Cuando doce pasos fueron un abismo
El Villarreal no pudo alcanzar la final de Europa.
La magia versus la solidez.
¿Podría Juan Román Riquelme vencer al imbatible Jens Lehmann y sus diez partidos consecutivos sin goles en contra? El último minuto lo encontró frente al alemán, a quince pasos de distancia. Pero no pudo. Tan cerca y no pudo.
Lehmann se inclinó hacia su izquierda y ya estaba recostado sobre el césped del Madrigal cuando la pelota salió del pie derecho de Román. Un parpadeo después sobrevino el final. La pelota dio en el cuerpo del arquero, el crack sintió cómo su alma se partía en mil pedazos. El penal malogrado fue el epílogo más de una historia maravillosa que nadie olvidará. La final la jugará el equipo de ese arquero imbatible, el Arsenal.
El equipo inglés sólo disparó una vez hacia el arco del Villarreal, pero le bastó la decisiva actuación de Lehmann para hacer valer como oro el solitario gol del defensa Touré en Londres.
Villarreal se preparó para vivir una noche mágica y su equipo respondió con un magnífico encuentro. Pero el Arsenal se aferró a su arquero, con diez partidos seguidos sin recibir siquiera un gol en Europa, y a la fortuna para jugar su primera final de la Liga de Campeones.
La primera parte se jugó al ritmo del Villarreal, que mostró una cara muy diferente a la exhibida hace una semana en Londres. Riquelme y Marcos Senna se adueñaron del mediocampo y el equipo local tuvo la posesión del balón ante un Arsenal más conservador de lo previsto. El Villarreal se fue al descanso con frustración, pues mereció irse con ventaja. Sin embargo, apretó
los dientes y regresó al partido con más furia y ambición.
Pero el paso de los minutos y quizá también el de las oportunidades perdidas comenzó a afectar al Villarreal. El cansancio comenzó a aparecer y el Arsenal, muy tapado todo el partido, se tomó un tiempo de respiro.
El Villarreal acudió a la épica y encontró su gran oportunidad de forzar el alargue, cuando el ruso Valentine Ivanov dio un penal muy extraño cometido por Clichy a José Mari.
Riquelme besó el balón, lanzó al palo izquierdo de Lehmann y el arquero alemán adivinó. El Arsenal espera ahora al ganador de la eliminatoria de hoy entre Barcelona y Milan en la mágica cita de París, el 17 de mayo. Pero nadie olvidará a este Villarreal.
Pellegrini: «Orgullo, también frustración»
Cuando la noche ya caía sobre Villarreal y la eliminación se había hecho carne. llegó el tiempo de las palabras. Manuel Pellegrini comentó: «Es difícil explicar cómo se siente uno después de esto. Tuvimos cuatro o cinco ocasiones para anotar. Jugamos mejor de lo que lo hizo Arsenal en Highbury. Merecíamos estar en la final. Pensé desde el primer minuto que podíamos hacerlo. Hasta el penal en el último momento creí que era posible. Los jugadores están muy tristes. Estoy orgulloso por cómo jugaron, pero también tenemos una gran sensación de frustración», dijo el entrenador.
«Tuvimos un poco de suerte», comentó el técnico de Arsenal, Arsene Wenger. «Fue un logro fantástico y el equipo tiene una gran personalidad. No jugamos bien, no sé si por razones físicas o psicológicas». «Nunca logramos nuestro juego fluido, necesitamos de suerte y perseverancia, y tuvimos ambas», agregó.
Riquelme dejó El Madrigal por la puerta trasera y sin hacer declaraciones. «Riquelme está muy mal, pero sólo le sucede esto a quien tira un penal. Es un hombre especial, se lo guarda todo para adentro. Ahora mismo no le sale la voz», confesó Roig, presidente del Villarreal.
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