“Crónica de un reclamo repetido”





En todos los inicios del ciclo lectivo me invaden sensaciones, dilemas sobre la importancia que debería tener en la planificación de gobierno la educación del pueblo.

Por una parte, un recurrente sabor amargo provocado por: ausencia de una convocatoria a paritaria nacional tal como lo establece la ley, dilación de una respuesta a una recomposición salarial digna, falta de obras de infraestructura para garantizar una educación equitativa, retraso en la construcción de aulas para efectivizar la obligatoriedad de la escolaridad en los niveles formativos, represión a docentes que pretendían instalar una escuela itinerante que objetivara la discusión y la confrontación de ideas y conceptualizaciones a través de la escucha de todas las voces, significativo apoyo a escuelas de gestión privada enflaqueciendo partidas de refrigerio y de mantenimiento en las escuelas públicas.

A su vez en este mismo tiempo se reconfirman utopías: participación activa de la comunidad educativa en la defensa de la escuela, pedido inclaudicable de justicia ante la discrecionalidad sobre la responsabilidad política del asesinato del maestro Carlos Fuentealba, respeto a las decisiones de las mayorías y a la diversidad, compromiso práctico con lo que enseñamos en las aulas (derechos, obligaciones, formación de ciudadanía), solidaridad ante políticas de ajuste y/o de fuente laborables, ejercicio de muestro derecho constitucional de exigir mejores condiciones de trabajo y de salario.

Todas estas acciones o inacciones chocan, emergen, afloran y ejercen contradicciones en el conjunto de la sociedad, pero sedimentan una riqueza de la que me siento orgulloso, soy partícipe de un colectivo que no claudica, que no se calla, que se levanta ante los golpes, los empujones y los arrestos sin agredir.

Sólo hace uso de la palabra ese instrumento de clase que nos identifica y hace fuertes. La palabra, el uso de ésta, su uso en el aula, en el patio, en la calle, en las plazas, en los sindicatos, en los clubes, en la vida.

Tuve y tengo la ventura de “caer” en la escuela pública, donde cotidianamente encuentro compañeras/os que me enseñan valores, que espero nunca se pierdan y le den larga vida a la identidad que tiene “la escuela” en esta indomable, portentosa y brava provincia de Neuquén.

Héctor Fabián Maldonado

DNI 16.647.982

“Tuve y tengo la ventura de ‘caer’ en la escuela pública, donde cotidianamente encuentro compañeras/os que me enseñan valores”.

Héctor Fabián Maldonado

DNI 16.647.982

Héctor Fabián Maldonado

DNI 16.647.982

Datos

“Tuve y tengo la ventura de ‘caer’ en la escuela pública, donde cotidianamente encuentro compañeras/os que me enseñan valores”.

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