Crisis en Cambiemos por la cosecha de Lousteau

Discusiones simultáneas se instalan en el Pro, UCR y la CC.



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Política

Es el momento del susto, de evaluar daños y corregir el rumbo, se comentó anoche a “Río Negro” tras el ajustado triunfo – pero triunfo al fin– de Horacio Rodríguez Larreta sobre Martín Lousteau, en la Capital Federal. Ambos pertenecen a Cambiemos, espacio opositor nacional con ramificaciones indeseadas. ¿Por qué? Lo explicó el exministro de Economía y dirigente de ECO, al revelar que su precandidato en las PASO es el radical Ernesto Sanz. Aunque subrayó que si no gana éste o Elisa Carrió en la interna antikirchnerista, él no votará por el líder del Pro Mauricio Macri, al que encorseta en el conservadurismo argentino, sino que se inclinará por Margarita Stolbizer, una ex de la UCR que hoy se presenta con el sello de Progresistas, por otro andarivel. (Ver recuadro)

El desbarajuste y la confusión no es patrimonio exclusivo de este sector. Pero sorprende que después de la victoria por sólo tres puntos –algunos se ufanaron de que Macri haya hecho hocicar a todos los presidenciables consiguiendo para Larreta más del 51 por ciento de adhesiones porteñas–, una fuerte crisis atrapó al conglomerado con más posibilidades de derrotar en octubre a Daniel Scioli y Carlos Zannini, del Frente para la Victoria.

Las discusiones, duras y que de alguna forma no terminan de zanjar la campaña presidencial ya iniciada, se dan en simultáneo tanto en el Pro, la UCR y la Coalición Cívica.

Un pregunta es general: ¿reflexionará Lousteau y tomará nota de que la cosecha obtenida por encima del 25,5% en la segunda vuelta “es prestada” y se compone de una tonalidad antimacrista? “Hay que elogiar su actitud de ir al balotaje, que lo potencia para el futuro, pero también debe ser consciente que entorpece la estrategia nacional que pretende ser alternativa al kirchnerismo”, se comentó en off a “Río Negro”.

Hay críticas para todos y todas: Macri, Sanz y Carrió. Al jefe de Gobierno porteño se le reprocha “cortarse solo”. Nadie sabía, por caso, que iba a ensayar una defensa de la privatización de Aerolíneas Argentinas, ni tampoco de los planes sociales y el resguardo de YPF en la órbita estatal.

De Sanz molestó que le “hiciera la corte” a Lousteau, aún cuando éste venía mostrándose ambiguo después de la convención nacional del radicalismo que aprobó en Gualeguaychú la alianza con Macri y Carrió, dejando afuera a Sergio Massa.

A Carrió se le endilga un excesivo personalismo, sin dejarle de reconocer sus valores republicanos.

Lo de Lousteau “es un paso en falso”, recitan operadores que están tratando de reunir de urgencia a Macri, Sanz y Carrió para salir del “aprieto”.

Hasta los sectores políticos del Pro, disgustados con el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba, admiten que se debe reorientar el discurso y aglutinar a los socios. “Debe haber menos amarillo y más convergencia. Mauricio puede seguir arriba del caballo, pero el radicalismo debe aportar su enorme poder territorial y Lilita, gestos de unidad y de convivencia. Es imprescindible”, confiaron portavoces de legisladores que, por estas horas, están encerrados debatiendo cómo salir de la encrucijada generada en un distrito propio.

arnaldo paganetti

Agencia Buenos Aires


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