Creyeron que estaba secuestrada, pero la habían matado y enterrado



BUENOS AIRES (DyN).- Mónica Beatriz Vázquez, una empresaria gastronómica que había desaparecido el viernes pasado, fue asesinada a golpes y enterrada en el jardín de la casa de sus padres, en la localidad bonaerense Ciudadela, que le alquilaba a un hombre, principal sospechoso del crimen que ahora está prófugo.

Según fuentes del caso, el inquilino habría confesado en una carta lo que pasó: en la esquela no sólo habría dado cuenta de la muerte de la mujer sino, además, del entierro del cadáver en los fondos del terreno y un supuesto intento de suicidio.

La carta habría sido enviada por el hombre a su pareja que, a su vez, se la habría hecho llegar a los investigadores, señalaron los voceros.

A última hora de la tarde de ayer, esa mujer, que es vecina del sospechoso, llegó a su vivienda y comenzó a ser interrogada por los detectives, que también la llevaron a la casa del crimen.

Los policías buscan intensamente al cierre de esta edición al sujeto sospechoso del homicidio de Vázquez, de 50 años, dueña del restaurante “Doré”, situado en el barrio porteño de Retiro.

Todo ocurrió el viernes pasado, cuando la empresaria gastronómica fue hasta la casa donde se crió para cobrar el alquiler de la vivienda a su inquilino. Allí se habría desatado una discusión porque -según pudo saber DyN- la víctima habría querido vender la casa a otra vecina que estaba interesada.

El hombre se habría desequilibrado y habría asesinado a golpes en la cabeza a la dueña de la vivienda; luego, habría escondido el cuerpo en una bolsa de consorcio y lo enterró. El sujeto había recibido a policías el martes pasado en la vivienda, pero ayer ya no se encontraba en el lugar cuando las autoridades llegaron a requisar el predio, y entonces quedó catalogado como prófugo.

La búsqueda tuvo su punto culminante cuando el cuerpo fue hallado en el sector derecho del jardín: había sido enterrado oculto en una bolsa negra, a una profundidad de medio metro. Vestido y en posición fetal, el cadáver de Vázquez -que tenía fuertes marcas de golpes en la cabeza- llevaba un lazo en las piernas y otro a la altura de la cintura, trascendió.

Aunque la autopsia determinará cómo y cuándo murió, las primeras observaciones indicaban que la víctima habría sido ultimada con golpes en la cabeza.

La mujer, que vivía en la calle Paroissien al 2100 del barrio porteño de Núñez, estaba desaparecida desde el viernes y su familia hizo la denuncia por averiguación de paradero en la comisaría 35 de la Policía Federal. Pero los investigadores trabajaban sobre la hipótesis del secuestro, luego que a través de un llamado se pidiera en forma confusa un rescate.


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Creyeron que estaba secuestrada, pero la habían matado y enterrado