Cuando la UNC era escuela y las clases, nocturnas

Volvió a Neuquén Enrique Oliva, el primer rector de la Universidad. Se fue en 1966 tras el golpe militar y de regreso encontró "otra ciudad". Fue homenajeado junto a Felipe Sapag en los 35 años de la entidad.



NEUQUEN- “Si la provincia producía petróleo, por qué la región iba a proveer nada más que obreros. Si la zona era agrícola, por qué traer agrónomos de afuera. Había que hacerlo con los hijos de los chacareros para relanzar un proceso tecnológico. Y se hizo”.

Bajo esta premisa comenzó a funcionar, en abril de 1965, la Universidad Nacional del Neuquén. Y quien hoy recuerda aquellas ideas motoras, es Enrique Oliva, el primer rector.

Después de 23 años de ausencia, Oliva regresó el miércoles último a Neuquén para participar de la celebración del 35 aniversario de la creación de la Universidad Nacional del Comahue (UNC).

Oliva es licenciado Consular y doctor en Ciencias Políticas y Ciencias Diplomáticas. Pero también es periodista: con el seudónimo de François Lepot, escribió para Clarín desde París, durante la última dictadura militar.

El miércoles fue homenajeado por el rector Jorge Rabassa durante una ceremonia que se realizó en el Aula Magna de la UNC. Allí se reencontró con otro homenajeado por las actuales autoridades universitarias, el gobernador Felipe Sapag.

En diálogo con “Río Negro”, el ex rector recuerda que la creación de la Universidad Nacional del Neuquén “fue una idea transgresora” porque ninguna provincia se había atrevido a semejante empresa.

La universidad se creó en 1964 y comenzó a funcionar en abril del año siguiente. Su primera sede fue la escuela que está ubicada en Belgrano y Salta. Funcionaba de noche y tenía 600 alumnos. La única subsede era el campamento Challacó, cuyas instalaciones habían sido cedidas por YPF y reparadas “a pulmón” por las autoridades de la nueva institución.

Las primeras carreras que se abrieron fueron ingeniería en Petróleo, Civil y Eléctrica. También se dictaba Turismo, funcionaban algunos profesorados en Humanidades y estaba abierta la carrera de Agronomía.

Había una materia común que se dictaba en todas las facultades: historia de la región, en la que trabajó Gregorio Alvarez. “El fue un gran colaborador”, dice Oliva, mientras destaca el respaldo político del gobernador Sapag al proyecto educativo.

Los cambios

Aún recuerda que la avenida Argentina finalizaba donde está ubicado el Comando de la Sexta Brigada de Infantería de Montaña. “Después de allí se tiraba la basura”, cuenta este hombre corpulento, de 76 años, que parece revivir un Neuquén que ya no existe. Y tiene grabada aquella imagen porque un poco más allá de la basura, donde nadie quería vivir, la municipalidad cedió, en 1965, 120 hectáreas a la universidad para construir su sede definitiva. Ahora que regresó después de tantos años, se encontró con una ciudad universitaria en el otrora basural.

Oliva estuvo al frente de la casa de estudios hasta 1966, cuando un nuevo gobierno militar hizo caer a la democracia. Su sucesor fue un teniente coronel. Y en 1972, la universidad salió de la órbita provincial y pasó a la esfera nacional.

La Universidad que comenzó con Oliva es distinta a la que hoy conduce Rabassa. La UNC tiene 25 mil alumnos, maneja un presupuesto de 41 millones de pesos por año, dicta 54 carreras de grado y 26 de posgrado. Y está presente en 15 ciudades de Río Negro y Neuquén.


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Cuando la UNC era escuela y las clases, nocturnas