Crujidos en el Kirchnerismo por las alianzas con «lo viejo»

El canciller Bielsa, Bonasso y el filósofo Feinmann lanzan duras críticas. kirchnerismo por las alianzas con "lo viejo"





BUENOS AIRES (ABA).- La política de alianzas de Néstor Kirchner, en búsqueda desesperada por ganar las elecciones de octubre, entró en crisis. Tanto el Presidente como su mujer, Cristina Fernández, insisten con la idea de que ellos forman parte de un proyecto de «nueva política», algo así como un polo de centroizquierda que no tiene nada que ver con los peores métodos y costumbres del viejo peronismo.

¿Es así?

Muchos de sus aliados para estas elecciones legislativas de octubre, los primeros comicios a los que debe someterse el kirchnerismo, provienen del PJ más ortodoxo, del menemismo e incluso del duhaldismo, esa estructura partidaria que ayudó a los Kirchner a llegar a la Casa Rosada pero a la que hora califican de «mafiosa».

Intendentes bonaerenses como Mario Ishii (José C. Paz), Raúl Otacehé (Merlo), Osvaldo Granados (Ezeiza), o gobernadores como el riojano Angel Maza (La Rioja), son aliados de Kirchner aunque hasta hace muy poco lo eran de Menem o Duhalde.

Esa contradicción acaba de estallar. El piquetero Luis D'Elía, líder de la Federación Tierra y Vivienda, un aliado de Kirchner que solía decir que sus 40.000 piqueteros iban a servirle de fiscales al oficialismo para controlar la elección en la difícil provincia de Buenos Aires, cometió un sincericidio: «Creemos efectivamente que dentro del Frente para la Victoria hay mucha contradicción. Como en cualquier construcción política hay contradicciones de primer, segundo, tercer, cuarto y quinto orden. Que nos haya quedado el 30 ó 40 por ciento de intendentes mafiosos de este lado, es una dificultad», admitió.

D'Elía solía entusiasmarse con el proyecto kirchnerista, fue uno de sus principales operadores, pero quedó desencantado con las nuevas alianzas de Kirchner en territorio bonaerense. ¿O tal vez se enojó porque no fue incluido como candidato a diputado en la lista del Frente para la Victoria? Otro que se distanció del Presidente, enojado con sus socios peronistas, es el ex periodista y diputado, Miguel Bonasso, antes un incondicional de Kirchner.

También expresó sus diferencias con el Presidente el filósofo José Pablo Feinmann, quien había admitido alguna vez haberse sentido atraído por el proyecto K y así lo reflejó en sus columnas en «Página 12». Hasta participó de cenas en la Quinta de Olivos donde discutió de política con Néstor y Cristina Kirchner.

En declaraciones al diario «La Nación», esta vez se distanció del matrimonio presidencial: «Me tragué todos los

sapos de Perón en los años 70 y ya no me los trago más. Si Kirchner vuelve a encarnar esa promesa de centroizquierda que me acercó a él, con todo entusiasmo yo seguiré esa causa, porque ésa es mi causa; pero las peleas entre peronistas no lo son», dijo. Y agregó: «Kirchner se enfrenta con el duhaldismo peleando en el mismo terreno; cuando se hace esto, se corre el riesgo enorme de terminar identificándose con el enemigo, ya sea porque se realizan las mismas prácticas o porque se coincide en la construcción de una política sin ideas. Yo aspiraba a un Kirchner sin el lastre del peronismo, formando algo nuevo, una centroizquierda que lo tuviera de referente. Pero en este momento siento que no tengo nada que hacer; no hay ideas, hay luchas entre aparatos. Vi la foto de Kirchner con De la Sota (que para mí es una metáfora de una manera de hacer política) y me dije: 'Bueno, acá hay algo qu tengo que entender, o me voy'».

La polémica por las alianzas kirchneristas no sólo se remiten a la provincia de Buenos Aires.

En Capital Federal, también la Casa Rosada empezó a tener problemas por su incondicional apoyo a Aníbal Ibarra, el Jefe Porteño, cada vez más complicado por el caso Cromañón.

El canciller Rafael Bielsa, candidato oficial a diputado por ese distrito, está ante una encrucijada: ¿Debe defender públicamente a Ibarra sólo porque es un aliado del Gobierno? Como íntimamente está convencido de que Ibarra hizo las cosas mal antes y después el incendio de Cromañón, decidió no ocultarlo: se juntó con familiares de las víctimas de la tragedia, y su mujer, Andrea D'Arza, estará presente en un acto que recordará a los chicos muertes en el recital de Callejeros.

Tanta «independencia» ideológica enfureció a Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, que considera que Bielsa se mueve con demasiada autonomía con respecto a los deseos de la Casa de Gobierno.Anoche, extraños rumores aventuraban una posible renuncia de Bielsa a su candidatura. (Ver pág 4)

Estos son los primeros chispazos puertas adentro del Frente para la Victoria. Un movimiento que se autodefine como fundacional y virgen de pecados. Pero que a la vez está compuesto por viejos dirigentes amantes de los más antiguos y polémicos métodos partidarios.

Una contradicción inocultable.

 

 

Nicolás Wiñazki

Kirchner atacó a Menem en La Rioja

El presidente Kirchner visitó la provincia de La Rioja, bastión de su adversario peronista, el ex mandatario Carlos Menem, a quien criticó por haber indultado en 1990 a los jerarcas de la anterior dictadura militar, condenados por la justicia cinco años antes, por graves violaciones a los derechos humanos.

«Lamentablemente desde aquí, al país, se anunció la ignominia de los indultos a quienes reprimieron al pueblo argentino», declaró Kirchner en El Chamical.

El presidente rindió homenaje, en esa población, al difunto obispo católico de La Rioja, monseñor Enrique Angelelli, un religioso luchador por los derechos humanos, a quien los militares dieron muerte el 4 de agosto de 1976, al tenderle una emboscada que presentaron como un accidente automovilístico en una carretera andina.

«Monseñor Angelelli fue un cura y patriota , verdadero ejemplo de dignidad y de justicia, de defensa de los ideales y del pluralismo», dijo el presidente. «La memoria, la justicia, la verdad, son elementos que deben quedar definitivamente colocados como valores fundamentales de nuestra historia», agregó.

«La verdad, la justicia, la memoria de monseñor Angelelli representan una patria distinta, por la que estamos trabajando todos los argentinos», añadió.

La presencia de Kirchner en esa provincia es un abierto desafío a Menem, quien se postulará para ocupar una banca en el Senado en los comicios legislativos del 23 de octubre.

Menem, sobre quien pesan varias causas judiciales por irregularidades durante su gobierno de diez años, ha sufrido varios reveses políticos en manos de Kirchner. (AFP)


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