros contratos salpican cada vez más cerca al vicepresidente Amado Boudou. Ayer, medios nacionales informaron que el monotributista amigo del vicepresidente pagó 1,8 millones de pesos para levantar la quiebra cuando declaró que factura 15 mil pesos anuales. Además, un jubilado del Conurbano que hace años vive con lo justo figura como “controlante” de la compañía, sin saberlo. El diario “La Nación” descubrió ayer que el jubilado Carlos Raúl Schneider, de 75 años y domiciliado en Longchamps figura como “controlante” del fondo de inversión de Ciccone. En esos papeles, Schneider figura como representante de la sociedad extranjera Tierras International Investments CV, constituida en Holanda con las firmas de dos mujeres de las Antillas. Habría también otros “prestanombres”: una mujer de 33 años, Jullisa Abigail Comenencia-Koolman, y otra de 39, Indra Farah Marie Vilchez. Según el jubilado, le dieron $ 200, hace unos años, por firmar “unos papeles” y que él “necesitaba mucho los mangos” porque vive con lo justo. Inscripta como sociedad extranjera en la Dirección de Personas Jurídicas de la provincia de Buenos Aires mediante el legajo 1/167050, en el expediente 21209/143013-9, el verdadero representante de Tierras International Investments CV es Alejandro Paul Vandenbroele El 15 de marzo de 2010, fue Vandenbroele, no Schneider, quien representó al fondo de origen holandés en la asamblea de accionistas de The Old Fund SA, con la que meses después tomaría el control –y la presidencia– de la ex imprenta Ciccone Calcográfica. Además, “Clarín” reveló ayer también que el monotributista Vandenbroele, actual dueño de Ciccone Calcográfica, llegó al control de esa compañía tras levantar una multimillonaria quiebra que pesaba sobre esa firma. Si bien ante la AFIP declaró que facturaba hasta $ 15.000 por año, Vandenbroele emitió varios pagos a la Justicia que le permitieron quedarse con la única imprenta privada capaz de confeccionar billetes, según señala el diario porteño. Uno de esos pagos fue de $ 567.000. Otro (entre varios) fue de $ 1.800.000. “Clarín” accedió a un documento judicial que muestra que en septiembre del 2010 Vandenbroele, como director de The Old Fund, transfirió $ 1.800.000 “a la cuenta judicial perteneciente a autos Ciccone Calcográfica SA S/quiebra”. The Old Fund es la sociedad anónima que controla hoy esa planta gráfica. El lunes pasado, en el programa de Radio Mitre “Lanata sin filtro”, la ex pareja de Vandenbroele, Laura Muñoz, aseguró que él es “testaferro de Boudou”. Desde el viernes, un juzgado investiga el “Caso Ciccone”. Vandenbroele es amigo de Boudou desde la juventud. Su prima, Guadalupe Escaray, se relacionó con el vicepresidente y él la nombró después como jefa regional de Anses Mar del Plata.


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